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13 DICIEMBRE 2017
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Universitas: experiencia y razón de maestros

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Foto: Alejandro Pozuelo

Una jurista, un físico, un matemático y un sociólogo dialogando entre sí un viernes por la tarde: ¿qué puede haber hecho que se reúnan estos profesores, con un reconocimiento altísimo en su propio campo, tan distintos entre sí? Es obligado preguntarse quién ha podido convocar un acto así. Universitas, una asociación de profesores y doctorandos que a lo largo de 20 años ha ido creando, a partir de su experiencia cristiana, una trama de relaciones de amistad y trabajo científico en la universidad española.

Uno de los aspectos más originales del acto fue que todos los ponentes aceptaron describir su currículum académico vinculándolo con su experiencia humana. Marta Cartabia, catedrática de Derecho Constitucional y vicepresidenta del Tribunal Constitucional italiano, fue la primera en intervenir. “Todo ha nacido de dos coordenadas: acoger lo que la realidad me ofrecía y seguir a grandes maestros”. La jurista insistió en que su camino “no ha sido fruto de una estrategia, sino de un ir siguiendo lo que se me ponía delante, las posibilidades y puertas que se me abrían, y también algunos desengaños”. Así sucedió cuando, por ejemplo, tuvo que trasladarse a una universidad que no le interesaba particularmente. “Allí conocí a Joseph Weiler, que me marcó definitivamente. He ido aprendiendo qué significa tener una identidad bien definida que permite entrar de manera constructiva y abierta en los problemas jurídicos”.

Este acento particular de describir episodios de la propia vida continuó con los demás invitados, que mostraron, de forma más o menos implícita, que hay una unidad profunda entre lo que se estudia, enseña o investiga, y el propio camino de experiencia vivida.

Los nuevos socios de honor de Universitas conceden una excepcional importancia al proceso educativo, la mayoría de ellos remitiéndose a un maestro como figura decisiva en la propia vida. Puede haber sido ya de adulto, como es el caso de Cartabia o Juan José Gómez Cadenas, director del grupo de Física de Neutrinos del Instituto de Física Corpuscular (centro mixto del CSIC y de la Universidad Politécnica de Valencia), a quien un eminente investigador norteamericano facilitó por pura gratuidad el acceso a la tecnología imprescindible para su proyecto; pero también en la niñez, como les sucedió a León Atilano González Sotos, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia artificial de la Universidad de Alcalá de Henares, y Víctor Pérez Díaz, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política en 2014, quien resaltó cómo un niño, a través de las grandes lecturas, puede entrar en un mundo de admiración, de disponibilidad para el aprendizaje y de posibilidades de relación radicalmente nuevas, evitando así quedar sometido al control del poder o de la mentalidad dominante.

“En las matemáticas encontré por primera vez cosas indiscutibles que podía comprender por mí mismo”. Para González Sotos este campo de conocimiento supuso (él era un “niño tímido”) un factor de educación importante en la formación de su personalidad. Defiende que la vida, cuando no tienes la posibilidad de que el conocimiento alcance certezas, es más pobre. Estas certezas pueden ser de tipo matemático, como las que encontró él, o abrirse también a otros aspectos de la vida, como le ha sucedido al sociólogo Pérez Díaz.

El físico Gómez Cadenas sugería, a través de un recorrido racional desde la inmensidad del universo observable hasta las partículas elementales, que a través del método de la ciencia empírica se alcanzan una serie de datos que te llenan de preguntas; y esas preguntas te abren a un horizonte que va más allá de las posibilidades del método científico. “En mí van a encontrar pocas certezas y muchas preguntas. Yo no creo en Dios. Pero entonces, y a la vista de lo que observo, me pregunto: ¿por qué tanta inmensidad? ¿Por qué tanta complejidad? Y, sobre todo, ¿por qué tanta belleza?”.

El acto terminó con la propuesta sugerida en la expresión de Pérez Díaz de abrir “una conversación”, un espacio de diálogo –más que de principios incapaces de hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo–, de continuar creando y sosteniendo en el ámbito de la enseñanza superior una red de relaciones que favorezca la experiencia genuina de la comunidad universitaria, de personas que, desde su propia identidad, se respetan, se escuchan y trabajan juntas. Pues ésta, y no otra, ha sido desde su mismo origen la razón de ser de Universitas.

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