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25 MARZO 2019

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Vicente Agustín Morro López | 1 comentarios valoración: 4  15 votos
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Necesitamos una “tabarnia” de género, un espejo que refleje lo grotesco y alejado de la realidad de la mayoría de las situaciones a que conducen las imposiciones de los ideólogos de género. La ideología de género, nueva pseudociencia/pesudoreligión, es el núcleo esencial de la actual ideología burguesa (la casta política y sus adláteres son una nueva “burguesía”, de facto) dominante: pensamiento único, corrección política, persecución al discrepante; la verdad oficial se acata, y punto.

Una nueva sandez (DRAE: Despropósito, simpleza, necedad), una más, de Irene Montero –podía haber sido cualquier otro u otra- ha vuelto a poner de manifiesto esta cuestión. Risible de pura ridiculez, ha generado miles de comentarios en las redes sociales, los medios de comunicación o las conversaciones familiares, y también respuestas serias y documentadas de algunas escritoras y académicas, aunque no solo de ellas, que, de haberse producido en el entorno de las redes habrían merecido el apelativo de rotundos “zascas”, pero al haber sido en entrevistas formales cabría denominar como bofetadas intelectuales.

Más allá de la anécdota, y de las risas que ha provocado, nos encontramos ante una cuestión muy seria. Por una parte, porque precisamente esa consideración del uso de “portavoza” como una mera anécdota, que es además reiteración de otras previas –“jóvenes”, “miembras”-, impide ver la profundidad del peligro que hay detrás de esa forma de emplear y manipular el lenguaje, el famoso supuesto “lenguaje sexista” que invisibiliza a la mujer. Y, por otra, porque esa forma de utilizar el lenguaje como arma ideológica revela la existencia de una ideología que pretende imponerse a toda la sociedad como única verdad oficial en todos los ámbitos. Una ideología que prescinde de la razón o la ciencia cuando no se avienen a sus “diktats” e incluso de las evidencias y datos de la realidad cuando contradicen sus principios y formulaciones (aquello de “no dejes que la realidad te estropee un titular”, traducido a no dejes que la realidad te estropee un prejuicio). PSOE y Podemos han coincidido en ponerse por encima de la Real Academia Española, que es la institución científica y técnica que cuida del buen uso de nuestra lengua, y que comete, al parecer, el pecado de no hacer ideología sino ciencia y de no someterse al poder político o a presiones sociales.

Es trágico que nuestra sociedad esté siendo colonizada ideológicamente sin darse cuenta, en silencio, incluso con una especie de aceptación social (recuerden a Julián Marías con la cuestión de la “aceptación social del aborto”): si aducen que es por una cuestión de igualdad, de justicia, de derechos, pues será bueno, ¿no? A través de los medios de comunicación –series, películas, tratamiento de las noticias- se va dando una única visión y versión oficial de la realidad.

El género todo lo invade. Impuesto desde arriba, desde las más altas esferas internacionales (agencias de la ONU, gobiernos, parlamentos); regado con abundantes subvenciones oficiales y particulares –de fundaciones multimillonarias supuestamente filantrópicas-; acatado sumisa, y en ocasiones gustosamente, por gobernantes, políticos, sindicalistas, eclesiásticos, figuras mediáticas. ¿Habrá algún pequeño David, o algunos, que se atreva a enfrentarse a tan poderoso Goliat?

Si tal ocurre, no hay problema. Está previsto. La prueba la tenemos en las leyes que se han ido aprobando en la mayoría de las Comunidades Autónomas o en las iniciativas que se están tramitando ahora (por ejemplo la de Podemos en el Congreso de los Diputados). Hay todo un sistema de sanciones (económicas y administrativas) o castigos (reprobación social, ostracismo, denuncia de xxxxxxfobia –pues al parecer hay multitud de fobias posibles en esto-) para quien ose no atender los principios de la ideología de género. Esto para los irreductibles ahora (pues, de momento, parece descartable el recurso a campos de reeducación, estilo Pol Pot).

Para el futuro no se prevén problemas, hay todo un sistema dispuesto para ello: un plan de ingeniería social que irá diciendo qué se puede o no pensar, leer, escribir o decir; qué libros y materiales deberá o no haber en las bibliotecas (también las escolares y quién sabe si hasta en las particulares); qué juegos se podrán practicar o no en los patios de los colegios; qué juguetes se podrán pedir o no a los Reyes Magos o a las Reinas o Republicanas Magas; qué disfraces se podrán utilizar o no en los carnavales; qué expresiones serán o no correctas; qué ropas se podrán utilizar o no en según qué lugares y espacios; qué anuncios o mensajes se podrán transmitir o no.

Estoy seguro de que todos, aunque quizá no hayamos caído en la cuenta, hemos visto o leído estas cosas. Mantras como “evitar estereotipos de género”, “micromachismos”, “heteropatriarcado”, y similares, están a la orden del día y son sacados a pasear vengan o no a cuento. Acabamos de pasar la campaña de Reyes con admoniciones sobre qué tipo de juguetes pensábamos comprar a nuestros hijos; ahora en carnavales, en Valencia, una asociación de consumidores advierte sobre el “uso sexista de la imagen de la mujer y recomienda elegir de forma responsable para evitar estereotipos de género, sobre todo si los destinatarios son menores”; y mil ejemplos más.

Curiosamente, casi todos estos están muy callados cuando la imagen de la mujer se utiliza a gran escala por poderosas industrias como la del automóvil o los perfumes; cuando se juega con el cuerpo de la mujer; cuando se aborta selectivamente a niñas por el mero hecho de serlo; cuando se mercantiliza el cuerpo con la pornografía o la prostitución; cuando se comercia y cosifica a la mujer con los vientres de alquiler.

Deseo, querido lector, que no te haya parecido exagerado señalar que decir “portavoza” no es una simple anécdota, aunque sea una simpleza ridícula, sino que esconde tras de sí una auténtica tragedia para nuestra sociedad. Y parte de esa tragedia estará en la larga lista de voluntarios para ejercer de Torquemadas o Savonarolas del nuevo régimen de pensamiento único, del triunfo del Big Brother de género. La creación en diversos ámbitos de una policía de género que dirá lo que está bien o no, lo que es correcto o no, llámese “agentes de igualdad” o como sea, vendrá a cumplir mutatis mutandi el papel que hacen los Comités de Defensa de la República en el nacionalismo: ¿no sería un nombre adecuado Comité de Defensa de la Pureza de Pensamiento?

Y todo esto revestido de supuesta igualdad, derechos, justicia, solidaridad, con una sutil y constante manipulación del lenguaje: se empieza proponiendo el sencillo y casi amable “todos y todas”, alumnos y alumnas”, “hermanos y hermanas”, se continúa pasando al miembras y portavozas, y se acaba sentenciando que lo que dicen la ciencia, la razón, la técnica o el derecho, son fruto del pasado y de la presencia del machismo heteropatriarcal constitutivo de nuestra sociedad. La manipulación del lenguaje es clave aquí.

Como ya denunció José Luis Requero, en un artículo titulado La ideología de género en el derecho español, «el feminismo de género constituye así una visión global, cerrada, que llevada a lo jurídico exige eliminar la diferencia entre sexos, paradigma de lo cual es la proscripción de lo que se llama “lenguaje sexista”, de obligado seguimiento como técnica de elaboración de normas… El feminismo de género tiene su agenda y en ella el lenguaje cobra una importancia trascendental como instrumento de acción. Probablemente nunca ha tenido tanta relevancia como para los activistas de la ideología de género. Las manifestaciones son variadas: desde la lucha contra lo que se considera lenguaje sexista -lo que tiene su traslado en los prontuarios de buenas maneras de legislar o dictar normas- hasta el empleo de términos y expresiones militantes».

Necesitamos que cada vez con más frecuencia sean puestas en evidencia las consecuencias funestas de esta ideología para el futuro de nuestra sociedad, empezando por el recorte de los derechos y libertades de los que no se postren ante el nuevo ídolo, que no duda en exigir sacrificios humanos, en forma de autocensura, silencios o rendición incondicional, cuando no trasvase con armas y bagajes al otro bando. Hay que ir desenmascarando sus falacias y contradicciones. ¿Habrá tabarneses de género que estén dispuestos a correr delante de sus “grises” y a comparecer ante sus tribunales sumarios –algunos previstos como meros órganos administrativos pero con poder casi absoluto-?

Este lenguaje único, pensamiento único, ética única, se extiende a toda la sociedad, generando una triste imagen monócroma: los discursos de los políticos, los mítines de los sindicalistas, los editoriales de los medios, las redes sociales, las declaraciones de supuestos artistas y famosillos, algunas homilías, las normas jurídicas, los documentos administrativos, se parecen milimétricamente en este aspecto unos a otros, pues se ha asumido, acríticamente, que hablar de otro modo ofende a la mujer, la invisibiliza y es hacer un uso sexista del lenguaje.

Esta coincidencia recuerda, sin intención de ofender a nadie y como mera referencia literaria, el final de la fantástica fábula de Orwell, “Rebelión en la Granja”: «Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro.»

Reparar injusticias, todas; igualdad de trato y derechos, absoluta; libertad de pensamiento y expresión, para todos. Pero todo desde la ciencia y la razón, respetando la realidad de los hechos, sin manipular el lenguaje y sin mentiras, sin imposiciones ideológicas.

Algunos llevamos ya años y años denunciando estas cosas. Cuantos más seamos mejor. Puede que aún no sea ya tarde, pero no nos quedemos en la anécdota, vayamos al fondo de la cuestión para conjurar los peligros.

Si tienes todavía ganas de leer, amable y paciente lector, te invito a que visites el segundo post de este blog dedicado específicamente a la cuestión del lenguaje de género (además, tienes a tu disposición varios post sobre ideología de género): “¿Qué demonios tendrán contra las legales tutoras los senadores españoles y las senadoras españolas?”, publicado el 27 de noviembre de 2013 en el Blog NADA HUMANO ME ES AJENO, en la web de Páginas Digital http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=5032&te=248&idage=9132&vap=0

Abusando de tu paciencia, te invito a leer estos dos artículos escritos hace más de seis años, para que veas que esto no es nuevo:

¿Dónde están mis hijas?

Me temo que debo haberlas perdido en algún recodo de los caminos de la Historia. Igual que a mi mujer, a mis hermanas, a mis amigas. Me explico. Soy uno de esos recalcitrantes a los que no les parece bien hacer ideología de las cosas más importantes. Por eso tengo la costumbre, buena para mí y mala para los amantes del lenguaje políticamente correcto imbuido de ideología de género, de seguir en esto los dictados de la Real Academia Española.

El caso es que tengo tres hijos varones y dos hijas. Cuando hablo de ellos –y ellas, tendría que haber añadido ahora para ser lo que ya he confesado que detesto-, casi siempre para presumir y sentirme satisfecho, me “olvido” de las dos chicas, pues tengo la costumbre de decir que “mis hijos son estupendos” o que “mis hijos son un regalo extraordinario de Dios” o “a pesar de todos los problemas, que no son pocos, no cambiaría a uno sólo de mis hijos”. También me olvido de mi mujer –sólo a veces- cuando digo, por ejemplo, que “todos iremos a tal o cual sitio” o cuando digo “nosotros llegaremos tarde”. Tendría que decir, para no invisibilizarlas, “todos y todas iremos” o “nosotros y nosotras llegaremos tarde” (los que me conocen saben que aquí estoy siendo muy realista y que la culpa suele ser sólo mía por lo que el uso sólo del masculino está más que justificado).

Hace unas semanas asistimos a la boda de una de mis sobrinas –y, si Dios quiere, dentro de unos meses asistiremos a la de una de mis ahijadas-. A mi hermano, el padre de la novia, unos días antes le dije: “Al final podremos ir todos, pues los dos mayores han podido cambiar los turnos de trabajo”. Curiosamente entendió que íbamos siete y no sólo los cuatro varones, y eso que no dije “iremos todos y todas”.

Otro ejemplo: mi mujer, obviamente, es lo que más quiero –y lo mejor que me ha pasado en mi vida-. Cuando hablo de los dos tengo el ¿vicio? de decir “nosotros”. ¿Qué tendría que decir para ser correcto políticamente, moderno o solidario: nosotros y nosotras, ella y yo, los y las dos? ¿No es simplemente ridículo?

Perdonadme, todos y todas (lo digo por si quieren aplicarme con efectos anticipados la futura –espero que no- ley de igualdad de trato y no discriminación), por el tiempo que os he robado, pero no quería quedarme callado ante tanta estupidez ideológica que ofende al sentido común. Amo igual a mis hijas y a mis hijos (un poco menos que a mi mujer, lógicamente); aprecio lo mismo a mis amigas que a mis amigos; trato de ayudar igual a mis compañeros que a mis compañeras; quiero a mis hermanos, hermanas, sobrinas, sobrinos; pero no pienso hablar de todos y todas, ellos y ellas, unos y otras. Seguiré diciendo “todos” porque hablo con el corazón y con la cabeza al mismo tiempo, porque uso la razón, el sentido común y la lógica y no la ideología. Os quiero a todos.

(24 de julio de 2011).

3  en  1

Permítanme, en esta ocasión, utilizar el mismo texto tres veces, pero redactado de formas diferentes. Por esta sencilla razón el artículo se titula “3 en 1”. El texto –una excusa-, no muy elaborado y no muy ajustado a la realidad, es el siguiente:

Los españoles, como ciudadanos de un Estado de Derecho, tenemos la gran suerte de que la Constitución nos proteja a nosotros y a nuestros hijos, a nuestros ancianos. También protege a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo, incluso a aquellos que desgraciadamente están parados, sin trabajo: ellos son los que sufren con más crudeza las consecuencias de la crisis. Los españoles no somos súbditos, somos ciudadanos soberanos, iguales ante la  Ley vivamos donde vivamos: los vascos, los catalanes, los gallegos, los riojanos, los valencianos, todos los españoles somos iguales. Por lo menos eso es lo que dice nuestra Carta Magna. El problema es que nuestros políticos no siempre actúan así. Como ciudadanos españoles tenemos derecho a exigirles a nuestros representantes que respeten esa norma básica. Todos hemos trabajado mucho para conseguir llegar hasta aquí.

Lo traducimos ahora a la jerga de lo políticamente correcto, que ignora las normas gramaticales por afán de imponer su visión ideológica a toda la sociedad:

Los españoles y las españolas, como ciudadanas y ciudadanos de un Estado de Derecho, tenemos la gran suerte de que la Constitución nos proteja a nosotros y nostras y a nuestras hijas y a nuestros hijos, a nuestros ancianos y a nuestras ancianas. También protege a nuestras vecinas y a nuestros vecinos, a nuestros compañeros y a nuestras compañeras de trabajo, incluso a aquellas y a aquellos que desgraciadamente están parados, sin trabajo: ellos y ellas son los que sufren con más crudeza las consecuencias de la crisis. Los españoles y las españolas no somos súbditos y súbditas, somos ciudadanos soberanos y ciudadanas soberanas, iguales ante la Ley vivamos donde vivamos: los vascos y las vascas, las catalanas y los catalanes, los gallegos y las gallegas, las riojanas y los riojanos, los valencianos y las valencianas, todos los españoles y todas las españolas somos iguales. Por lo menos eso es lo que dice nuestra Carta Magna. El problema es que nuestros políticos y nuestras políticas (aclaro que uso aquí la quinta acepción –referida al hombre o a la mujer que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado- del Diccionario de la Real Academia Española, para que no se confunda con las dos primeras acepciones: perteneciente o relativo a la doctrina política o perteneciente o relativo a la actividad política. Veamos un ejemplo de la confusión que se podría crear: las políticas no desarrollan políticas correctas para la economía) no siempre actúan así. Como ciudadanos españoles y ciudadanas españolas tenemos derecho a exigirles a nuestros y nuestras representantes que respeten esa norma básica. Todas y todos hemos trabajado mucho para conseguir llegar hasta aquí.

¡Qué derroche, el doble de palabras y de líneas que en el párrafo anterior! Podríamos haberlo acortado manteniendo de vez en cuando el uso del masculino plural como genérico, pero habría sido una traición a la causa: la ideología es la ideología, cueste lo que cueste. Hay que hacer las cosas bien, ¿qué es eso de abandonarse a la molicie e invisibilizar a la mujer?

Algunos, más modernos todavía y más versados en las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), optarían -¡lástima que la pesada de la Academia ya señalara que “@” no es un signo lingüístico!- por esta otra versión:

L@s español@s, como ciudadan@s de un Estado de Derecho, tenemos la gran suerte de que la Constitución nos proteja a nosotr@s y a nuestr@s hij@s, a nuestr@s ancian@s. También protege a nuestr@s vecin@s, a nuestr@s compañer@s de trabajo, incluso a aquell@s que desgraciadamente están parad@s, sin trabajo: ell@s son l@s que sufren con más crudeza las consecuencias de la crisis. L@s español@s no somos súbdit@s, somos ciudadan@s soberan@s, iguales ante la  Ley vivamos donde vivamos: l@s vasc@s, l@s catalán@s, l@s galleg@s, l@s riojan@s, l@s valencian@s, tod@s l@s español@s somos iguales. Por lo menos eso es lo que dice nuestra Carta Magna. El problema es que nuestr@s polític@s no siempre actúan así. Como ciudadan@s español@s tenemos derecho a exigirles a nuestr@s representantes que respeten esa norma básica. Tod@s hemos trabajado mucho para conseguir llegar hasta aquí.

Ridículo, ¿verdad?

Doctores tiene la Iglesia y académicos la Academia. Les invito a leer, a ojear siquiera, el Manual de la Nueva gramática de la lengua española. Con poco más de media página basta: “El masculino es en español el género no marcado, y el femenino, el marcado, En la designación de personas y animales, los sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la especie, sin distinción de sexos”. Pura economía del lenguaje, justo lo contrario de lo que se consigue con el lenguaje políticamente correcto. Más adelante señalan los académicos que “en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de persona que manifiestan los dos géneros… el circunloquio es innecesario en estos casos, puesto que el empleo del género no marcado -¿recuerdan?- es suficientemente explícito para abarcar a individuos de uno y otro sexo”. Cuando el valor de las palabras está devaluado, ¿qué importan unos cuantos circunloquios o eufemismos?

Muy ridículo.

(9 de octubre de 2010. Web de Análisis Digital)

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1Comentario
GIGIA6
|
Una vez más hay que resaltar lo obvio, porque politicos descerebrados se empeñan en imponer ideologías y "palabros" por encima del rigor científico que debe presidir los debates lingüísticos. Felicidades,al autor por su claridad expresiva sobre i  asunto que no debiera ser controvertido

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sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  9 votos
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'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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>Entrevista a Daniel Gascón

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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>Últimos comentarios

El PP se ha rendido - Vicente, magnífico post. Das en el clavo, el PP ha renunciado a todo lo que ha motivado que muchísimos españoles le diéramos nuestra confianza. Hay un excelente artículo al respecto de Francisco J. Contreras  en Libertad Digital. Es muy penoso que no hayan derogado, completa, la Ley 3/2007, aquella que invertía la carga de la prueba, siendo así que el que es denunciado por discriminación hacia las mujeres tenga que probar que no lo ha hecho. En esa ley se nos impone a todos una ideología -que parte de una falsedad-, la ideología de género. Y en esa ley encontramos este artículo, que el PP no ha tenido narices de derogar al día siguiente de llegar al poder. Se comenta por sí sólo: Art. 14 de la Ley Orgánica 3/2007: (Criterios generales de actuación de los Poderes Públicos). 11. “La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas”. ¡Gracias, sabio amigo! - Por JOAQUIN POLO
Poco futuro - Excelente artículo, es muy completo, se agradece. Es una pena que el ministro Wert, se haya encerrado, sin escuchar a nadie-nadie. Quien saldrá perdiendo de estos desencuentros serán, -una vez más-, nuestros hijos. - Por José Luis Amat
Tutora legal - La desprotección de las "tutoras legales" es realmente significativa... Un juez podría acogerse a esta omisión para privar del derecho de educación a los hijos adoptivos de una pareja de lesbianas...  - Por Anselmo
Gracias, gracias y gracias. - Agradezco de corazón vuestros comentarios. Para mí es un privilegio poder escribir en Páginas Digital. Me parece increíble que haya gente que se moleste en leerme y votar. Espero no defraudar a nadie. Quiera Dios que lo poco o mucho que se pueda hacer desde este blog sirva para acercar a alguien a la Verdad. - Por Vicente Morro López
- animo Vicente¡ muy b uena idea ¡¡¡ - Por benito zuazu sanchez