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20 MARZO 2019
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En Siria cada uno libra su propia guerra

Giovanni Parigi | 0 comentarios valoración: 2  25 votos
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Siete años desde que comenzó la guerra civil, en marzo de 2011, el final del conflicto en Siria parece estar lejos y la situación sobre el terreno sigue siendo crítica e incierta. Más aún, el escenario sirio deja entrever lo que podrían ser los síntomas de un nuevo y preocupante ciclo de conflictos cruzados.

Francia ha asegurado su apoyo y ha ofrecido su mediación para estabilizar la región norte de Siria, controlada por los kurdos, aliados desde hace años de Europa y América en su misión anti-Isis. Esta zona es escenario de una operación militar de Turquía desde el 20 de enero. Parece que París está dispuesta a enviar tropas al Manbij para evitar una ofensiva turca en la ciudad controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias. Se trata de milicias árabes sunitas, turcomanas y asirias, pero compuestas de hecho por fuerzas kurdas de la Unidad de Protección Popular (YPG), un grupo considerado terrorista por Ankara. Tras el encuentro del presidente francés Emmanuel Macron con una delegación de este movimiento, la reacción contrariada del gobierno turco no se hizo esperar. “Rechazamos cualquier esfuerzo dirigido a promover un diálogo, contacto o mediación entre Turquía y estos grupos terroristas”, declaró el portavoz de la presidencia turca, Ibrahim Kalin.

Pero este contraste entre turcos y sirios kurdos frente al posible despliegue francés solo es un episodio más en una serie de conflictos paralelos surgidos en estos años de guerra en Siria.

Sobre el terreno

Con la caída de Raqqa en Siria y Mosul en Iraq, el estado islámico quedó relegado a áreas marginales. De hecho, con muchas ambigüedades, la lucha contra el Isis aparentemente ponía de acuerdo a todos los actores presentes en Siria. Ahora, con la derrota del califato, pierde fuelle la justificación que muchos utilizaron para participar en el conflicto, y emergen de manera evidente los intereses particulares.

En segundo plano, la “Pax Russica”, el proceso de estabilización puesto en marcha desde Moscú para salvar el régimen de Bashar el-Assad, no termina de despegar. Una cosa es ganar la guerra contra los rebeldes anti-gubernamentales, otra es imponer una paz que supere los vetos cruzados entre los propios aliados. En otros términos, Rusia, aun manteniendo su alianza con Turquía, Irán y el gobierno sirio, no consigue equilibrar los intereses de los aliados y obligarles a aceptar un compromiso de no beligerancia.

Pero entretanto, Moscú se ve obligada a unos equilibrismos políticos y diplomáticos a la larga insostenibles, que la exponen a un juego muy peligroso. Por ejemplo, el Kremlin tiene buenas relaciones tanto con Israel como con Irán, pero abastece con armas a las fuerzas sirias e iraníes que Israel bombardea; otro ejemplo de la ambigua posición de Moscú está en su coordinación sobre el terreno con Ankara, mientras mantiene buenas relaciones con los movimientos kurdos sirios, a los que se opone la acción del presidente y aliado Recep Tayyip Erdogan.

Además, después de negociar duramente la creación de cuatro zonas de distensión, Rusia ve ahora cómo dos de estas sufren los ataques del propio gobierno sirio al que apoya, el Ghouta e Idlib.

Queda por hacer una importante consideración sobre las fuerzas anti-gubernamentales. Al principio de la guerra civil, el gobierno sirio tenía muy claro que su única salvación sería presentarse a los ojos del mundo como alternativa a una victoria yihadista. En consecuencia, con la complicidad y el apoyo de Moscú y Teherán, el régimen concentró sus esfuerzos militares contra la oposición moderada, dejando que fueran los americanos los que se ocuparan del estado islámico. Y así, una vez caído el califato, las fuerzas rebeldes se encuentran debilitadas, divididas e incapaces no solo de afirmarse sobre el terreno sino sobre todo de construir un frente político unido. La única excepción son los kurdos, que gozan del apoyo americano, con los que Assad ha mantenido la neutralidad desde que empezó el conflicto.

Hechas estas premisas, para comprender mejor la crisis siria conviene analizarla teniendo presentes tres niveles de lectura, en realidad muy unidos entre sí. Ante todo, está la dimensión internacional más amplia, que ve el papel central de Rusia, el papel secundario de los americanos y el rol poco concluyente de Naciones Unidas. Luego está el nivel regional, que contempla la implicación principal en la crisis de Turquía, Irán, las milicias chiitas libanesas de Hezbolá, e Israel. Por último, está el nivel local, donde las fuerzas gubernamentales se contraponen a los diversos grupos de rebeldes islamistas y moderados.

A nivel internacional

Mientras la ONU patrocinaba las conversaciones de Ginebra que quedaron sin concluir, Rusia, Turquía e Irán se comprometieron en dos iniciativas complementarias. Por un lado, los acuerdos de Astaná, que llevaron a una serie de altos al fuego y zonas de distensión. Por otro, las negociaciones de Sochi, con el objetivo de llegar a un acuerdo de paz y redactar una nueva Constitución.

En realidad, todas las treguas negociadas fueron rápidamente violadas, cuando solo siguen funcionando las zonas de distensión entre Daraa, al sureste de Siria, y Quneitra, en el Golán. Mientras, los Estados Unidos aceptan de buen grado su papel secundario, al comprender la complejidad actual del conflicto sirio, y se dedican a objetivos limitados, como la lucha contra el terrorismo y la preservación de sus relaciones con Turquía.

A nivel regional

Aquí asistimos en cambio a un creciente y preocupante dinamismo. Por un lado está Turquía y su enfrentamiento con los kurdos del Rojava, al norte de Siria, que han conquistado Afrin, y que busca zonas que le sirvan de amortiguación en territorio sirio cerca de su frontera. Luego están Irán, Hezbolá y varias de sus milicias, que se están consolidando sobre el terreno de cara a una posible confrontación con Israel.

A nivel local

Aquí se nota sobre todo una extrema fragmentación entre los grupos y una continua fluidez de alianzas. Resulta evidente en Siria la dinámica del proxy war: gran parte de las fuerzas sobre el terreno están ligadas a un patrocinador regional.

El presidente Assad se presenta como el gran vencedor de la guerra civil siria, pero en realidad ha perdido el control de gran parte del país. Controla unas fuerzas armadas extremadamente débiles y limitadas, y tiene que confiar en el apoyo aéreo ruso y en tierra con grupos vinculados a Irán como Hezbolá.

Las fuerzas armadas de que dispone el gobierno sirio más que un ejército son un exangüe conjunto de milicias. Luego están las Fuerzas de Defensa Nacional, es decir, milicias estáticas ligadas al gobierno y adiestradas por Hezbolá y una plétora de unidades irregulares de diversa naturaleza y dudosa fiabilidad, que en algunos casos no son ni más ni menos que una banda de criminales.

Para combatir al estado islámico, manteniendo una especie de entente cordial con el gobierno, están las Fuerzas Democráticas Sirias, milicias árabes sunitas, turcomanas y asirias, compuestas además por grupos kurdos de la Unidad de Protección Popular (YPG). Aunque cuentan con el apoyo de EE.UU, Washington ha empezado a sacrificar los cantones kurdos al oeste del Eúfrates, dejando entrar a Turquía en nombre de la supervivencia de la OTAN.

Los rebeldes islamistas constituyen un panorama extremadamente diferenciado. Por un lado, está el Frente de Liberación Sirio, donde confluyen Ahrar al-Sham y la brigada Nureddin Zengi, dos de las fuerzas rebeldes más importantes del norte sirio. Se trata de movimientos yihadistas pero ligados a una dimensión nacionalista siria y sin las aspiraciones transnacionales del califato.

Por otro lado están los grupos yihadistas salafitas como Hayat Tahrir al-Sham, en Idlib y en el noroeste, que se encuentran en una posición crítica, bajo presión de las fuerzas del gobierno y otras milicias rebeldes. Mientras muchos grupos yihadistas parecen dispuestos a des-radicalizarse para integrarse con otras milicias más moderadas, aún siguen repartidas sobre el terreno varias fuerzas ligadas tanto al Isis como a Al Qaeda.

Entre las fuerzas rebeldes está también la dividida compañía del Ejército Libre Sirio, inicialmente compuesto por unidades rebeldes del ejército, pero que después de una serie de reveses se fragmentó en numerosos grupos por el norte que apoyan tanto al gobierno como a los turcos e incluso a los yihadistas, mientras que en el sur tienen una mayor cohesión y representan aún la mayor fuerza de oposición al gobierno sirio.

En conclusión, Siria está muy lejos de un fin de las hostilidades. Es más, después de la derrota del estado islámico sigue la despiadada ofensiva del gobierno por reconquistar terreno, se está endureciendo el conflicto entre turcos y kurdos en el norte, y los presagios de guerra se intensifican al sur del Líbano y en el Golán.

El riesgo es cada vez más el de iniciativas unilaterales por parte de muchos actores locales y regionales que, escapando al control de sus sostenes internacionales, pueden desencadenar ciclos inéditos en el conflicto. Porque en el fondo, en Siria, cada uno libra su propia guerra.

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>Entrevistas

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En Siria cada uno libra su propia guerra

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

En Siria cada uno libra su propia guerra

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

En Siria cada uno libra su propia guerra

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

En Siria cada uno libra su propia guerra

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

En Siria cada uno libra su propia guerra

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

En Siria cada uno libra su propia guerra

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

En Siria cada uno libra su propia guerra

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

En Siria cada uno libra su propia guerra

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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