Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 OCTUBRE 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

Europa merece, una vez más, que la defendamos y que la refundemos

Miguel de Haro Izquierdo | 0 comentarios valoración: 3  39 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  39 votos

En días pasados conmemoramos la festividad del día de Europa. Para muchos europeos la festividad era lo más parecido a un lúgubre cumpleaños que quiere ser olvidado y silenciado con los amigos más cercanos, ante la fatiga de una celebración vacía, sin esperanza y carente de sentido. Parece como si uno pudiera “palpar en nuestras sociedades cómo se expande la idea y el sentimiento de una Europa cansada y envejecida, no fértil y vital, donde los grandes ideales que inspiraron a Europa parecen haber perdido fuerza y atracción”, tal y como exponía el Papa Francisco en su discurso al recoger el Premio Carlomagno en el año 2016.

Los acontecimientos políticos y sociales generados en muchas naciones europeas en los últimos años han minado la confianza europeísta. La corriente euroescéptica de Gran Bretaña, con un demoledor brexit que daña tanto al país anglosajón como al resto de miembros de la UE por las consecuencias de su separación en el ámbito social, económico, y sobre todo por la ruptura de la unidad del ideal de proyecto común europeo. El problema del euro y el futuro de nuestra política económica y fiscal común. El incremento de partidos anti-integracionistas. La crisis de los refugiados que ha sido incapaz de ser asumida tanto a nivel humanitario como a nivel político y social. Los frecuentes ataques terroristas en Francia, Alemania, España… y el terror que conlleva la pérdida de vidas y su inmediata generación de sentimientos de inseguridad entre la población. La incapacidad de dar respuesta a nuestras fronteras en el sur del Mediterráneo, donde millones de personas mueren soñando poder llegar a un paraíso personal de condiciones más favorables.

Nuestra política exterior y de acción común también se observa debilitada ante un nuevo escenario mundial en que naciones comercialmente superiores a nuestros recursos toman posición ante el futuro de un nuevo orden mundial económico. Nuestra presencia en el conflicto de Siria, las deterioradas relaciones políticas con Rusia y EE.UU, ahonda la sensación de una esclerosis múltiple europea.

Ante tanto desconcierto creo que es importante hacer referencia a dos personalidades que han tenido una especial trascendencia estas semanas, y que pueden recuperar en el presente el liderazgo y el origen de la verdadera Europa. Por un lado, Emmanuel Macron, al concederse el premio Carlomagno en Aquisgrán, y por otro Antonio Tajani, al recibir el premio Carlos V en Yuste.

El presidente francés ha resaltado y recomendado que “no seamos débiles, no nos dividamos, no tengamos miedo, no esperemos” frente a todos los retos y debilidades de nuestro continente. Ante el derrumbe de los principios democráticos y del populismo, “no tengamos miedo del mundo en el que vivimos, de lo que somos, de nuestros principios. No los traicionemos”. Frente a todas las incertidumbres no podemos "estar enfrentados a las tentaciones de abandonar los fundamentos de nuestro Estado de derecho. No cedamos nada".

“Debemos luchar por la cultura, por las universidades, por la circulación de obras de arte, por el debate crítico cultural, y estas no son ideas bonitas, son la esencia de nuestra brecha y nuestro combate de hace 70 años”, cuando se produjo el origen de nuestra unión después de dos grandes guerras. La propuesta es atractiva, desarrollar la capacidad de establecer un diálogo en lo universal. A los europeos, Macron nos reclama a ser parte de lo universal.

Paralelamente el presidente del Parlamento Europeo, en su discurso al recibir el premio Carlos V, indicaba que “la Unión Europea es, en este sentido, la gran aventura de Europa en la recuperación de los valores universales de libertad, dignidad humana, democracia, Estado de Derecho y derechos humanos. Son estos valores los que han hecho de la Unión Europea la región más próspera y estable del mundo”.

Finalizaba su intervención Tajani dando una respuesta de lo que somos. “Cuando nos pregunten qué es Europa, para qué sirve ser europeo, o si hay que creer en ella, deberíamos responder como el padre de Trajano: Europa es un gran ideal, es nuestra civilización, nuestra historia, nuestras diferencias y nuestra libertad. Vale la pena creer en ella, dedicar nuestro futuro a la realización de este sueño que hay que regalar a nuestros hijos”.

Estas dos intervenciones, estas dos personalidades, son ejemplos claros que pueden marcar un camino del renacer del europeísmo, impulsando las capacidades de integrar, de diálogo y de generar soluciones multilaterales a los problemas que se van convirtiendo en comunes.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja