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15 AGOSTO 2018
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>Entrevista a Francisco Aldecoa Luzárraga

"El tejado del edificio europeo es la reforma federal"

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 1  42 votos
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Francisco Aldecoa Luzárraga, catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido recientemente elegido presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo en sustitución de Eugenio Nasarre, que ha estado al frente del mismo los últimos seis años.

El Consejo es una de las 39 secciones del Movimiento Europeo Internacional, constituido en 1949. Tradicionalmente, su presidencia recae en una persona afín ideológicamente al gobierno de turno, y en este caso se ha vuelto a cumplir con esta regla no escrita que es un pacto entre caballeros. Una organización al servicio de Europa para propiciar una identidad europea y que España sea un factor dinamizador en el proceso de construcción de la Unión.  

Recientemente ha colaborado y coordinado con Eugenio Nasarre la edición de un libro llamado “Europa como tarea”. Cuando para unos la Unión ha llegado al máximo de sus posibilidades como superestructura política, mientras que para otros no es sino el comienzo de un proceso federativo mundial, ¿qué tarea es la que queda por hacer aún en Europa?

Me encuentro entre los que entienden que estamos en un momento avanzado del proceso de creación de la Federación Europea., esto es, poner tejado al edificio de la construcción europea. El tejado es la reforma federal. Por otro lado, el proceso federativo mundial de momento es otra cosa, y está parado.

¿Cómo se pueden trasladar las conclusiones e ideas del libro a la sociedad?

La idea del libro es que la Unión Europea está inacabada y hay que dar pasos sucesivos. En el Congreso de la Haya nace Europa, por impulso de la sociedad civil. Es esta la que debe estar presente en la profundización de lo que falta por hacer. Espontáneamente o, mejor, de forma canalizada, por la vía de una mejor participación.

Usted está acostumbrado a las lides europeas, es asiduo a los mentideros de Bruselas y de otras capitales europeas, está conectado con la juventud desde su cátedra en la Universidad Complutense y en asociaciones europeístas, ¿tiene Bruselas un modo tecnocrático de hacer política y economía, hasta llegar a ser un fin en sí misma para sus dirigentes?

Yo creo que no. Esta acusación, tan manida, sobre Bruselas es una exageración. Los hitos políticos importantes los ha hecho el Parlamento europeo. A veces ha habido excesos de regular cosas, si me permite la expresión, “tontas”, pero no en lo fundamental. El proceso político, hoy, es equivalente al de los países democráticos y, si cabe, menos tecnocráticos que el de los Estados miembros.

¿Se puede seguir hablando de déficit democrático en la Unión Europea?

No. El fundador de la Unión Europea de Federalistas, Spinelli, ya dijo que existía en el  84 un déficit democrático. Para solucionarlo nace la iniciativa del Parlamento Europeo de establecer un nuevo tratado. Posteriormente, ha habido cinco reformas de los tratados para mejorar el sistema, y actualmente el sistema democrático de la Unión es equivalente al de sus Estados miembros, o incluso en algunos casos es mejor, lo cual no quiere decir que no sea mejorable su calidad democrática, como el caso de nuestro Estado  español.

Es evidente que existe una Europa prepolítica, basada en valores comunes, que hacen posible distinguir culturalmente a Europa de la India, del Japón, del islam, de la China, y tal vez no tanto de Rusia. Pero esto mismo no ha evitado las guerras entre europeos cuando no había en Europa únicamente democracias. Dicho de otro modo, ¿por qué a mi abuela de Tierra de Campos y de 96 años le debe preocupar lo que le pasa a la suegra finlandesa de un amigo mío español?

Porque al final la resolución de sus problemas tiene una parte común. Por ejemplo, frente a la globalización estos pueblos no pueden resolver la guerra comercial en agricultura entre Trump y la Unión Europea. En cambio, la Unión Europea sí tiene ese poder de negociación que no tienen españoles o finlandeses por sí solos. Ambos pueblos solos no pueden alterar la tarifa exterior que Trump quiere imponer a las bravas.

Desde su punto de vista, solidaridad y ciudadanía ¿serían los valores clave para entender una “Unión más unida” de Europa?

El Artículo 2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) establece el porqué de la misma, que se fundamenta en tener los mismos valores comunes de igualdad, libertad, solidaridad... que son los que configuran el modelo europeo de sociedad. El Artículo 3 establece el para qué, que en definitiva son los objetivos: mercado interior, economía social de mercado, política exterior… La ciudadanía está recogida en el TUE como un plus de derechos que tienen los ciudadanos de los Estados miembros por el hecho de pertenecer estos a la Unión.

El manifiesto de Ventotene fue el precursor de una unidad europea basada en la libertad, el estado de derecho y la solidaridad social. Es anterior por tanto al Tratado de Roma, que en 2017 cumplió 60 años. Si uno lo relee de nuevo, es como si el espíritu de sus redactores, presos en la isla de Ventotene, Spinelli y Rossi, nos advirtieran de nuevo de nuevas formas reaccionarias praeter-estatales no controladas (más allá del poder de los estados), dueñas de una globalización de los capitales y del mercado, basadas en la economía del descarte de los más débiles (denunciada por Francisco). Además, populismos y extremismos ideológicos recorren Europa como en los años 20 y 30 del siglo pasado, excrecencia de este capitalismo. Ante esto, es difícil encontrar medios de comunicación, al menos españoles, que pongan en valor los logros sociales alcanzados por los estados de la Unión, en lo que concierne a la calidad de vida, al bienestar social, al trabajo digno, en definitiva a que los derechos políticos sean ejercitables, ¿el modelo europeo de sociedad estará basado en el modelo social y de bienestar francés o alemán, que trae de serie un muy desarrollado estado del bienestar?

Bueno, es posible. Hasta ahora el estado del bienestar estaba garantizado por los estados, y ahora debería estar garantizado, al menos un mínimo común, por la Unión. Esto hace necesaria la reforma de los tratados. Probablemente no se alcancen los estándares alemanes o franceses, pero ese mínimo común es necesario, y es necesario que esté residenciado en un nivel europeo.

¿Todo siempre debe pasar por el eje franco-alemán, y sabrá España aprovechar su nuevo peso relativo tras el Brexit y las dudas de los países de Centroeuropa?

Eso espero, sobre todo con el nuevo gobierno. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el propio ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quieren sin duda alguna colocar a España en el G-3 de la Unión Europea, con Francia y Alemania. Las condiciones, dado el inexistente nuevo gobierno italiano y el Brexit, y el insuficiente peso de algún otro país en esta tarea de liderar Europa, le dan una oportunidad a España de servir de engranaje y de equilibrar el eje franco alemán. Lo tienen claro en el Gobierno y , espero, en el Consejo Europeo, veremos cómo se juega esta fuerte baza. En todo caso, hay que tener en cuenta que estas cosas, en Europa, no son fáciles.

El Tratado con Irán denunciado por EE.UU. fue el primer hito de la política exterior europea en materia de defensa, seguridad y relaciones exteriores. Ahora es, junto con el cambio de capitalidad israelí, un verdadero test para la diplomacia europea. Parece que el reto es gestionar las desavenencias con el aliado más cercano de la Unión Europea, los EE.UU. ¿Cree que las desavenencias irán a más pues, aunque EE.UU sea un aliado, no deja de ser un competidor económico a escala global?

El compromiso europeo de defensa exige hacer inversiones en industria militar en Europa y no en Estados Unidos, lo que no es de su agrado. Además, Trump ha reventado el G7 con sus gestos, declaraciones y política comercial, siendo como son los miembros del G7 sus aliados más firmes. Estamos efectivamente en el momento de mayor debilidad de las relaciones transatlánticas desde la II Guerra Mundial, y Trump no hace nada por solventarlo. Es un gran problema, pues además no está claro que el interlocutor, Trump, quiera buscar soluciones, a pesar que la diplomacia norteamericana sea buena, y siempre busque llegar a acuerdos.

¿Esto acercará Europa a Rusia? Y si es así, ¿debería cambiar algo Rusia o es imposible en su idiosincrasia nacional?

Comenzando por el final, no es probable que cambie. No obstante, sí puede llevar a que Europa se acerque a Rusia, o lo intente. Es complicada la respuesta. La idea de Trump de meter a Rusia en el G7 (a pesar de persistir su ocupación del este de Ucrania) no hará más que complicar las cosas. Veo que la UE intenta acercarse a Rusia y, posiblemente, el que se quedará aislado será EE.UU. en el G20, próximamente, en Argentina. Los demás ven que se deben poner de acuerdo en muchas cosas, incluida Rusia.

Uno de los instrumentos de la Unión es la cooperación estructurada permanente en temas de defensa, que permite ir integrándose a un núcleo de estados, por ejemplo. ¿Apoya una Unión de pocos estados cada vez más integrados y el resto que vaya uniéndose, o deben ir todos los estados a la par? ¿Este modelo sirve para la defensa?

Estoy con la idea del “escenario 6” del presidente de la Comisión –Junker–, que significa ir todos los Estados a la vez, no a dos velocidades, pero en defensa, precisamente, ya se han dado pasos por prácticamente todos los países de los 25 que han aceptado avanzar en la cooperación estructurada permanente (PESCO) salvo Dinamarca y Malta y, como es natural, el Reino Unido. Se trata del PESCO Plus, y lo conforman Italia, Alemania, Francia y España. Francia es la más interesada en la creación de un cuartel general de la UE, para lograr autonomía estratégica y capacidad de despliegue en nuestras áreas de influencia (Sahel…).

¿La Unión se debe (re)pensar como un gran país único o es más bien la sublimación de las fronteras nacionales, en un mundo global, donde parece que los estados habrán de compartir la soberanía con otros agentes globales?

No creo en un estado único, sino que hay que establecer un gobierno multinivel que en la parte superior, por ejemplo, se ocupe como ahora de hacer a la Unión regular a las grandes multinacionales, buscando una regulación común, también en temas de política de competencia, temas de política comercial… Lo cual no quiere decir que sea necesario un estado único. La Unión puede estar en temas internacionales, y los países, regiones, cada uno en función de sus competencias, en el resto de asuntos. Pero la idea es que la Unión no es homologable con la noción de un estado nación, la UE es otra cosa distinta.

Aunque las crisis económicas cíclicas son crisis del capitalismo, parece que es la democracia liberal la que se resiente pues se piden liderazgos personales fuertes. EE.UU, Austria, Holanda, Bélgica, Checa, Rumanía, Italia, Bulgaria y Hungría, así como regiones como Cataluña y otros territorios europeos, buscan la ruptura y liderazgo de personajes con mensajes simples y duros, que son calificados por la prensa como los líderes “contrarians”, una especie “de qué se trata que me opongo”. En el otro lado, podría estar Macron, pero en el fondo no deja de ser una respuesta a la petición de un liderazgo, pues responde a la imagen de un liderazgo “imperial”, jupiterino o cesarista del tipo napoleónico o gaullista o versallesco. ¿Han ganado las nuevas formas de autoritarismo en nuestros nuevos años 20 y tenderán los estados a replicar estos liderazgos enérgicos y personalistas?

Creo que no. De momento estamos en Europa ante democracias consolidadas, salvo excepciones. Hablamos regularmente de los países con problemas, que son una minoría, pero no de la mayoría, que funcionan bien entre los países más democráticos del mundo.

¿Necesitamos líderes fuera de lo común?

No, las circunstancias generaran líderes.

¿Es Macron un nacionalista francés o un nacionalista europeísta, o qué es exactamente?

En mi opinión es las dos cosas. Francia puede jugar algo, tener un papel, y él cree que en la medida en que pueda llegar a una federación en la que sea el líder, será bueno para Francia y para la UE.

¿Cómo valora el resultado de lo negociado hasta ahora con el Brexit y si parece que será definitivamente bueno para la Unión Europea?

Es una oportunidad para la UE. La capacidad de negociación de la UE es completa. En cambio, el Reino Unido ha perdido capacidad e influencia, sobre todo debido a que no saben lo que realmente quieren.

¿Existen razones para el optimismo en la Unión Europea a pesar de los populismos, el Brexit, la reaparición del comunismo, la ultraderecha, la crisis entre el norte y el sur por la crisis, y entre el oeste y el este por Rusia, los valores de vida y familia e inmigración, por el ninguneo norteamericano en el Tratado del Clima, el TTIP y el tratado nuclear de Irán…?

Claro que existen, aunque no hablaría de optimismo, sino de que hay que entender que la única solución que tiene Europa es la UE reforzada y no solo eso, sino que es necesaria para abordar las grandes cuestiones globales, para la regulación internacional. El líder mundial debe ser en el futuro la Unión, por su capacidad de poder normativo y regulatorio, de liderar a los actores globales, como a China, EE.UU… frente a otros. No es solo oportunidad, es una exigencia, ahora que EE.UU. se retira de casi todos los foros internacionales.

¿Qué papel debe jugar la Unión Europea en el mundo tras el verdadero test de liderazgo que ha supuesto el choque con EE.UU. en el tratado nuclear iraní, y cuando Macron ha denunciado a EE.UU. durante la entrega del premio Carlomagno por no cumplir su palabra, o cuando Merkel declara que “Europa ya no puede contar con que EE.UU.  la proteja”, o más recientemente, cuando el propio Donald Tusk ha dicho que “con amigos así, no se necesitan enemigos”?

La pregunta encierra la respuesta. El de liderar los asuntos mundiales, el de regularlos, el del multilateralismo efectivo, tener autonomía estratégica, no tener que depender del otro en cuanto a decisiones globales que nos afectan como europeos. Estamos ante una nueva situación.

¿Cree que Merkel podrá llevar a cabo unos nuevos acuerdos del Elíseo con Francia, 55 años después, con el parlamento alemán lleno de liberales libertarios y populistas de extrema derecha, o apoyar esto sería tanto como apoyar a Macron a escala europea, lo que puede llegar a perjudicar los intereses tanto de la socialdemocracia como de los social-democristianos alemanes y europeos?

Sí. Podrá llegar. Pero con todos los países. Hay un grupo proeuropeo de países que debe conseguir unas bases para relanzar la UE.

Hace pocos meses se dieron cita en el Vaticano personalidades como Antonio Tajani, presidente del Parlamento europeo, el socialista Timmermans, el expresidente irlandés del parlamento Pat Cox, el democristinao Manfred Weber, la liberal francesa Silvie Goulard, el exprimer ministro italiano Letta, el cardenal Omella, Julio Martínez, rector de Icade, con el objetivo de (re)pensar Europa, ¿qué europeos debemos seguir los interesados en Europa para que nos ayuden a comprender la corriente de opinión pública de Europa?

Los líderes de las formaciones principales del Parlamento europeo, como la danesa y comisaria de competencia Margrethe Vestager, que será la cabeza de lista del partido de Macron “Europa en Marcha”, son de primera fila. También la actual Alta Representante para la Política Exterior, Federica  Mogherini, de las filas del partido socialista europeo. Existen otros muchos referentes, por ejemplo el primer ministro de Irlanda Leo Varadkar o el primer ministro de Portugal, António Costa, que en poco tiempo han cambiado la situación de esos países.

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Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro

Se han cumplido ya seis años de la famosa frase que salvó a la moneda única. “Haré todo lo posible por sostener el euro”, anunció Draghi arqueando una ceja. El gobernador del Banco Central Europeo corregía la posición de sus predecesores y adoptaba, con años de retraso, la política monetaria que había salvado a los Estados Unidos de la Gran Recesión: tipos de interés negativos y un ambicioso programa de Quantitative Easing (compra de deuda pública). Toda la munición posible para incrementar la liquidez y solucionar los problemas de los balances bancarios. Atrás quedaba el miedo de los alemanes a una subida de los precios por un exceso de demanda. A Draghi le quedan pocos meses para abandonar el BCE, la inflación no ha aparecido por ningún lado. La subida de los tipos de interés parece que está a la vuelta de la esquina y se discute la mejor agenda para la retirada de los estímulos.

La parte más dura de la Gran Recesión ha quedado atrás y ahora la digitalización se ha convertido en una fuente de optimismo. Se teme la aparición de nuevas burbujas pero de eso no se quiere hablar. Los últimos diez años han dejado numerosas heridas, la conciencia de que la desregulación fue un grave error. Pero el debate sobre la naturaleza del mercado, sobre las fuerzas que mueven económicamente la historia, no se ha abierto, siguen alejadas de las fuerzas que hacen al hombre feliz. A pesar de lo mucho sufrido durante los años de la crisis más severa desde la II Guerra Mundial, el homo economicus sigue en pie, con su racionalidad unidimensional, impulsada solo por el interés tanto en el ámbito del consumo como de la producción, protagonista de un mercado anónimo. Las fuerzas económicas, en contra de la experiencia, se siguen pensando anónimas, desvinculadas de las relaciones humanas que las sostienen.

Hay algo que corregir, sí, pero es externo. Quizás una nueva síntesis después de todo lo sucedido. Desde luego una mayor vigilancia, una regulación más precisa de los mercados, pero sin un replanteamiento antropológico. La IV Revolución Industrial parece hacer innecesaria esa corrección, es más, la digitalización alimenta de nuevo la utopía algo arrinconada de los mercados “perfectos” o “casi perfectos”. El Big Data, el blockchain y todas las nuevas herramientas pondrán, ponen ya de hecho, a disposición del consumidor una cantidad ingente de información que desplaza el poder efectivo desde el lado de la oferta al lado de la demanda. El viejo sueño de las decisiones “racionales”, guiadas por el interés particular, al alcance de la mano por un océano de datos que permiten decidir con una nueva supuesta transparencia. La mano invisible, de nuevo en marcha, al menos entre los teóricos, para hacer el milagro de la asignación de recursos escasos y la construcción de un bien superior en una totalidad anónima a partir de los egoísmos particulares. Este resurgir de la teoría clásica y neoclásica y de su modo de explicar las “fuerzas que mueven la historia” tiene que olvidarse de que todo ese flujo de información, puesto en teoría a disposición de las elecciones “racionales”, es en realidad utilizado por un nuevo poder de mediación o de instrumentalización de grandes compañías (Google, Amazon, Facebook, Apple y otras) con una capacidad de dominio hasta ahora desconocida.

Las fuerzas que mueven la historia (2)

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A la orilla del río

Fernando de Haro

Mañana. En una de las orillas del manso río Cam, en compañía de su agua verde, pacífica y educada. A las espaldas quedan los colleges, sus agujas góticas, sus jardines ahora secos (a lo mejor el agostamiento es consecuencia de un brexit imposible), sus iglesias, la mayoría con aíre de museo, la vida universitaria de uno de los centros que sigue siendo puntero en muchas cuestiones. Lejos, eso sí, muy lejos los años fundacionales, el distante siglo XIII de los orígenes, cuando el estudio era la expresión de una identidad precisa, clara. Cambridge, vieja ciudad europea, educada como su río, primero por los romanos y luego por los cristianos, se pasea junto al agua en un mosaico de roles. La ribera, salteada con grandes tilos, castaños y nogales asiste a un desfile: parejas de todo tipo, esforzados deportistas, asiáticos de acento británico, británicas que aspiran a ser latinas, amantes que desean ser miméticamente gemelos a pesar de la distante genética... la lista es interminable. Se antoja que solo los grandes árboles que crecen junto al río Cam saben quiénes son. Leo bajo ellos, citado por un buen amigo, algunas líneas del sociólogo de Erving Goffman, padre de la microsociología. Buenos párrafos para entender la procesión que tengo ante mis ojos.

No importa lo que uno sea, sino lo que logra parecer. El yo no existe, es un producto circunstancial, lo que realmente cuenta es el papel que se asume en función de la situación en la que se está. Es necesario abandonarse en el rol y aprovechar las ventajas de identidad que puede proporcionar, explica Goffman. Los paseantes junto al río Cam no lo hacen por maldad, por renegar del origen o de lo dado. ¿Quién conoce el origen? Simplemente están en su laberinto, en un juego de espejos infinito, sin más energía que la voluntad, sin más posibilidad que crearse y recrearse a sí mismos. Incluso los que, en su acento, en sus creencias, en sus ropas, quieren mostrarse “tradicionales”, han construido una máscara nueva, decorada eso sí con los viejos ornamentos de lo antiguo para huir del anonimato de la globalización. El manso Cam no refleja en su agua verde la educación de siglos (¿hay dónde encontrarla?). A los nuevos remeros y a los nuevos paseantes el agua del río, el camino, no les parecen suficientemente reales.

Tarde. En la sala de pintura italiana del museo Fitzwilliam. Quatroccento. Una Anunciación deliciosa. La casa de María pintada de un rosa pálido, el mundo atento a la escena a través de una ventana abierta. Gabriel sutilísimo, inclinado, con un dedo señalando al cielo. La Elegida, a unos metros, con los brazos cruzados sobre el pecho. Aceptando, acogiendo, diciendo sí. El silencio, la elocuencia del cuadro, de la escena, tiene siglos. Las dos libertades, la que elige y la que acepta la elección, en su momento más dramático. La Elegida conociéndose, descubriendo su identidad al aceptar la elección. Y no hay quien se separe de tanta belleza. Pasan los minutos en un suspiro. ¿Acaso ha dejado de suceder esta belleza en las riberas de los educados ríos de Europa? ¿No sucede o la hemos tapado? ¿Acaso no puede reconocerse y por eso hay que inventar?

A la orilla del río

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Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza

Suhaila Tarazi completó sus estudios de Gestión y Dirección en Londres. Con unos 60 años, la actividad al frente del Al Ahli Hospital la tiene exhausta. Antes de responderme algunas preguntas se detiene para tomar aire. El hospital es un oasis en el centro de la ciudad de Gaza. Fuera de sus puertas la vida hierve. Las calles están sucias en la capital de la franja. Los carros tirados por burros o caballos son frecuentes. La gasolina es muy cara en esta gran prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados de la que no pueden salir, salvo especial permiso que no se concede casi nunca, sus dos millones de habitantes.

Al occidental se le saluda con sorpresa, los niños ensayan su única frase en inglés al ver a los periodistas: “What is your name?”. La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 20 años no han salido nunca de esta parte de los territorios palestinos. A pocos kilómetros de aquí, en la frontera este, algunos de esos jóvenes se enfrentan a las balas del ejército de Israel. Desde hace semanas el goteo de los que mueren solo se convierte en noticia cuando los fallecidos superan la docena. Jóvenes sin futuro, encarcelados por la política del Gobierno de Israel, ya sin los túneles hacia Egipto que Al Sisi ha cerrado (por los que llegaron a circular camiones), con una ira que el ineficiente y manipulador Gobierno de Hamas instrumentaliza para no asumir responsabilidad alguna y para no reconocer que es incapaz de proporcionar a su pueblo una vida digna.

Suhaila, tan pronto sale de su despacho y se dirige a las clínicas, es asaltada por un médico que le cuenta una nueva urgencia y por un paciente que le da las gracias. Nuestra conversación se ve interrumpida a menudo. Las instalaciones médicas son modestísimas. En un viejo y desvencijado frigorífico se guardan las bolsas de plasma. El frigorífico está conectado a un generador. En Gaza solo hay cuatro horas de electricidad al día y nunca se sabe cuándo se va a poder contar con ella. Si la luz llega de madrugada hay que aprovechar ese momento para poner una lavadora. Suhaila se detiene especialmente en la consulta infantil. Con la ayuda de la Misión Pontificia el hospital mantiene un programa para luchar contra la malnutrición de los niños. Hay zonas de la franja donde el 50 por ciento de los menores están por debajo del peso que deberían tener y la tasa de mortalidad infantil se acerca al 23 por mil. Cinco niños pálidos, sin fuerzas para jugar, esperan con sus madres el turno para ser atendidos.

Cuando vuelva

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Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

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