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25 MARZO 2019
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>Entrevista a Fernando Vidal

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  25 votos
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Fernando Vidal es sociólogo, presidente de la Fundación RAIS, con un destacado recorrido en temas de agenda social y autor de numerosos e interesantes trabajos acerca del panorama social del mundo de hoy. Dialogamos con él acerca de las implicaciones de la llamada cultura del descarte y del derrumbe de las evidencias en torno al sujeto, y de las consecuencias de una sociedad líquida y de una economía capitalista que tenga en cuenta al sujeto.

En la ‘Laudato Si’ se hablaba de los efectos de la degradación ambiental en el desarrollo aparte de los efectos de la cultura del descarte. En tu opinión, ¿cuál es el diagnóstico que se puede dar en Europa, sobre todo en España, en qué crees que se concreta esto que dice el Papa de la cultura del descarte?

La modernidad es cierto que se construyó contra las personas. En el siglo XIX la opción fue construir grandes máquinas donde las personas quedaban muy empequeñecidas y ciertamente la economía en las ciudades, la burocracia, los partidos, los sindicatos, puede que también incluso las religiones, superaron mucho la escala humana y la persona se vio como algo que tenía que estar “en función de”. Después de los desastres y fracasos de la modernidad, lo que vemos es que es imprescindible que sea la sociedad la que esté en función de la persona, la economía en función de la persona. Por ejemplo, a principios del siglo XX en Nueva York morían siete mil niños por accidentes de tráfico, atropellados, y luego hay que decir que los niños fueron expulsados de la ciudad, que fue construida contra las personas, contra las familias. Ahora estamos de nuevo en un proceso de reapropiación de las ciudades por parte de las familias, con las puertas humanas, la rehumanización de espacios y plazas, de lugares vacíos, y creo que debe suceder en el conjunto, también en las empresas. Las empresas que no se humanizan no son sostenibles. En esto creo que el problema de los modelos de desarrollo reside en una modernidad que dio énfasis al funcionalismo por encima del humanismo. Ciertamente esto se manifiesta en todos los ámbitos, ambiental, económico, pero también en el propio crecimiento del Estado.

¿Cuáles crees que han sido las causas por las que se ha producido este vaciamiento, este derrumbe de evidencias sobre la persona?

Parece que hay varios focos, uno desde luego es el económico y tiene también que ver con la cultura del rendimiento. Aquello que no es rentable en los términos en que establece la economía, el prestigio o el poder, sencillamente no es visto, no es valorado, y así se menoscaba la propia antropología humana. A veces creo que hay otro factor muy relacionado con la arrogancia, y esto tiene que ver con el poder, con una forma de relacionarse con el mundo y con la existencia desde el poder y no desde el misterio, y eso nos lleva a que hayamos querido doblegar a la naturaleza, a los pueblos, a las personas, a las familias, en razón de un progreso que al final se ha mostrado insostenible, ya no por la protesta de la gente ni porque esté machacando la vida de muchas personas, sino porque la propia naturaleza se vuelve en tu contra y hace que vivamos en una cárcel, una jaula que acabará inundándonos.

En las últimas décadas hemos asistido a un crecimiento del aparato administrativo, impulsado en cierto modo por la necesidad de garantizar un sistema de bienestar, al que, muchas veces, se le ha achacado de dotar de excesivo protagonismo al aparato estatal frente a la sociedad civil, ¿estás de acuerdo?

En parte. Es verdad que el siglo XIX genera un malestar en las personas, por ejemplo el XIX es responsable, por la industrialización y la forma que se da a las ciudades, de que las familias se separen, que adopten una ideología dual según la cual el varón se va a trabajar y la mujer se queda en casa. Antes la vida era mucho más común, la esfera pública y la privada coincidían. En ese momento se escinden porque se escinde la persona en el trabajo y la persona en el hogar, y por otra parte la propia ciudad conspira contra la posibilidad de que haya hogares más unidos y de que haya una conciliación. Eso genera un malestar que ya se ve en la propia concepción y experiencia del padre, como reflejan las novelas de Dickens; y crea una reacción en la burguesía, en los obreros, por la explotación y alienación excesiva de la gente, y lleva a procesos mutualistas de auto-organización, que incluían desde hospitales, centros de salud, de ocio, mutualidades para los enterramientos, para construir viviendas… Y esas mutualidades fueron muy impulsadas también por la Iglesia católica, sobre todo en el norte de Europa. El asunto es que en cierto momento esa mutualidad es sustituida por el Estado. De nuevo se ve que para poder parar el movimiento obrero y social era necesario sustraer esos dineros que estaban aportando a la mutualidad, transformarlos en fiscalidad y que sea el Estado quien lo asuma. Es difícil minimizar el valor que tiene el estado de bienestar para las personas, en la salud, en la pensión, en la seguridad de vida que da, pero sin duda no es sostenible sin la participación de las personas. Después de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de reconstruir las sociedades condujo a que se confiara en grandes corporaciones para acelerar el proceso, y por eso se apostó por grandes burocracias, pero también por grandes modelos sociales como la clase media, la familia nuclear, una serie de elementos que dejaban más margen que otras realidades, como familias más numerosas o formas de vida diferentes, y que también han impactado en nuestra sociedad actual, ha impactado en la persona, que está bajo cierto maquinismo moderno. Vivimos bajo cierto maquinismo moderno y no acabamos de recuperar la escala humana y familiar.

Quizá esa sea una de las causas de la escasa participación social, una cierta pasividad de la sociedad respecto al papel que está llamada a desempeñar.

Hay muchísimo por hacer. Es necesaria una transformación estructural, porque España tiene una sociedad civil muy débil. Además, ha bajado un tercio desde el principio de la crisis. Además, es una sociedad civil muy dependiente del Estado, y eso explica ciertos fenómenos como toda la crisis catalana, donde hay una sociedad civil muy pequeña y muy dominada por el Estado, y por tanto es muy dúctil a las influencias o intenciones de quien tome el Estado en ese momento.

¿No hay acaso un excesivo protagonismo de las administraciones públicas?

Son sociedades tremendamente estatalizadas, y este es gran parte de nuestro problema porque eso nos hace ser sociedades muy clientelares, que al final no funcionan desde el criterio del mérito sino desde el criterio del clientelismo, de conseguir el poder. Es triste que una ONG o una empresa ponga más énfasis en pagarse cenas con políticos que en invertir en innovación, y eso lleva a la depresión porque los jóvenes que quieren cambiar las cosas sienten que no tienen herramientas para ello. Se ve muy bien en el diálogo con Cataluña. Hablamos de la necesidad de dialogar, de tender puentes, pero ¿tenemos la sociedad civil para generar esos puentes, para recorrer esos puentes del diálogo? Y nos encontramos desasistidos con que no. Carecemos de esos puentes y es necesario construirlos, aunque creo que hay una llamada extraordinariamente fuerte primero a cambiar el modelo público, a que sea un modelo en el que la participación de las familias, de las personas, de las comunidades, sea fundamental para la dignidad humana, para su eficacia y su sostenibilidad. En algunos estudios que se han hecho sobre la relación de las familias con los hospitales en Canadá y EE.UU, se demuestra que el cuidado de las familias, darles espacio de participación, no solo mejora la calidad de vida y el cuidado de los enfermos, que es evidente, sino que además mejora la financiación y gestión del hospital. Esto es algo que debemos aplicar a todos los ámbitos. Necesitamos una revolución civil.

Un cambio del modelo de administración pública que tenga más en cuenta a la sociedad civil.

Uno que sea más consecuente con lo que es España, porque España es una sociedad muy familista, muy vecinal, muy comunitaria. Entre esa gran base, una base muy dinámica, muy densa, muy eficaz como se ha visto durante la crisis para poder responder a situaciones de pobreza o desempleo, frente a esa gran base general nos encontramos con un cuerpo muy débil en medio de la pirámide, y no somos capaces de transmitir la gran energía que existe en la base comunitaria de nuestro país a las cúpulas de las empresas, de las asociaciones o del Estado, la administración, o de la propia Iglesia. Esa falta de sociedad civil intermedia lleva a que no seamos capaces de aprovechar la mayor energía de nuestro país, que la energía comunitaria. La tenemos pero no somos capaces de conciliarla, necesitamos aprovecharla, quitarnos los complejos y sacar a la luz un modelo que es capaz de tener mucha innovación, mucha modernización, que es capaz de hacer grandes avances pero que a la vez es tremendamente comunitario y familiar, y eso es una ventaja competitiva de los países latinos, especialmente de España, que debería ser puesta mucho más en valor.

Está claro que hay que poner en valor por un lado el papel del tercer sector. Por otro lado, ¿qué papel están llamadas a tener las empresas, el sector privado? Porque en la crisis también hemos visto los efectos de un cierto capitalismo irresponsable.

Sin duda, un capitalismo sin alma, un capitalismo que ha definido su misión de una forma muy restrictiva y enfocada al lucro, lo cual no es cierto pues cualquier empresa cumple una misión mucho más amplia. La primera misión que cumple es la de dar bienes que desarrollen un país, eso es clave, y las empresas que no cumplen con esta misión de generar bienes útiles para el desarrollo de un país serán cerradas o prohibidas, por eso la mafia no es una empresa, por eso la prostitución no es un trabajo, porque no generan un bien, no generan virtudes, no generan valor, no generan bienes para la sociedad. En segundo lugar, efectivamente hay un legítimo lucro, un legítimo incentivo a conseguir capital, prestigio, reputación o satisfacción personal, realización, eso es evidente. Pero luego hay otra misión que es la de desarrollar a las personas, a los trabajadores, a la sociedad. Una empresa realmente comprometida con la sociedad es una empresa que también recibe el compromiso de la sociedad, de los consumidores, de los trabajadores. Y ese capitalismo con una misión no integral, con una misión demasiado restrictiva, resulta insostenible porque al final necesita a las personas. El gran problema del mundo empresarial en Estados Unidos y en el mundo anglosajón es el compromiso de las personas, el compromiso de los trabajadores y la fidelización de los clientes. Y ciertamente por la vía del utilitarismo ni los trabajadores ni los clientes van a ser nunca fieles a las empresas. Una empresa y cualquier proyecto humano necesita la entrega de las personas, necesita una entrega que va más allá de los contratos, es un contrato moral, una mutua entrega, una mutua protección, una alianza entre empresa y personas, y la solución para conseguir esto es implicar a la persona en algo que vocacionalmente le satisfaga. No tanto responder tanto a los bolsillos de los trabajadores como a las vocaciones de los trabajadores, y desde luego hacer un pacto, un contrato de ética con los consumidores.

En cierto modo esto había sido anticipado por la acción social de la Iglesia en una empresa que tuviera en cuenta a los trabajadores. ¿Queda mucho por hacer en el ámbito católico en este sentido? A veces da la impresión de que este papel de la responsabilidad social corporativa, la función social de las empresas, no ha sido suficientemente puesto sobre el tapete en ciertos momentos, ¿considera que se ha hecho algún avance en este sentido?

Yo creo que, más bien, en la dirección contraria. La Iglesia ha afirmado con mucha rotundidad que el hombre es el centro de la empresa, y sin embargo el hombre ha sido menoscabado muchas veces en la economía, una economía utilitarista que es insostenible. Ciertamente, creo que tenemos que ir en la dirección contraria. El Papa Francisco también lo está subrayando en coherencia con toda la doctrina social de la Iglesia. Creo que necesitamos no tanto apelar a la moral de que si no la empresa no es buena, sino apelar a la propia sostenibilidad. Es que el mundo sin el hombre es inviable, la empresa sin el hombre es inviable. Y eso es algo que ya están notando las empresas en sus políticas internas, de personal, de clientes. A las empresas les conviene apostar por la persona.

En este sentido, ¿qué papel puede jugar todo el tema de la agenda digital, el uso de las TIC, de una forma que no sea en menoscabo de la persona? Por ejemplo, conocemos todo el lado bueno de las redes sociales pero también la tendencia de algunas personas a aislarse. ¿En qué medida está llamado esto a desempeñar un papel que ayude a crear lazos?

Las redes son un gran instrumento que nos permite que haya muchas más sinergias, mucho más empoderamiento personal, una democracia más amplia. Pero es verdad que la red por sí misma necesita humanización. La red tiende a hacer circular toda la información, sin discernimiento, necesita a la persona. Una de las grandes conclusiones de la época que estamos viviendo es que todas las instituciones necesitan cada vez más a la persona, todas las estructuras dependen cada vez más de cada persona, y las redes sin duda nos dan más capacidad de llegar, más capacidad de superar las espadas, de mantener el diálogo con escalas mucho más amplias, de generar nuevas comunidades, pero efectivamente las redes necesitan comunidad y humanismo. Por sí mismas puede que incluso sean uno de los responsables de la expansión del populismo, porque sin comunidad y sin humanismo es verdad que se convierten en comunidades de fanatismo.

Las sociedades líquidas de las que hablaba Bauman.

Quizás, por una parte, sí licuan, por otra se hacen más relativas, pero también se endurecen, se generan comunidades muy duras con comportamientos muy duros, monolíticos, y muy despiadados con la gente porque no ves cara a cara. Necesitamos humanizar las redes y establecer códigos éticos, porque detrás de las redes hay grandes empresas que son las grandes fortunas de este planeta y que se benefician de esto, y tienen una gran responsabilidad. Igual que uno no puede publicar en el periódico un anuncio de cualquier tipo, tampoco se puede publicar en tu medio, que es Facebook o Twitter, cualquier cosa, evidentemente.

¿Cuál es el papel que deberíamos jugar los ciudadanos ante esta atomización de un capitalismo insensible? ¿Hasta qué punto no hemos tenido cierta parte de responsabilidad en este crecimiento de un Estado asistencial que no tiene en cuenta este modelo?

Hemos sido vencidos por la pereza, fundamentalmente. Nos hemos clientelizado ante la administración porque hemos asumido un modelo de capital cliente, y ese modelo de clientelismo con las empresas lo hemos aplicado a los servicios públicos, de forma que al final tampoco nos comprometemos con los servicios públicos sino que al final vemos lo público y lo privado como meras opciones, y eso no puede ser porque hay bienes comunes que son claves: el medio ambiente, el aire, el agua, los alimentos, la energía… Hay muchísimas cosas que requieren nuestro cuidado. Por eso, nosotros sí propugnamos el paso de un régimen de bienestar basado en el Estado a un régimen de bienestar basado en los cuidados, el paso de las sociedades del bienestar a la sociedad de los cuidados, donde el sujeto se implica personalmente, se responsabiliza, se establecen partenariados complejos entre la administración, la empresa, las profesiones, la sociedad civil, las asociaciones, etc, para cuidar las cosas.

Hay algo importante en lo que decías antes que se me ha olvidado comentar en torno al tema de la empresa. La sociedad empresarial y la sociedad profesional son claves. Parte de la ruina que llevó a la gran crisis de 2008 está en haber desmontado las profesiones. Las profesiones son grandes corporaciones asociativas en torno a una vocación concreta, y es muy importante la socialización en la profesión, porque de hecho es una pro-fesión, es profesar. Tú generas una confianza o te adhieres a un tipo de praxis, a un tipo de prudencia y a un servicio público. Esas profesiones organizadas civilmente se defienden, castigan o evitan y previenen contra posibles desviaciones, y eso es lo que se ha corrompido. Al haber convertido esas culturas profesionales en meras rentabilidades económicas y haberlas hecho tan utilitaristas, nos hemos encontrado con que cuando han tenido que defender las bases de la empresa se han corrompido, no han defendido el buen hacer en el ámbito inmobiliario, o en el ámbito inversor, sino que han sido capaces de hacer lo que interesaba a determinadas fortunas en determinado momento. Por tanto, me parece que la regeneración de la sociedad también necesita la reconstrucción de la sociedad profesional, cuerpos intermedios profesionales que son claves en la sociedad civil, casi tanto o más que el propio asociacionismo general.

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>Reconectar el voto y la experiencia social

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  9 votos
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"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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>Entrevista a Daniel Gascón

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

"La economía y el estado del bienestar no son sostenibles sin la persona"

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

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Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

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