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17 NOVIEMBRE 2018
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Roy en Rimini: la amenaza de una religión sin cultura

Fernando de Haro, Rimini | 0 comentarios valoración: 3  169 votos
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Difícilmente hubiera podido encontrar el Meeting de Rimini una figura más apropiada para profundizar en el lema de este año (Lo que heredaste de tus padres, vuelve a ganártelo para que sea tuyo) que Olivier Roy. El pensador francés ha hecho de la falta de transmisión de la tradición la gran hipótesis para explicar el origen del yihadismo y del nihilismo que afecta a la nueva generación de europeos. La Santa Ignorancia, el título de su último libro, no es solo un mal del pensamiento laico contemporáneo. También una actitud religiosa que afecta cada vez más a los católicos. Lleva a considerar al pensamiento dominante como un pensamiento hostil y pagano. Es la consecuencia de la “deculturación de la religión”. “Ha desaparecido la zona gris entre creyentes y no creyentes” señala Roy. Hasta los años 60 del pasado siglo, según Roy, los valores de los laicos y de los religiosos eran compartidos. En Francia el conflicto entre unos y otros en el siglo XIX no era consecuencia de la diferencia de valores sino de luchas de poder. Los laicos, antes de los años 60, no eran antiespirituales, eran anticlericales. El divorcio entre los dos se produce hace 50 años. No es solo una cuestión sociológica, en Estados Unidos el 59 por ciento se declara creyente, pero ya no vive con los valores religiosos.

En Francia, para solucionar el problema que crea la “deculturación de la religión”, “se ha decidido sacar lo religioso del espacio público. Un creyente moderado debe ser alguien que rece de forma moderada. Si en el control de un aeropuerto un musulmán declara rezar las cinco veces al día que prescribe el islam se convierte en un sospechoso”, explica Roy. Es una forma de actuar que tiene precedentes, ya a comienzos del siglo XX, un católico que fuera todos los días a misa no podía llegar a los puestos más altos del ejército. El pensador francés critica que la solución sea relegar lo religioso a lo privado, solución a la que muchos creyentes responden con una voluntad de reconquistar el mundo perdido. Según el autor de Generación Yihad, para responder al nihilismo de los yihadistas, “es absurdo hablar de una reforma del islam porque los radicales no se han equivocado interpretando el Corán, han encontrado en el Corán lo que buscaban. No es el Estado el que tiene que reformar la religión. La respuesta debe ser de la sociedad civil”, señala. Y añade: “en una sociedad democrática hay que aceptar que haya gente con valores conservadores. No puede ser el Estado el que decide los valores de sus ciudadanos”. Tampoco pueden ser los Estados extranjeros, los Estados de Próximo Oriente los que formen los valores de los musulmanes europeos.

Roy, con mucha experiencia de campo, señala que “la teología no es el centro de la religión. La teología no lleva a la fe o la religiosidad. Y lo que cuenta es la religiosidad de la gente, cómo vive su fe, cómo la prueba, cómo la transmite o la empobrece”. Por todo ello la solución es crear “espacios de espiritualidad. No hablo de diálogo interreligioso sino de un espacio en el que se puedan intercambiar las experiencias religiosas. Los imanes deben saber que hay cristianos. Muchos imanes no saben que hay cristianos en Francia, conocen a laicos pero no conocen a los cristianos”, ha sostenido.

Ante más de 3.000 personas, a las que Roy miraba sorprendido, ha explicado cuál es el perfil de los yihadistas. Un perfil del que se deduce su gran ignorancia, su falta de pertenencia real a alguna de las tradiciones musulmanas. Un 25 por ciento de los que hacen la yihad son convertidos. La inmensa mayoría son inmigrantes de segunda generación, sin formación religiosa. En el caso del imán que radicalizó a los responsables del atentado de Barcelona, estamos ante un apersona que se autoproclama imán después de pasar por la cárcel por delitos comunes. Los yihadistas que atenta en Europa no vienen de ninguna parte, rechazan a sus padres y lo que les han enseñando. Suelen tener un pasado de delincuencia, lo que implica que rechazan desde el comienzo la vida social. No están integrados. Tienen trabajo y hablan una lengua europea pero rechazan el mundo en el que viven. “Lo suyo es nihilismo” sentencia Roy. “Odian la cultura, destruyen iglesias y mezquitas, cancelan la historia, buscan la muerte durante los atentados. La muerte está en el corazón de su proyecto. La fuerza de atracción del ISIS no es el califato ni la sharía, es la fascinación de la muerte. Son muy fuertes utilizando los códigos de la cultura juvenil, el lenguaje de los videojuegos por ejemplo”, añade. Según el francés, su nihilismo individualista, su búsqueda del Apocalipsis es lo que los define. “Lo que nos da miedo de ellos no es la violencia sino la fascinación que sienten por la muerte. Y su nihilismo tiene que ver con la deculturazión de la religión”, concluye. Por lo que asegura Roy nunca fue tan necesario como hoy que la fe se haga cultura, historia, carne y no una referencia pura aislada de las circunstancias.

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