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14 NOVIEMBRE 2018
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>Entrevista a Andrés Trapiello

'Es necesaria una reforma constitucional'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  24 votos
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El escritor Andrés Trapiello valora para páginasDigital.es la actualidad de nuestro país. Según este intelectual, son necesarias correcciones fundamentales en la educación y en la propaganda para afrontar el desafío catalán.

¿Cuál es su valoración de la legislatura?

Teniendo en cuenta que Sánchez promovió la moción de censura para convocar elecciones; que está pactando los presupuestos generales del Estado, y lo que haga falta, con los golpistas catalanes; que no se han abordado ninguna de las reformas capitales del Estado (cambio de la ley electoral, supresión de privilegios regionales, garantía de la igualdad de educación y sanidad); que el propio Sánchez es un plagiario; que está decidido a llevar la legislatura hasta 2020, convirtiéndola en una campaña electoral financiada por los presupuestos generales del Estado… En fin, teniendo en cuenta todo esto: mi valoración es de lo más positiva.

Vivimos en un momento marcado por la política de la imagen. Hay, muchas veces, una separación entre las preocupaciones de la gente en su vida cotidiana y el discurso de la clase política. ¿Existe una corresponsabilidad de la sociedad civil en esta deriva?

Lo de la imagen, la buena imagen, fue las dos primeras semanas, y se evaporó el día que cesó a su ministro de Cultura. El CIS se empleará a fondo para hacer que la ilusión dure todo lo más posible. Cuando la tendencia cambie a la baja, Sánchez, Iglesias y Junqueras convocarán elecciones. En cuanto a las responsabilidades de la sociedad civil, ¡¿qué quiere que le diga?! La sociedad civil valoraba a Rosa Díez como la mejor política española, y a UPyD el mejor partido: sacó menos votos que el partido animalista. Lo decía Ramón Gaya: “Me gustan mucho las gentes, pero espero muy poco de ellas”.

¿Qué puede ayudar a la sociedad civil a recuperar independencia respecto a la partitocracia?

Ahora que el congreso ha apoyado por unanimidad la enseñanza de la filosofía en los institutos, no vendría mal que los diputados se aplicaran el cuento, y empezaran leyendo a los filósofos: si ellos mismos no creen ni en la libertad ni en la igualdad de los españoles, ¿con qué cara se les va a exigir nada a los ciudadanos?

Usted afirma en un artículo reciente (El procés en su fase bífida), que “la mayoría de los dirigentes independentistas jamás creyeron que la independencia fuera viable”. ¿Es el procés, principalmente, una construcción artificiosa para que algunos se mantengan en el poder?

Como digo, eso es precisamente lo que saben ellos. Las ficciones son ficciones desde el primer momento. En El barón rampante de Calvino se nos presenta a un noble que se sube a un árbol y que no se baja de él durante muchos años. Es una ficción, pero uno la cree, por el poder fabulador de Calvino, desde la primera página. Claro que las ficciones literarias raramente tienen consecuencias sociales (hubo excepciones a esto: Werther, sembrando Europa de suicidios), en tanto las ficciones políticas han sembrado de millones de muertos el mundo.

Al mismo tiempo, intuyo en su artículo un dolor por las relaciones rotas debido al procés. Más allá de dirigentes que puedan buscar su beneficio, ¿cómo poder recuperar la concordia civil con el amigo, con el familiar, con el compañero de trabajo… que anhela la independencia porque cree honestamente que es lo mejor? ¿Cuál es el camino para proponer un camino más ilusionante desde el constitucionalismo?

El tiempo. No hay otra. Con la ayuda de correcciones fundamentales en la educación y en la propaganda, en las escuelas y en los medios de comunicación pagados o subvencionados. En los territorios bilingües garantía de que los niños podrán estudiar en su lengua materna y en lo demás, un estricto control para que la información no se convierta en propaganda.

La construcción civil es una planta a la que hay que cuidar constantemente. En el 78 nuestros padres y abuelos nos donaron la reconciliación. ¿No hemos sabido cuidar de esa planta y de ahí se podría explicar, en parte, el desafío catalán?

Yo personalmente creo que hoy estamos más reconciliados que en el 78. Una de las principales ficciones de una buena parte de la izquierda, sobre todo la que se agrupa en Podemos, es hacer creer lo contrario con su revisionismo sistemático (dispuestos a ganar la guerra civil ochenta años después, han decidido reescribir la historia… al revés). Mientras un concejal del Ayuntamiento de Madrid, el camarada Valiente, tenga en su despacho público, que pagamos todos los madrileños, un póster de Lenin, hay poco que hacer (¿qué sucedería si viéramos a un concejal con un póster de Franco o Hitler en el suyo?). El desafío catalán es grave, sí, pero el desafío madrileño tampoco se queda atrás.

Próximamente celebraremos el 40 aniversario de la Constitución. ¿Es necesaria una reforma constitucional? En el 78, sin querer caer en una idealización, todos (los que quisieron) pudieron sumarse a un ideal común. ¿Cuál podría ser el ideal común a día de hoy al que todos se puedan sumar?

Claro que sí. Trabajemos para hacer una España de ciudadanos libres e iguales, cambiemos en la Constitución aquello que la estorba; suprimamos los privilegios de los nacionalistas, garanticemos una lengua, educación y sanidad comunes, respetando todas las singularidades que se quieran; eduquemos a nuestros niños en la ética de la responsabilidad; y a los adultos sobre todo, desde luego (produce perplejidad oír a un particular, defraudador de Hacienda, exigir probidad a un funcionario público o a un político, despotricar a alguien contra todo, él, que no da un palo al agua en su jornada laboral, en la empresa privada o pública). Una vez más estamos en aquel punto de decir no “qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes tú hacer por tu país”.

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