Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
19 NOVIEMBRE 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

Elecciones en tiempos de dictadura

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 3  32 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  32 votos

Cerca de las diez de la noche del pasado 15 de octubre Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), se dirigió al país para anunciar los resultados de las elecciones regionales en Venezuela. Sí, Tibisay Lucena, esa que ha sido víctima de sanciones internacionales por sus atentados contra la democracia en el país, esa que apoya abiertamente el régimen de Nicolás Maduro, esa que pasó un año impidiendo el referéndum revocatorio pero aprobó las elecciones para la constituyente en cuestión de días, auspiciando así el mayor fraude electoral de nuestra historia; repito, esa que auspició el mayor fraude electoral de nuestra historia es la principal responsable de garantizar la transparencia en los procesos electorales del país.

Así de adversas están las cosas para los dirigentes opositores, pensemos un poco antes de destruirlos con nuestras críticas emocionales.

Los resultados anunciados por esta funcionaria pública fueron contrarios a lo que todas las encuestas y las expectativas predecían antes de las elecciones: con un 61,2% de participación, de los 23 estados del país el chavismo se adjudicó 17 gobernaciones mientras que la oposición solamente logró cinco, quedando así una gobernación en proceso de escrutinio. Estos resultados generan mucha suspicacia; minutos antes de los anuncios de Lucena la dirigencia opositora había advertido al país y a la comunidad internacional: los resultados de la elecciones serían fraudulentos, además, según un estudio liderado por el economista Omar Zambrano, para este índice de participación la oposición se acreditaría al menos 12 gobernaciones y, por otro lado, cuesta pensar que un pueblo que está pasando por todas las vicisitudes que atraviesa Venezuela, un pueblo que estuvo cuatro meses en la calle pidiendo un cambio, un pueblo que muere porque no hay comida ni medicinas, dé su apoyo a un gobierno que, en primer lugar, es el gran responsable de esta situación y además no hace nada por encontrar una solución.

Aquí no podemos dejar de mencionar todas las irregularidades que hubo antes del proceso electoral llevado a cabo el 15 de octubre: los candidatos oficialistas prácticamente tenían financiamiento del Estado para realizar sus campañas electorales, llevaban bolsas de comida a la población para comprar sus votos, dos días antes de las elecciones el CNE cambió de su centro electoral a cerca de un millón de personas arbitrariamente. Todo esto hace pensar que las elecciones del 15 de octubre no son más que un fraude. Es como si las elecciones fueran una fachada con la que el régimen sólo busca un poco de credibilidad internacional para poder encontrar financiamiento que les permita seguir pagando la deuda externa en los plazos fijados. Pareciera que las leyes son sólo una construcción más que la dictadura ha hecho para mantener su mentira frente al mundo.

Sobre esto, debo decir dos cosas.

En primer lugar, cualquier venezolano hoy puede hacerse la misma pregunta que en su momento se hizo Václav Havel: «¿Tiene sentido apelar a las leyes cuando estas son solamente una fachada tras la cual se oculta una manipulación totalizante?». El político checoslovaco decía: «Si alguien no supiera nada de la vida de nuestro país y sólo conociera sus leyes, no podría entender de qué nos lamentamos. Partir del hecho de que las leyes son sólo una fachada que no significa nada, y que por tanto no tiene sentido apelar a ellas, no significa sino reafirmarlas como parte del mundo de la “apariencia” y consentir a los que las emplean reposar comodísimamente en esta forma de coartada». Este político siempre se mantuvo apegado a la ley de su dictatorial país y de esa manera logró imponerse, su historia es la evidencia de que la democracia es más fuerte que la dictadura por más negro que parezca el camino.

En segundo lugar, vale la pena recordar que meses antes de la caída del muro de Berlín, el 7 de junio de 1989 se llevaron a cabo las elecciones comunales de la RDA, ese día el país bávaro también vivió un gran fraude electoral, un fraude que al final sirvió para la victoria contra la dictadura comunista alemana.Fernando Mires, en su genial artículo “Venezuela leída como tragedia” lo explica magistralmente: «Las elecciones estaban desde un comienzo viciadas. Prácticamente no había candidatos de oposición. Solo se podía votar SÍ o NO. Pero si alguien votaba NO y a la vez no anulaba a todos los candidatos de la larga lista uno por uno, el voto valía como SÍ. Como era de esperarse, las elecciones comunales fueron ganadas por el gobierno con amplia mayoría. No así según la oposición. Reunida en diferentes iglesias evangélicas cotejó los resultados oficiales con los que ella había anotado en los lugares de votación. Gracias a esos recuentos, llegó a la convicción de que el régimen había cometido un fraude monstruoso. La oposición denunció el fraude a diversas organizaciones internacionales. En vano. De acuerdo a la doctrina de la no-injerencia en los asuntos internos de estados extranjeros, la oposición de la RDA no contó ni siquiera con el apoyo de los partidos democráticos de Alemania Occidental. El fraude de junio fue, sin embargo, el punto de partida de la rebelión nacional que culminaría en noviembre de 1989. El 7 de julio, justo un mes después, la oposición realizó una demostración en Berlín-Este contra el fraude electoral. Fue esa la razón por la cual durante todo el resto del año 1989 la oposición no dejó de denunciar, todos los 7 de cada mes, el fraude electoral de junio. Esa denuncia sería el eje en torno al cual lograron articularse las demostraciones de los lunes en diferentes ciudades de la DDR, especialmente en Leipzig y Dresden. Entre esa denuncia y la caída del muro hay una relación cronológica y política a la vez».

Es muy común escuchar en Venezuela que no vale la pena votar, que las dictaduras sólo caen con violencia y con calle, que es de estúpidos pensar en democracia en tiempos de dictadura, que no tiene sentido realizar unas elecciones en tiempos de dictadura, pero la historia dice lo contrario: lo que dio origen a las fuertes protestas que tumbaron el muro de Berlín fue un gran fraude electoral, lo que permitió a Havel vencer al régimen totalitario de su país fue mantenerse firme en sus convicciones demócratas legales. Así pues, no palidezcamos, el gobierno es consciente de que cada vez se vuelven más frágiles y que hoy, hoy más que nunca, su único medio para relacionarse con el pueblo es la mentira, la mentira se ha vuelto su base y su estructura, y sólo miente quien tiene miedo, quien tiene miedo de la verdad, y la verdad es que el dictadura de Venezuela está cada vez más moribunda e insostenible.

Sigamos trabajando por este país que tanto lo necesita.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP