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13 DICIEMBRE 2018
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Un modo de ponerse del que aprender

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  169 votos
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El Meeting de Rimini todos los años, a través de sus decenas de encuentros, tiene el interés de mostrar una forma de presencia cristiana, la que nace de Comunión y Liberación. En el Meeting es interesante comprender el “modo de ponerse” en el mundo de los miembros de CL.

La agenda seleccionada de temas supone ya un gran indicador. Los temas “estrella” son los que marca la agenda civil: el reto de la integración provocado por los flujos masivos de los inmigrantes, las nuevas formas de trabajo en el momento de la revolución digital, la inteligencia artificial y el diálogo interreligioso e intercultural en una sociedad cada vez más plural, entre otros. Podrían ser los temas del Foro de Davos, si el Foro de Davos seleccionase las cuestiones que debate con más apertura. No existe la tradicional agenda católica en el Meeting de Rimini.

Frente a la variedad de cuestiones y la complejidad de la situación del mundo, se ha abandonado la vieja pretensión, muy marxista en su origen, de hacer cultura católica ofreciendo una síntesis para cada uno de los problemas. Se percibe el deseo no de cerrar las cuestiones sino de mostrar la capacidad del sujeto cristiano para hacerse preguntas, encarar la complejidad, hacer con otros. La inteligencia de la fe no se concreta como inteligencia de la realidad por la capacidad de fijar rápida y definitivamente una posición política o una posición cultural sino por la apertura a reconocer la verdad en cada esquina y por un modo de caminar más abierto, más humano. Hay respuestas que no están a la altura de los desafíos. Son respuestas que clericalizan, ideologizan, matan la responsabilidad e impiden que se despliegue la novedad que está por venir. Esas son las que se rechazan en Rimini.

Los organizadores del Meeting de Rimini están recibiendo este año críticas por no haber tomado posición ante cuestiones que se debaten en Italia, por ejemplo la conveniencia de que la nacionalidad de los inmigrantes de segunda generación se adquiera por nacimiento. Las críticas les llegan a los organizadores de algunos de sus antiguos amigos. La respuesta del Meeting es interesante para comprender un modo de “ponerse” que se reinventa continuamente. Giorgio Vittadini, uno de los organizadores, en un artículo publicado esta semana explicaba que “el Meeting no tiene como papel engordar la fila de algún posicionamiento (de políticos católicos podemos añadir nosotros) sino crear momentos de reflexión y contar ejemplos de cultura y de misión”. “Tener una identidad no significa tomar posición en un bando. Significa interrogarse, buscar, confrontarse”, añade. En un escenario como el italiano, con unas elecciones a las puertas, el Meeting no quiere responder siguiendo los tiempos de la política sino con su contribución original: formando un sujeto y realizando reflexiones que partan de la experiencia. Siempre de arriba abajo, a favor de las instituciones y subrayando el valor del testimonio que no es un ejemplo moral sino un ejemplo de un método que se puede aplicar a niveles más amplios que los personales.

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