Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
29 JULIO 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

'No hemos estado lo suficientemente atinados frente a los indignados'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 2  23 votos

Entrevistamos a Óscar Puente, portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y alcalde de Valladolid. El dirigente socialista participará como ponente este viernes en el curso “Los valores de la Transición, hoy”, organizado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Usted va a ser unos de los ponentes del curso de verano “Los valores de la transición, hoy” organizado por el profesor Quintana Paz. ¿Qué podemos aprender de este periodo de nuestra historia?

Lo primero que debemos aprender, o mejor no olvidar, es que hubo muchas personas, anónimas la mayor parte de ellas, de diferentes sensibilidades políticas, que lucharon denodadamente por traer la libertad y la democracia a nuestro país. Y no pocas de ellas lo pagaron caro.

Y segundo, que la Transición entre la dictadura y la democracia constituyó uno de los procesos políticos más interesantes de los que se han producido en la historia reciente, por cuanto supuso un cambio transcendental, no solo de carácter político sino también social, que no había tenido parangón hasta entonces en todo el mundo. Y lo relevante de ese proceso es que el diálogo y el acuerdo primaron sobre las diferencias entre quienes tenían distinta concepción ideológica.

Se ha resaltado, con razón, la talla política y el buen talante que demostraron aquellos políticos que fueron responsables de sacar adelante la Constitución española, el símbolo más destacado de ese proceso conocido como la Transición, y que solo fue posible porque primó el consenso entre quienes pensaban diferente. Aquellos políticos, que demostraron una gran altura de miras, sabían de la dificultad de la empresa y actuaron con generosidad. Esta es otra de las cuestiones que debemos aprender.

Y tampoco podemos olvidar que, a pesar de la bondad de ese proceso que nos condujo a la democracia, el camino no fue ni mucho menos fácil. En este sentido, cabe recordar que entre 1975 y 1983 se produjeron en nuestro país casi seiscientas muertes por violencia política, especialmente por parte del terrorismo de ETA, pero no solo, puesto que los pistoleros de extrema derecha y los excesos de algunos de los miembros de las llamadas por entonces Fuerzas de Orden Público contribuyeron a engrosar esa lista, bien es cierto que en menor medida. Tampoco cabe obviar el golpe de estado de 1981, y los intentos previos, que contribuyeron a que en España hubiera en esa época un temor evidente a lo que podría suponer el ruido de sables.

En definitiva, se trató de un proceso con muchas luces, pero también con ciertas sombras. A pesar de lo cual considero que el resultado del mismo ha sido netamente positivo.

En el texto de presentación del curso se plantea si podemos inspirarnos hoy en el espíritu de concordia que guio a los protagonistas de la Transición. ¿Hemos perdido la conciencia de que el adversario político es un bien, no un enemigo?

Hoy también resulta necesario el entendimiento entre quienes piensan distinto, no solo entre los políticos, sino también en el conjunto de la sociedad, en la que se observa un cierto grado de crispación que hace difícil el debate sereno.

Y hace falta entendimiento porque en el plano político hay frentes abiertos que requieren de un amplio consenso. Tenemos sobre la mesa, por ejemplo, la cuestión territorial, con el desafío del independentismo catalán como asunto importante. Las principales fuerzas políticas de este país, que ya no son solo el PSOE y el PP, tienen que ponerse de acuerdo para dar una respuesta a ese problema que satisfaga a los catalanes y al resto de los españoles. No podemos hacer el Don Tancredo esperando a que las cosas se solucionen por sí solas. Los ciudadanos eligen a sus representantes para que resuelvan sus problemas, no para que los escondan debajo de la alfombra.

También está pendiente una reforma constitucional. La Constitución, que es la base sobre la que se asienta la convivencia entre los españoles, tras casi cuarenta años en vigor, debe ser objeto de una revisión, y el calado de esa reforma debe consensuarse entre los grupos políticos porque resulta imprescindible el acuerdo entre los partidos para ello.

Si se considera al adversario político como un enemigo no será posible un acuerdo para abordar esas y otras cuestiones de importancia. Hemos de aprender de la altura política de quienes abordaron la redacción de la Constitución de 1978, porque ellos nos marcan el camino que se debe recorrer.

Sin embargo, muchos ponen hoy en tela de juicio la época de transición, pero, sin querer idealizarla, ¿hemos fallado en la transmisión a las nuevas generaciones del valor que tenía la reconciliación y el enorme mérito que supuso esa época?

Incluso quienes reconocemos el gran valor que la Transición representa somos conscientes de que ese proceso no pudo ser perfecto por muchos motivos. A ninguno de los protagonistas del mismo le satisfizo plenamente el resultado, pero la inmensa mayoría de los ciudadanos lo apoyaron decididamente porque la Transición supuso libertad y democracia para todos. Se había conseguido aquello por lo que tantos lucharon.

Desde hace unos años, diversos sectores de la sociedad, vinculados principalmente a lo que se ha conocido como movimiento “indignado” y a algunas organizaciones políticas, vienen proclamando su rechazo a lo que denominan el “régimen del 78”, y que supone una enmienda a la totalidad a lo que representa la Transición y su herencia, que es el sistema político en el que vivimos. Cuestiones como la crisis económica, la corrupción o la crisis de representatividad de los partidos tradicionales, entre otras, son las causas de esa desafección. Esas profundas imperfecciones han servido para que se cuestione nuestro sistema democrático y creo que no hemos estado lo suficientemente atinados para contrarrestar esas críticas, seguramente porque hemos infravalorado a las mismas y al importante número de personas que las sostenían.

En mi opinión, si queremos que la gente, especialmente los jóvenes, vuelva a ilusionarse con nuestro sistema democrático tenemos varias importantes tareas por delante, entre ellas regenerar la vida política de nuestro país, crear las condiciones para que las personas puedan desarrollar dignamente sus proyectos vitales y explicar a los más jóvenes los valores de la Transición.

En una entrevista a este periódico, Fernández Álvarez de Miranda afirmaba poco antes de fallecer: “Lo que soñábamos entonces y que creíamos haber consolidado, que era un sistema democrático parlamentario suficientemente estructurado, de repente pues parece que va fallando, que no se consigue en estos momentos normalizar el juego democrático”. Decía Von Goethe que “lo que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo”. ¿Cómo podemos reconquistar nuestra democracia?

Fundamentalmente, y lo acabo de mencionar, regenerando nuestro sistema democrático. Para ello, por ejemplo, hay que tomar medidas contundentes contra la corrupción, que difícilmente podrá tomar un partido político que tiene a decenas de sus cargos públicos condenados o imputados por corruptos. Pero hay otras cosas que se deben hacer, algunas de ellas ineludibles, como son, entre otras, garantizar la independencia del Poder Judicial y respetar la autonomía del Ministerio Fiscal. O, también, habilitar espacios para la participación de la ciudadanía en la política, tanto dentro como fuera de los partidos políticos. Hay que dar voz a la gente y escucharla. Lo de votar cada cuatro años resulta ya manifiestamente insuficiente.

Muchos afirman que estamos en un momento de crisis. ¿Es suficiente esgrimir solamente razones económicas para explicarla? ¿Qué parte de la indignación deberíamos tener en consideración sin caer en la destrucción del espacio público?

Sin apelar a la crisis económica y a sus consecuencias es imposible explicar acertadamente el clima de indignación que se ha vivido, y se vive, en este país. Esa indignación, cuya manifestación más evidente fue el 15-M y la aparición de lo que se ha dado en llamar los “partidos del cambio”, surge de la situación personal a la que millones de personas se han visto abocadas con la crisis. Paro, pérdida de derechos laborales, recortes en el sistema del bienestar… mientras la corrupción campaba por toda España o se destinaban miles de millones a rescatar a la banca sin que ese dinero regresara luego a las arcas públicas. Ahora bien, ¿cuál es la alternativa? ¿Desmontamos todo el sistema y, como pretenden algunos, abrimos un proceso constituyente que nadie sabe a dónde nos llevaría? ¿O mantenemos lo mucho y bueno de este sistema democrático, que nos ha permitido convivir razonablemente bien durante los últimos cuarenta años, y hacemos las reformas necesarias para perfeccionarlo? Yo, por supuesto, me apunto a esa última opción, que creo, además, que es la que prefieren la mayoría de nuestros conciudadanos.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

No decir nunca nada que, en cierto modo, no esté ocurriendo

Fernando de Haro

Tiempos interesantes. El desarrollo de la inteligencia artificial más allá de lo que podríamos haber imaginado hace unos años y la crisis de cierta forma de pensamiento moderno plantean retos apasionantes. Quizás sean una invitación a recuperar una forma de pensar y de hablar diferente, más humana.

La inteligencia artificial (IA) parece estar llevando a cabo el viejo sueño de crear sistemas perfectos que, al menos en ciertos aspectos de la vida, resuelvan la fatiga de tener que ejercer la libertad. Las “máquinas pensantes” vienen en auxilio del ser humano en ámbitos decisivos. La policía de Nueva York utiliza desde años la IA para seguir o dejar de seguir a un sospechoso. Cada vez es más frecuente que los operadores del mercado utilicen el high frequency trading, un sistema que toma decisiones de compra y venta de títulos en fracciones de segundo. Protagoniza ya casi la mitad de las operaciones en las bolsas europeas y ha dejado obsoletos los modelos de análisis de comportamiento basados en el modo de invertir de los “sapiens de carne y hueso”. En todos estos casos se procesan datos y se toman decisiones gracias a algoritmos. El algoritmo, por definición, es un conjunto de reglas que permite obtener un resultado previsible.

Hace unos días, Ramón López de Mantaras, premio Walker de la Conferencia Internacional de Inteligencia Artificial, advertía de los riesgos de dejar a los algoritmos tomar decisiones por sí solos. Primero, porque en la selección de datos siempre se producen sesgos que es necesario corregir. Y segundo -señalaba López de Mantaras en una entrevista de La Vanguardia- porque una cosa es el conocimiento y otra son los datos.

Todos las posibilidades que ofrece el Big Data -los resultados en el campo de la intervención humanitaria y social son ya muy llamativos- replantean la distinción entre información y saber. “El conocimiento implica -señalaba Mantaras- que se comprende cómo se toma una decisión. Con los datos, el algoritmo llega a una decisión, pero no tenemos acceso al razonamiento que hay detrás. Es una caja negra. Si dejamos que un algoritmo tome decisiones que nos afectan deberíamos poder exigir que rinda cuentas”. Las máquinas pensantes pueden tomar decisiones, de hecho ya hemos dejado que las tomen. Pero según Mantaras no pueden conocer en sentido literal, porque no conocen que conocen, y por eso es absurdo exigirles responsabilidad. Sin saber que se está conociendo no hay conocimiento y no hay libertad. Batty, el replicante de Blade Runner que está a punto de morir, al lamentarse porque todo lo que ha visto vaya a perderse como “lágrimas en la lluvia”, ha dejado de ser IA para convertirse en una inteligencia humana que desea lo eterno.

No decir nunca nada que, en cierto modo, no esté ocurriendo

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
vista rápida >
>Editorial

Terrorismo: ¿algo más que memoria?

Fernando de Haro

Las conclusiones de la cumbre del G20 celebrada en Hamburgo han incorporado una aportación española para que sean reconocidas y apoyadas las víctimas del terrorismo. España, después de haber sufrido durante años el terrorismo de ETA, se ha convertido en una experta en víctimas. Tiene mucho que decir en este campo ahora que la lacra del asesinato político e ideológico se extiende por todo el mundo.

La aportación llega cuando se cumplen 20 años del asesinato de ETA que cambió radicalmente las cosas: el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Hasta bien entrada la década de los 90 había todavía una ambigüedad sobre la banda terrorista. Se condenaban los atentados. Pero perduraba la duda sobre la posible legitimidad no de los medios, pero sí de alguno de sus fines. Contribuía a ello que hubiera empezado a utilizar la violencia bajo la dictadura de Franco y la cantinela de que en el País Vasco había un conflicto político. El asesinato de Blanco en el 97 abrió los ojos, proporcionó una dolorosa claridad moral y permitió deshacerse de ciertos complejos propios de una democracia demasiado joven. A partir de ese momento fue evidente que los asesinos no podían seguir haciendo política.

Las víctimas, que durante muchos años habían sufrido no solo la violencia sino una perversa transferencia de culpa de los victimarios, empezaron a ser reconocidas política y socialmente. Se acuñó entonces el lema “memoria, dignidad y justicia”. Una fórmula que quería escribir en mármol el agradecimiento de la sociedad española a los más débiles, a los que más han sufrido y a los que han sido siempre leales al Estado de Derecho. Ahora que la violencia va quedando atrás y que es necesario construir el relato de lo ocurrido, el recuerdo de los asesinados, torturados, humillados, secuestrados, mutilados es esencial. Lo han puesto de manifiesto dos recientes novelas: Patria y Ojos que no ven.

Hasta el momento, la obstinación de una banda terrorista que se resiste a disolverse y la pretensión de sus sucesores políticos de imponer la mentira sobre lo sucedido han hecho difícil abrir una posibilidad que en casos similares ha servido para reparar muchas vidas y reconciliar algunas sociedades. Estamos hablando de la posibilidad de que las víctimas que lo deseen den un paso más allá de su gran sufrimiento. Gestos como el que ha hecho el alcalde de Rentería, de Bildu (partido sucesor de ETA), pidiendo perdón a dos víctimas facilitan las cosas.

Terrorismo: ¿algo más que memoria?

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  57 votos

>CINE

vista rápida >

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  948 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  1212 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2308 votos

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP