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25 MARZO 2019
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>Entrevista a Juan José Domínguez Toledano

Hay que valorar al emprendedor

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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Dialogamos con Juan José Domínguez Toledano, director de la empresa DÉDALO y promotor de la iniciativa IBERESPA, que promueve las relaciones entre iniciativas de España y de América Latina.

Has impulsado dos iniciativas: Dédalo Consultores e IBERESPA. ¿Cómo nace Dédalo?

Dédalo Consultores nace en 2005 cuando habíamos notado que en la construcción se empezaba a bajar en el precio en el ámbito de las ingenierías. Yo trabajaba como director técnico en una empresa grande, de auditor, y me di cuenta de que empezaba a bajar el precio. Entonces intenté posicionar una empresa diferente, que no hiciera lo mismo que hacía, ingeniería, para intentar hacer una empresa que de alguna manera marcara una forma de trabajo haciendo las cosas bien. Como yo había aprendido en las empresas donde había trabajado pero teniendo en cuenta que hay que luchar contra el precio, la idea era poder plantear una formación de las personas, un plan de innovación, hacer un modelo de empresa que a todos nos gusta.

Sin tener cultura empresarial en mi familia, yo tenía mi carrera de ingeniero de Caminos, un MBA, un máster de gestión de ONG, y al final decidí que si quería estar en una empresa que estuviera a la altura de mi corazón, tenía que arriesgarme yo a emprender. Sabía que era un riesgo pero lo pude hacer cuando había más trabajo, entre 2005 y 2007.

Justo antes de la crisis, entonces…

Ya se veía antes de la crisis que en el sector de la construcción empezaba a haber una bajada de precios: Había mucha construcción y a mí me interesaba seguir en una línea de trabajo constructiva y de crecimiento, no empezar a bajar los precios. Y esa fue la razón. Me gusta mucho la gestión de trabajo en equipo, monté la empresa y, finalmente, salió. No fue difícil, fue duro pero no era difícil antes de la crisis, había más facilidad para encontrar un apoyo de crédito privado.

¿Tanto público como privado? ¿O sólo privado?

Privado. Para llegar a un apoyo público vimos que era complicado. El apoyo público dependía de la apuesta innovadora de la empresa y nosotros empezamos como empresa de ingeniería.

Cuando un emprendedor empieza a poner en marcha una empresa, el tema es que aunque uno esté preparado, como era mi caso, si no tienes cultura empresarial al final hay muchas cosas para las que ese aprendizaje requiere muchísimo tiempo, y llegas a lo que puedes. Sí intentamos conseguir una financiación pública, pero había requisitos que no cumplíamos, y eso lo vas aprendiendo cuando lo haces, como todo. En un inicio tienes una etapa de aprendizaje

¿Qué oportunidades has tenido cuando empezaste esta iniciativa? ¿Se ha dado algún tejido de relaciones?

Al principio pensé en cómo crecer. Tenía un plan empresarial e hice el esfuerzo de mostrar que se podía hacer una empresa desde cero, sin contar con mucho apoyo, simplemente con tener relaciones con el sector y plantear una propuesta que podíamos hacer bien, como era la ingeniería. Y fue sencillo porque entre 2005 y 2007 todavía había mucho trabajo, por lo que con esas relaciones que yo ya tenía lo que hice fue plantear un servicio diferente para no fastidiar a ninguna de las empresas donde había estado. Creo que al final en las empresas, y eso me gusta mucho, se trata de que las cosas crezcan, no que se destruyan, y yo trabajo para construir.

Fue sencillo porque había mucho trabajo y yo tenía muchas relaciones, lo único que hice fue ofrecer un servicio que no perjudicara en absoluto a las empresas que me habían formado. Mucha gente no entiende que cuando te dan una oportunidad de trabajo en una empresa, tú le debes algo a esa empresa. Yo estoy tan agradecido a las empresas en que he estado que al final lo que intento es no fastidiarlas. De hecho, las dos empresas donde yo he trabajado siguen en el mercado y yo estoy muy contento porque han sobrevivido a toda esta crisis.

Además, cuando planteamos el trabajo, nosotros no queríamos quitar trabajo a nadie. Lo que hicimos fue hablar con muchas más personas e intentar conseguir trabajos poco a poco, para ir cada vez creciendo más, hasta llegar a nuestro récord de facturación, que todavía tenemos que remontar y que está en 497.000 euros en el tercer año, con 80.000 el primero y 250.000 el segundo, y 500.000 el tercero. De algún modo, era fácil porque había mucha construcción; por otro lado, teníamos poco tiempo para hacer la empresa Luego llegó la crisis.

¿Notasteis los efectos de la crisis? ¿Qué aprendiste?

En el tema personal, yo aprendí, después de haber hecho un máster y una carrera, y después de haber trabajado en una empresa como director de mucha gente, que hay que valorar al emprendedor. Yo fomentaba alianzas entre empresas grandes, como donde yo estaba, y esas relaciones que yo fomentaba cuando era grande las seguí fomentando después, cuando era pequeño, pero me di cuenta de la diferencia. Entonces empecé a valorar lo que es el emprendedor. El problema en construcción es que hay mucho emprendedor que al final puede que nunca vuelva a emprender nada porque la crisis ha sido de tal calibre que las pequeñas empresas del sector construcción han sufrido un montón. Es una experiencia de vida que me ha enseñado a valorar al emprendedor y al empresario, porque es difícil valorar a un empresario cuando no has vivido el riesgo que supone ser empresario, la responsabilidad que tú tomas de unas personas que están empleadas por ti, que saben que si la empresa no funciona a lo mejor se quedan sin trabajo, cómo seguir formando a gente para que quieran seguir contigo y no irse a otra empresa donde les paguen más… Hay una serie de cosas que un empleado quizás no valora mucho de una organización, pero cuando te das cuenta de que la organización es una obra, tiene una vida, al final eso que yo percibía antes en cierta medida, lo percibes con más claridad cuando, además, tomas la responsabilidad de ser el primero de a bordo. Como cuando vas en un barco, al final el capitán es el último en abandonarlo.

¿En qué medida os afectaron los efectos de la crisis de 2008?

En verano de 2007 prácticamente teníamos el récord de facturación y al final se cayó todo. Hasta hace año y medio el trabajo no volvió a ser fácil. La bajada ha sido prácticamente de un 80%, cada interviniente del sector construcción ha ido sufriéndolo antes o después, y nosotros como ingeniería, que sobre todo hacíamos edificación, lo notamos enseguida. Lo que hicimos fue empezar a movernos en muchas direcciones con un grupo de empresas, y formamos un consorcio para la internacionalización.

Entonces ¿surge IBERESPA?...

Surge Dédalo. De ahí nació el Grupo Dédalo que es un consorcio de la Cámara de Comercio de Madrid, son figuras consorciadas entre empresas donde las empresas, pequeñas o grandes, se pueden unir y tienen una serie de apoyos en formación, en conocimientos, en viajes… Empezamos todo lo internacional cuando no teníamos ninguna experiencia internacional anteriormente, excepto que en Dédalo nosotros somos dos socios, un argentino y un español, y antes de salir fuera teníamos una unidad en Argentina y otra en España, y de esa manera también sabíamos trabajar en otros países, pero era trabajar en tu lugar, no hacer el esfuerzo de irte a otro país sino él allí y yo aquí, con dos unidades de producción, trabajando en un país y en el otro. Sí fue un aprendizaje muy duro, el hecho de irte a un país como extranjero. No es lo mismo generar una empresa en tu entorno, en tu sector, en tu ambiente, que irte a un país que no conoces, primero elegir el país y luego ver la manera de poder empezar a trabajar. Aunque tuviéramos esa experiencia internacional, aquí nosotros tuvimos que partir de cero.

A partir de la creación de ese consorcio, estuvimos un año estudiando treinta países, viajando entre todos los gerentes del consorcio, y al final elegimos un grupo de países. Empezamos a trabajar en los Emiratos Árabes Unidos, porque era una de las propuestas que nos hacían en la Cámara, preguntamos en su momento al responsable de la oficina comercial, nos pidieron ir, y fue la única novatada que hicimos porque al final cuando estás allí, éramos en total 80 técnicos, pero era un país donde estaban la ingeniería alemana, la británica, la americana… con lo que al final lo que hicimos fue centrarnos en países en vías de desarrollo. Aquel viaje fue en noviembre de 2008 y a partir de ese momento, al final lo que hicimos fue buscar y estudiar países en vías de desarrollo. En 2009 hicimos un viaje haciendo toda esa exploración, y al final empezamos a conseguir trabajos en el exterior, y nos dimos cuenta de que siendo tan pequeños necesitábamos ayudarnos de más grandes, así que nuestro consorcio de origen fue invitando a otras empresas para ir juntos a los países. De esa manera, conseguimos que nos pagaran dinero por viajar y poder hacer cosas juntas, con empresas más grandes como compañeros de viaje de modo que si ellos ganan, nosotros también. Eso ha sido lo que nos ha permitido estar haciendo durante unos años una labor comercial, paralela al trabajo técnico

¿Cómo nace IBERESPA?

La clave es el Matching (iniciativa surgida en el ámbito de la Compañía de las Obras). Como socio de la CdO (Compañía de las Obras), cuando vieron nuestros amigos que estábamos empezando en el tema de la internacionalización, nos animaron a ir al Matching en 2008, y eso cambia totalmente la forma de ver la estrategia. Como asociación miembro de la CdO, que somos 30.000 empresas en el mundo y 25.000 italianas, Matching era un evento que celebraba su quinta edición y vimos que en Italia nos reuníamos 2.500 empresas, de ellas 2.000 italianas y 500 del resto del mundo, en Milán. Es un evento que propuso la CdO italiana para ayudar a la internacionalización. Por la crisis que tenían en el país desde el 90, se dieron cuenta de que era fundamental que la sociedad civil ayudara también en la internacionalización, entonces se generó un evento internacional para poder juntar en un determinado momento del año a empresas italianas con empresas del resto del mundo. Nosotros fuimos allí como empresa española, realmente no conseguimos nada de lo que pretendíamos, pero vimos que valía más la pena ir allí una vez al año para reunirnos con nuestros amigos de Perú, México, Colombia… de todo el mundo, que irnos a cada país uno por uno.

Lo que hacíamos era estudiar un país, juntarnos en Italia con ellos, y siempre que íbamos a un país íbamos por medio de la institución pública, de la Cámara de Comercio de Madrid, pero nos encontrábamos con un grupo de amigos que habíamos conocido en una asociación de confianza en Italia y que nos ayudaba sobre todo a saber dónde estábamos, dónde no, a quién conocíamos, a quién no, dónde poder vivir o no, por dónde movernos o no… Ya teníamos a alguien de confianza que por lo menos nos ayudaba a dar los primeros pasos. A partir de ahí, cada grupo de amigos en todo el mundo, que eso es la CdO, ayudaba de una manera o de otra, unos tienen más medios que otros, pero al menos ya no ibas solo, entrabas en un país con alguien que en cierta manera te podía ayudar.

De este modo, se van generando relaciones…

La CdO es una realidad de la sociedad civil cuya primera clave es que en su momento, en Italia, había un empresario que tenía un vino muy bueno y sin embargo no salía adelante. Entonces un amigo suyo sacerdote dijo que si el vino era bueno y sus amigos podían ayudarle, entonces tenían la obligación de ayudarle. No sé cómo se produciría aquella reunión, pero curiosamente allí nació la CdO, no como una estrategia sino para ayudar a una necesidad concreta. Yo he conocido la CdO en Italia, en una realidad internacional, y eso hizo que yo lo intentara en España y me llevó a montar Iberespa, porque la CdO en España es más pequeña y yo veía que si no lo hacía yo la asociación no estaba en el momento de hacerlo. Lo hice en 2013 y fue una marca que patenté, comentándolo con mis amigos de la CdO como una copia de Matching. De hecho, lo que ha pasado es que como Italia ya llevaba más tiempo con la internacionalización, esa red internacional ellos no la han seguido fomentando porque ya la han consolidado.

Sin embargo, en el mercado español no tenemos esa red, nosotros lo que hicimos fue reforzar la red de redes que nosotros conocíamos para poder tener aquí también esa oportunidad, porque en España somos 250 y en Italia son 25.000. Italia tiene una crisis sistémica anterior a la española y nosotros hemos tenido que abordar la internacionalización posteriormente, pero tenemos un peso muy grande en Iberoamérica porque España es un país de punto de encuentro y oportunidad entre Europa, los países iberoamericanos y todos los países árabes del norte de África. De modo que Iberespa responde a esa posición de España.

En este tipo de iniciativas se ve que aflora un deseo de concebir el trabajo como deseo de construir el mundo. ¿Cómo se vive esto en IBERESPA?

Lo que hemos visto en Dédalo es que nosotros intentamos reforzar la sociedad civil, aparte de porque nos gusta, porque pensamos que si reforzamos un grupo eso nos va a ayudar, porque genera relaciones positivas de confianza. Muchas asociaciones se han involucrado con nosotros y lo que nosotros hemos hecho es que lo que hemos aprendido en la CdO lo hemos planteado en nuestro entorno a través de necesidades concretas.

Pensamos que es clave la subsidiariedad y generar sociedad civil. Iberespa es algo real que las organizaciones lo van conociendo y apoyando. De esa manera, nosotros podemos permitir que esa red de redes se vaya potenciando porque lo que nos preocupa es que ante la inestabilidad que tenemos a nivel mundial y político, o tenemos una red de redes en que nos ayudemos, o desgraciadamente lo pequeño va a estar cada vez más indefenso, porque la globalización es poner a todos a jugar en la misma liga, teniendo en cuenta que unos tienen un poder y otros, otro. Nosotros valoramos mucho el mundo empresarial, nos encanta el éxito empresarial, pero nos damos cuenta de que en una sociedad anónima que se mueva con los intereses de generar un dividendo, la responsabilidad social ayuda a que ese dividendo vaya en una línea.

Justamente lo que el Papa Francisco ha señalado de continuo en relación a un capitalismo de rostro humano frente a un modelo basado en la cultura del descarte. ¿Cómo habéis respondido a esta llamada? ¿En qué se ha concretado?

Lo que ofrecemos es un servicio de internacionalización a todos, pueden ser desempleados, profesionales, pymes o grandes empresas. Lo que hemos hecho es un servicio para todos donde a cada uno se le trata de la misma manera, pero se le apoya en su posición. Lo que hacemos es generar alianzas con asociaciones internacionales que permiten que asociaciones españolas se puedan juntar con otras, así siempre vamos con gente conocida de conocida, porque una asociación permite que unos conozcan a otros, y eso te ayuda a estar delante de alguien sabiendo que puedes preguntar su referencia. De esa manera hemos generado cada vez más alianzas que permiten incluso, por ejemplo, en Colombia, posibilidades de alojamiento, ayudas… todo el apoyo para que hasta un pequeño empresario pueda venir con nosotros, incluso hemos tenido caso de desempleados, para poder volver a empezar en ese país.

Para nosotros la persona es la clave, los tratamos a todos igual, pero unos están más arriba y otros más abajo. Estando arriba es más fácil ayudar, y los de abajo necesitan más ayuda, pero todo el mundo cuando da un paso en un tema nuevo tiene algo que aportar, de modo que no se descarta a nadie. Y en ese punto nosotros es como hemos trabajado el tema internacional. Ahora también estamos haciendo ese seguimiento en España. Antes de 2007 llegamos a insertar a 25 personas en el sector de la construcción paralelo a las actividades de empresa. Esas personas al final fueron descartadas, quedaron muy pocos, y ahora vemos con mucha ilusión que el sector de la construcción vuelve a crecer. Ahora estamos volviendo a generar trabajo no solo a través de empresas sino de asociaciones que trabajan con nosotros.

Es decir, se ayuda a la búsqueda de empleo, a empezar una empresa…

Ayudar sobre todo en las relaciones. Cuando empezó la internacionalización, desde 2011 nos empezamos a juntar una vez al mes para intentar ayudarnos en esta cuestión, invitando a personas, empresas e instituciones. Nos dimos cuenta de que al final lo importante, para poder construir sociedad civil, es poder estar colaborando o cooperando con cuatro cosas: el tiempo, el dinero, el espacio y los contactos. Si una sociedad civil no aporta eso, al final tienes personas que van a ver. Se puede tener el tiempo pero nada se puede hacer sin un capital, pero el capital se puede conseguir de varias maneras, y se puede aportar entre varios: así, espacios comunes donde reunirse y contactos, que es un apartado clave porque todo el mundo protege sus contactos pensando que son suyos, cuando Dios nos creó a todos en una realidad diferente.

Todo puede ser una oportunidad, pero nosotros tendemos a ir muy protegidos. Cuando una persona empieza a cooperar con tiempo, espacio, dinero y contactos, y ayuda a otros, se da cuenta del valor de lo que tiene. Nosotros vamos trabajando esto con los partners que tenemos tanto aquí como allá, con lo cual, despacio, de una forma lenta, se va generando una dinámica donde se construye sociedad civil. Porque nos hemos dado cuenta de que es necesario construir sociedad civil, pero es difícil porque en España no estamos acostumbrados.

Tú que has emprendido, ¿por qué crees que cuesta tanto? ¿Qué sucede en la sociedad española?

Antes de la crisis había mucha positividad y muchas personas que de alguna forma veían la posibilidad de emprender y podías ayudar a otros. Llegó la crisis y endureció mucho la situación para todos. Ahora es muy difícil que un directivo de una empresa sea capaz de dar una beca a un joven, y te das cuenta de que el que tiene la llave de su empresa, el emprendedor, al menos sí tiene la libertad de utilizar esa empresa en positivo, porque la red de relaciones de esa empresa es del empresario, por lo que en cierto modo no te debes a la red de relaciones de tu empresa, con lo cual tú puedes ser capaz de mover tu marca hacia la línea que tú quieras, puede ser positiva o negativa, pero lo sostenible siempre va en dirección positiva. Pero como en España tenemos poca cultura empresarial y hemos pasado de una situación de mucha protección a una democracia, al final hemos crecido durante muchos años y nos hemos llevado la torta de la crisis, pero ahora no nos damos cuenta del peso que tiene China en este momento a todos los niveles, con el riesgo que supone, ha cambiado mucho el tema de las pequeñas empresas.

O sea, que no es un escenario fácil para emprender…

Ahora es muy difícil competir en España en muchos sectores porque tenemos competencia de un precio mucho más bajo y la competencia de las multinacionales que entran en todos los nichos. En un barrio todos los negocios están llevados por personas que tienen unos precios muy bajos y a lo mejor una calidad inferior, o por multinacionales que tienen una calidad superior y que han entrado en nichos donde antes no entraban. De modo que el pequeño empresario se ve abocado a ser muy innovador y tener que vender su idea a una empresa más grande, o tener que luchar contra viento y marea, porque al final una empresa pequeña tiene que tener un servicio como lo tiene una grande, porque todos queremos que nos lo traigan a casa, por ejemplo. Hay una excelencia personal que se exige, una exigencia del consumidor, y ahí la pequeña empresa tiene una gran dificultad porque tiene que competir con el grande. Por eso es clave la red de redes internacional, porque permite poder jugar en una liga en la que juegan los grandes ayudándose entre pequeños; también pueden ayudar los grandes, pero si no existe esa red de relaciones, el problema es que al final uno se ve abocado a su límite, que es un límite de relaciones. Lo que uno antes protegía como algo suyo, cuando ve lo que tiene delante, cuando llega a esa situación de riesgo, es cuando se da cuenta de que lo que tiene y lo que le rodea no es capaz de ayudarle como le gustaría. Y eso es lo que ahora sí se ve en la crisis, que al final la gente es más humilde porque sabe que ese problema también lo puede tener él. Pero eso no significa que la gente por ser más comprensiva pueda dar el paso de comprometerse con el otro. Ahí hay un paso donde todos los ejemplos positivos que nos ayuden a darlo nos permitirán también generar sociedad civil.

Esa sociedad civil que parece moverse en Italia puede ser que se generara en su crisis; tampoco lo conozco, pero es verdad que en España todo lo que pueda ayudar en esa dirección creo que será bueno, porque no sabemos qué va a pasar mañana, cómo se va a desarrollar la economía… Ahora mismo, si quieres crear una empresa, la tienes que pensar o analizar defendiéndote de la competencia internacional e intentando aprovechar, si es posible, un posicionamiento internacional.

Sobre todo, para introducir una nueva visión del trabajo más acorde con el hombre. En todo caso, se palpa en el ambiente una sociedad cansada. Parece necesario encontrar personas que vayan al trabajo de una forma diferente. ¿Ves este cansancio?

La crisis ha pasado factura y esa alegría que había antes al final hace que las personas que estén trabajando en una organización grande lo normal es que no tengan tiempo ni para respirar, con lo cual es normal que la persona esté agobiada porque además sabe que se está jugando su puesto de trabajo, y ahora con más de 40, 50 o 55 años puede ser que al final no encuentres trabajo. Y eso es una realidad. Pero todos cuando trabajamos con personas tenemos siempre el deseo de construir en equipo un proyecto juntos, y el problema es que esa construcción está muy ligada a cómo vives la vida y cómo quieres construir, y es normal que el escepticismo te pueda, al final de alguna manera ves que tú no puedes. Siempre me ha gustado construir, tanto cuando he estado en empresas que no son mías como cuando las he tenido, es una manera de afrontar el trabajo. Es un proyecto conjunto de una serie de personas que buscan un éxito en su labor para poder estar mejor. Eso es una cosa que está muy bien y a todo el mundo le gusta, pero luego la idea es cómo llevarlo a cabo desde tu situación.

Tenemos que regenerarnos en por qué construimos, por qué hacemos esto, porque hacer algo sin pasión y sin ilusión al final es malo para tu vida. Puede ser que esa parte de pasión e ilusión te genere muchos problemas como emprendedor, porque lo malo de todo esto es que al final está siempre el cliente, tienes que responder económicamente: Sin embargo, también es lo bonito del mundo de la empresa, que al final una ilusión o un deseo de alguna forma se tiene que confrontar con la realidad, y ahí es donde nos la estamos jugando, y conviene recuperar esa conciencia siendo un empleado de una gran empresa o de una pequeña, o siendo empresario.

Lo importante es darnos cuenta de que al final el trabajo es un bien, que tenemos que trabajar, que tenemos que conseguir que en el espacio donde estemos las personas estén bien porque es la única manera de trabajar, y a partir de ahí todo lo que sea construir, innovar de alguna manera, manejar la creatividad, tenemos que conseguir estar siempre en esta dinámica, porque cuando en una empresa empieza todo a decaer, no importa el otro, no importa la relación con el cliente, atiendes al cliente en función de si tiene más o tiene menos, buscas el beneficio a corto plazo, al final lo que se genera es una insostenibilidad. Cualquier experto en recursos humanos, a nivel de gestión de empresa, siempre te va a decir lo mismo.

Lo que pasa es que hay que hacerlo. Es decir, lo difícil no es saber lo que hay que hacer, lo difícil es tener la energía para poder hacerlo y todo lo que sean personas que puedan ayudar a generar esa positividad siempre es bueno. De hecho, los directivos españoles deberían tener esa diferenciación. Lo cierto es que, en España, o al menos eso es lo que yo veo, el corto plazo puede. Al final hay decisiones y los líderes al final no siempre se definen por trabajar de esta manera sino por otras cosas, y eso la realidad nos lo irá indicando pero yo creo que un liderazgo positivo es clave en un líder. Luego tiene que tener otra cosa, pero ese liderazgo positivo me parece fundamental.

Es claro que esto se necesita en la política española. Estamos viendo las repercusiones de la inestabilidad y la ideologización en la vida política de nuestro país. ¿Acabaremos aprendiendo de Italia en el sentido de no depender de la política o nos falta aún aprender a relacionarnos como sociedad?

La sociedad civil no es independiente porque le afecta, pero lo bueno es que puede moverse al margen de la política, es lo mejor de la red internacional. Nosotros conocemos Argentina y España, pero el corralito fue antes de empezar la crisis, luego parece que Argentina está mejor, luego España… Todos los países tienen sus ciclos. Lo bueno es que tú logres romper tu limitación en el país porque puedas tener en cierto modo la posibilidad de trabajar en el exterior, y en el caso de la construcción está claro. Nosotros hemos pasado ocho años de crisis y se avecina que tenemos unos años de bonanza, pero nadie sabe cuánto va a ser. Hay muchos datos que se tienen pero, por ejemplo, no se ha visto la capacidad de compra del consumidor final, o la limitación que existe en el tema del suelo en ciertas zonas. Todo apunta a que va a haber años de bonanza, pero como sabemos que dentro de diez, o siete, o seis, tendremos otra crisis porque la política puede ayudar mucho a tenerla, pues nosotros en ese aspecto sabemos que estamos salvados porque si no trabajamos aquí, trabajaremos en otro país.

Esa red internacional que nosotros favorecemos es clave porque si nuestros hijos no pueden trabajar en España porque hay un 40% de paro, puedan trabajar en otro país y podamos apoyarles allí con nuestros amigos, de modo que esa red internacional de empresarios al final suscita una red de apoyo a las personas que al final trasciende el negocio empresarial. Si no lo ves de esa manera, te estás quedando corto porque mañana cualquier persona se va a encontrar con que su hijo se tiene que ir a trabajar a cualquier parte del mundo y yo prefiero que mi hijo trabaje en un país donde pueda llamar a un amigo para que le acompañe. Lo que han hecho conmigo como empresario yo quiero que lo hagan con mi hijo, y yo voy a hacerlo porque mis hijos y nietos van a trabajar en cualquier parte del mundo. Con lo cual, en su momento, mi herencia no será simplemente la parte tangible, estamos abocados a un mundo diferente del que hemos conocido hasta ahora.

A mí me ha ayudado mucho en este sentido la lectura de Caritas in Veritate, que Benedicto XVI dio coincidiendo con un G-20 a todas las esposas de los líderes, y ya indicaba claramente la importancia de la globalización, la creación de redes. Me parece un documento clave. Al final es ir aprendiendo, y tenemos mucha vida por delante.

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Hay que valorar al emprendedor

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  9 votos
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Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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Hay que valorar al emprendedor

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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Hay que valorar al emprendedor

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

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Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

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>Entrevista a Francisco Igea

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F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

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Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

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Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

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Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

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>Entrevista a Joseba Arregi

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Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

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>Entrevista a Tulio Álvarez

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Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

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