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25 MARZO 2019
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>Entrevista a Soledad Puértolas

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  31 votos
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¿Se ha formado usted alguna opinión sobre el debate que se ha producido entre las mujeres sobre la campaña #MeToo, que es una campaña importante de sensibilización contra la violencia sexual, y la sensibilidad de algunas francesas que creen que es demasiado puritana?

Creo que la reacción de estas mujeres francesas me parece una carta un poco absurda. Todos sabemos lo que implica el juego de la seducción y la línea del acoso. Es una línea difícil de dibujar, pero uno la conoce. Se ha aprovechado siempre la sociedad de la dificultad de trazar esa línea, pero lo que tiene que fomentar la sociedad es el criterio de las personas para saber que esa línea está en alguna parte. Y está en todos los campos de la vida. Siempre hay líneas confusas, eso es la vida, pero este manifiesto francés me parece que es volver a confundir. Debemos tener un criterio: quién me está acosando y con quién estoy jugueteando, donde hasta cierto punto yo sé. La diferencia es clara, y no lo es a la vez, como tantas cosas en la vida. ¿Qué es robar? ¿Robar mucho, robar un poquito? La diferencia la marca uno, la marca la moral, el criterio personal. Lo importante es tener ese criterio personal que te permite saber que la persona que tienes delante no se está aprovechando de ti. Respeto y libertad, en pie de igualdad. Hay que educar en ese criterio.

Usted es una enamorada de la lengua española, siempre ha dicho que la lengua es la manera de relacionarse con el mundo, ¿estamos perdiendo riqueza?

Como en todos los momentos de la historia, se pierde y se gana. Ahora no podemos hacer un balance de lo que hemos perdido y lo que hemos ganado. Hemos ganado muchos extranjerismos, tenemos selfies y emoticonos. Pero en otras cosas perdemos. Ayer hablaba con la tendera de una floristería del término “anugar”, cuando una persona se viene abajo, se anuga. ¡Qué bonito! Pero eso se ha perdido. Hoy día, dado que se comunica mucho, que la comunicación está a un nivel muy próximo a todo el mundo, se simplifica mucho, eso es evidente.

¿La simplificación significa que nuestra relación con el mundo es menos rica, menos compleja? Usted parte del presupuesto de que lengua es igual a relación con el mundo. Menos vocabulario, otro vocabulario, escribir mal en el WhatsApp…

No tanto menos vocabulario, que también, pero lo importante es saber estructurar los pensamientos. Si el pensamiento no está estructurado, no está ligado, entonces creo que se pierde esa capacidad mental. Ligar un pensamiento con otro es muy placentero, es un juego intelectual, como jugar al ajedrez, y con la lengua, hablando, podemos estar constantemente jugando al ajedrez. La lengua ayuda muchísimo porque es nuestro vehículo de expresión y si no lo dominamos, que para empezar no se puede dominar porque es un fenómeno rico que siempre se está haciendo, cuanto menos lo manejemos, más cortos nos quedaremos en nuestra capacidad de comunicar a los demás. No vamos a ser catastrofistas, pero creo que la comunicación se ha simplificado muchísimo y eso implica una pobreza en nuestra red de relaciones superficiales.

“Aporofobia” ha sido elegida como palabra del año. Es un neologismo y supongo que en esto habrá tenido mucho que ver la intención de generar una sensibilización a favor de los pobres, pero ¿los neologismos no irrumpen con demasiada violencia en la historia de la lengua? ¿Usted es partidaria?

La verdad es que no soy muy partidaria de los neologismos, en la Academia hay mucha discusión al respecto. Hay quien piensa que en cuanto una palabra se empieza a usar hay que tenerla en cuenta y otros que pensamos que es mejor dejar un tiempo y no darle demasiada importancia porque quizá dentro de dos años ya no se diga tanto una palabra que hoy se use mucho. Yo las consideraría, pero no les daría tanta importancia.

Hay palabras de permanecen en la historia de la lengua, pero que cambian mucho de sentido, ¿qué significa eso? Cuando hoy decimos “miserable”, probablemente decimos algo distinto a lo que decía la gente en el siglo XVI.

Esto es fantástico. La palabra “generosidad”, que tiene mucho que ver con “miserable”, sería lo contrario. Una persona generosa antes era el rico, era muy generoso pero podía ser muy tacaño. Conviene ver los textos de la época, hay mucha documentación previa, mucho texto legal, actas, crónicas, que tienen mucho mérito y que les debemos mucho, porque están muy pegados a la realidad y han levantado acta del lenguaje, de las costumbres, algo que es contrario a mi manera de ser, porque yo no levanto acta de nada, pero lo agradezco mucho porque vemos entonces lo que dices. “Miserable” sería sobre todo “pobre”, y ahora se ha ido más a la metáfora, una persona miserable es una persona que no suelta prenda, que no ayuda, no presta atención a los demás, igual que el generoso es lo contrario. Es muy interesante esta evolución de lo concreto a la metáfora. Eso implica la necesidad del ser humano de manejar categorías abstractas, y eso dice mucho de nosotros.

¿Nuestra lengua se ha convertido en una lengua más de libros que oral? Hasta hace un tiempo, la riqueza de la lengua estaba en la conversación, ¿no es ahora la conversación la que empobrece y el enriquecimiento tiene que venir de los libros? ¿Qué nos ha pasado con la oralidad?

Ese es el problema. A mí no me enseñaron a hablar en público. Luego llegué a los exámenes orales que te tocan en la vida y me encontré con que no me bastaba con saber escribir, que para mí era más fácil. Pero hablar es otra cosa. Hablar es no perder el hilo mientras a la vez estás pendiente de tu voz, porque la estás oyendo. No se ha trabajado la oralidad, ni siquiera la generación que decimos ahora que hemos perdido es capacidad, porque no la hemos tenido nunca. Cuando vas a Latinoamérica, a cualquier lugar, Colombia por ejemplo, asombra lo bien que se expresan. Ves un reportaje por televisión, a una persona normal, de la calle y con unos puestos de trabajo que no son intelectuales ni políticos, ¡cómo se expresan! Le habrán dado más importancia a la oralidad. Aquí eso no se escucha y no se ha fomentado. Nos hemos metido en una civilización, en un tipo de cultura muy poco oral en ese sentido.

Su último libro, “Chicos y chicas”, es un libro de relatos, son cuentos en tercera persona, con un estilo más distante, pero que indagan en la relación entre chicos y chicas, una expresión que antes se usaba más que antes. ¿Por qué ha querido reflejar la problematicidad y riqueza de esas relaciones?

Es un tema que está siempre en todo lo que escribo, las relaciones humanas entre hombres, mujeres, chicos, chicas y el que pase por allí. Lo que siempre me ha interesado explorar en literatura no son tanto las costumbres de la época, como decíamos antes, los pequeños tics que nos delatan en el mundo en que vivimos, sino la profundidad del conflicto cuando tienes dos personas a solas, y también cuando tienes muchas, pero yo soy mucho de ir al plano pequeño, como en el cine.

Nunca son fáciles las relaciones.

No pueden serlo, si no somos fáciles nosotros, cada uno. Lo que pasa es que el otro nos facilita también las cosas.

¿Por qué?

Porque la soledad es la nada, ahí no tienes manera de decidir. El otro es el que nos hace decidirnos, el que nos hace descubrirnos como somos. Subsistimos gracias a la mirada de los otros, a la mirada de los otros. Nos dan las pautas de cómo somos.

Sin el otro no podemos ser.

Para nada, imposible, casi imposible. Ves estos casos horribles de niños que los tienen encerrados, o personas que han estado muy aisladas, pierden su relación con el mundo.

Pero vamos a una sociedad cada vez de más soledad.

Sí. Esto es un drama y en el cine actual se está retratando una soledad profunda. Hemos crecido en un mundo con demasiadas ofertas de comunicación pero de muy poco calado.

La soledad es una gran cuestión, y el dolor. Una gran cuestión que aparece en su novela “Mi amor en vano”. El protagonista sufre un accidente de tráfico y tiene que enfrentarse al dolor, ¿por qué quiso usted indagar en el dolor?

Nos olvidamos de que somos seres débiles, frágiles y doloridos. Yo siempre tengo dolores, soy una enferma crónica. A veces no lo parece porque me esfuerzo, pero el dolor está como negado, no lo queremos. Sin embargo, cuando vienen todas las enfermedades, lo ponemos en los hospitales y lo apartamos de la vida. Lo censuramos porque no resolvemos el asunto de que somos perecederos, frágiles, y en cierto modo estamos mal hechos. Quizá es que no tiene solución. Estamos hechos como se ha podido, que bastante bien hemos salido.

Y eso no lo queremos mirar.

No lo queremos mirar porque lo consideramos una debilidad, y esta es otra de mis luchas en el diccionario. A la palabra “debilidad”, “fragilidad”, quitarles el signo negativo. ¿Por qué tanto peyorativo en la debilidad?

¿Tenemos que ser héroes que ni sientan ni padezcan?

¡Claro! Pero eso no puede ser, negamos la evidencia, y entonces nos escandalizamos cuando una persona se queja. Hemos dado más importancia a la máquina que a nuestro engranaje personal, a nosotros mismos, que somos los que manejamos la máquina.

Disfruté una enormidad con su discurso de ingreso en la Academia, ese discurso dedicado a los secundarios, ¿por qué quiso entrar de esa manera?

Hablar del Quijote, pensé que tenía que hacerlo. Al entrar en la Academia yo me tenía que atrever, no siendo erudita, casi tenía que hacer el esfuerzo de llevar a Cervantes y al Quijote a mi terreno, al terreno de la creación. Siempre que se habla del Quijote, sobre todo en aquel momento y en la Academia yo pensaba eso, parece que tiene que ser en términos de mucha erudición y pensé que yo, como creadora, tenía que romper esa barrera. ¿Pero con quién? Y me vinieron a la cabeza los secundarios. Tantos personajes que apoyan al Quijote, porque sin estos apoyos Don Quijote no habría pasado del primer capítulo. Dentro de la catástrofe que son sus aventuras, siempre hay alguien que se compadece de él, que le entiende, y que le da capacidad de hablar y de discursear de esta manera tan maravillosa que todavía nos deja boquiabiertos, lo bien que hila Don Quijote cuando habla de cosas cuerdas, él es profundo. Si no tuviera a esos otros que le escuchan y le valoran, nos habríamos perdido todos sus discursos. Es una relación. Don Quijote se conoce a sí mismo y le conocemos nosotros a través de los otros, porque él era un loco y a los locos no les interesa conocerse a sí mismos. Y entonces ahí entraban inevitablemente las mujeres. No fue deliberado. Me encontré con Marcela, que ya la conocía, y con Dorotea, que ha sido una sorpresa para mí. Marcela es la pastora que decide irse a los campos porque no corresponde al amor de aquellos enamorados y prefiere la libertad de la soledad, que es duro.

Cervantes es un apasionado de la libertad y tiene una gran ternura con sus personajes. Y Marcela elige la libertad cervantina, pero la libertad para Marcela implica una gran condena porque significa vagar sola.

Es irreal, porque esa libertad, si al final va a ser soledad, no se va a ver. ¿Cómo ejercitas la libertad si no tienes con quién? Marcela tiene un punto de idealización total. El ideal de Cervantes es más Marcela que Don Quijote, porque Don Quijote vuelve a ser quien es al final y tiene que renunciar a sus ideales, aunque ha triunfado quedando como héroe de la literatura. Pero Marcela se va y se le escapa, porque ya pasa a un terreno mítico, que es lo que está buscando.

Entonces, esa libertad tan defendida por Cervantes él mismo denuncia que acaba en mito.

No es que lo denuncie, es que sabe que es un mito.

La libertad sin vínculos…

…no puede ser, no tiene calado en la sociedad. Ese es el mito. Lo que pasa es que la sociedad necesita mitos. Esa escena en la que Marcela se va y Don Quijote quiere ir y no le deja ella, es muy simbólico y muy complejo, pero es irse al terreno del mito.

Usted sorprende una mirada al leer el Quijote, que es la mirada entre la hija del ventero y el Quijote. Siempre hemos pensado que el Quijote era un hombre desvinculado de las relaciones con mujeres.

¡Error! Le encantan las mujeres, le vuelven loco. Y efectivamente con la hija del ventero hay unas miradas muy curiosas y emocionadas. Don Quijote quiere quedar bien con las damas, las llama “señoras” en cuanto puede, se pone a su disposición, les abre la puerta por la noche, le gustan.

En la parte final de su discurso de ingreso en la Academia hay un par de párrafos que son sobrecogedores. “Los humanos hablamos y hablamos, escribimos y escribimos, como si nos creyéramos capaces de dominar las lágrimas, los desgarros y las decepciones, y de distanciarnos de los salvajes accesos de alegría y regocijo. En el fondo de tanta palabra, de tanta narración, de tanto contar y tanto escuchar, late siempre la esperanza de que en algún momento sobrevenga el milagro del mutuo entendimiento y se vislumbre la luz de una verdad”. Dice usted aquí muchas cosas.

Sí, la verdad es que ahora me he estremecido yo, me puse muy solemne, pero es verdad. Nos creemos capaces y no podemos. Por eso la palabra siempre va a tener esta limitación, va a ser un deseo de expresar imposible de alcanzar. Por eso el lenguaje siempre es vivo, y por eso necesitamos también la presencia del otro, porque en toda esa conversación puede surgir algo, ese pequeño atisbo de entendimiento, ese pequeño momento en que las palabras del otro confluyen con las tuyas. Puede pasar. Ahora bien, verdaderamente llevamos siglos intentándolo, y tenemos que seguir.

Dice usted “la espera de un milagro”.

Es que es como un milagro. Son dos milagros y no vamos a renunciar a los milagros, a estas alturas de la vida es en lo que hay que creer.

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>Reconectar el voto y la experiencia social

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  9 votos
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"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

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>Entrevista a Tulio Álvarez

"A estas horas de la vida no podemos renunciar a los milagros"

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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El otro es un bien, también en política

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