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17 JULIO 2018
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La cuestión alemana, crucial para todos

G.P. | 0 comentarios valoración: 3  100 votos
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Estamos en la recta final de las elecciones alemanas, unas votaciones que nos afectan a todos. Por un lado, la Alemania del primer escorzo del siglo XXI tiene en Europa un papel muy parecido a la época del canciller Bismarck. Tan grande que un murmullo suyo reverbera en todo el continente (o al menos en toda la Unión Europea, más aún en la eurozona), pero no lo suficientemente grande como para resolver todos los problemas europeos. En medio de este dilema, las tres cancillerías de Angela Merkel han sido ejemplares.

Por una parte, ha intentado ser una de las raras personalidades políticas europeas con una idea clara del futuro de Europa. No es una “federalista” en el sentido estricto, pero persigue ante todo el proyecto de una confederación donde puedan coexistir estados y naciones con historias y tradiciones diferentes pero con ciertos objetivos fundamentales comunes. A nivel interno (europeo), el de evitar confrontaciones que ya la bañaron en sangre en el pasado, y poder ser “un lugar donde se vive bien y donde uno se alegra de vivir”. Este es el objetivo que Alemania ha perseguido y que le asegura (a menos que haya sorpresas de última hora) un cuarto mandato a la canciller. Últimamente he visitado bastante esta república federal. Se respira bienestar (aunque sin ostentación) y no se advierten grandes diferencias ni tensiones sociales. Un “modelo” al que deberían aspirar numerosos países de la Europa en vías de integración.

Para llegar a la victoria, puesto que dirige el partido con mayoría relativa, Merkel no ha dudado en buscar socios de gobierno (por tanto, alianzas) ni en efectuar cambios sustanciales en las políticas públicas (de especial relieve ha sido la relativa a la inmigración procedente de Oriente Próximo). A veces lo ha hecho sin miramientos, pero siempre pendiente de los “sentimientos” de la opinión pública.

En estos días, víspera de las elecciones, los opinadores se preguntan cuál será su política de alianzas dentro de la república. Más aún se lo preguntarán después del 24 de septiembre, sobre todo si, como suele pasar en Alemania, las negociaciones para la formación de gobierno se alargan. En mi opinión, Angela Merkel ya ha comprendido perfectamente que las alianzas solo se asientan después de definir acuerdos concretos sobre proyectos de ley presentados en el parlamento.

Todas son cuestiones importantes, pero creo que hay una que resulta crucial. ¿Qué pasará después del cuarto mandato de Merkel? Es un problema que nos afecta a todos. No creo que sea posible, entre otras cosas por motivos de edad, un quinto mandato. Además, creo que otro país europeo, por ejemplo Francia, puede aspirar a desarrollar el mismo papel que la República Federal Alemana. Sin embargo, no parece que los demócrata-cristianos y los socialistas cristianos tengan preparado algún sucesor entre sus filas. El partido liberal y el partido verde son demasiado pequeños para aspirar a la cancillería. Los dos partidos de extrema derecha y extrema izquierda no tienen pretensiones de liderazgo europeo, de hecho son antieuropeos. Al día siguiente de las elecciones, el “post-Merkel” debería ser el tema central del debate.

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