Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
16 JULIO 2019
Búsqueda en los contenidos de la web

Gran imán de Egipto: "No queremos conquistar Europa"

Francesco Battistini | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 2  20 votos

“No queremos construir una civilización islámica en Europa, solo queremos una civilización humana y del corazón”. En el gran salón de su residencia, a dos pasos de la universidad de Al Azhar, el gran imán sunita recibe a una delegación del Meeting de Rímini citando a Juan Pablo II (“no queremos construir una civilización cristiana…”). Son días complicados. El caso Khassoggi golpea al islam y reabre en Occidente las preguntas sobre a quién defender y a quién no…

El noble jeque Ahmad al-Tayyeb es educado pero está un poco cansado al volver de un viaje al Vaticano. No habla de política. Solo de san Francisco y del sultán, de su amistad con el papa Francisco. Luego, la foto con un libro de Luigi Giussani en árabe. Y los temas del extremismo religioso, el sufrimiento de los pobres, porque en la ayuda a los últimos el gran imán encuentra un terreno común con el mundo cristiano. “Nosotros no creemos en las teorías del choque de civilizaciones –dice– sino en el encuentro y en el reconocimiento mutuo”.

Encontrarse, reencontrarse: seamos realistas, decían en el 68, pidamos lo imposible. O al menos lo improbable. Por ejemplo, entrando en el reino del faraón Al Sisi –donde es mejor no hablar de revoluciones– con una exposición sobre el 68 y la revolución de las costumbres. Y llegar a las raíces del sunismo para llevar el evento más arraigado del catolicismo italiano, el Meeting de Rímini. En definitiva, salir al encuentro de este papa de los musulmanes de medio mundo. Por primera vez desde las primaveras árabes, Comunión y Liberación ha viajado a Egipto para intentar llevar a cabo un diálogo que a decir verdad nunca se ha roto del todo pero sí se ha deshilachado un poco.

Bajo el signo del “pluralismo que construye el yo”, se ha celebrado un encuentro de tres días entre la Biblioteca de Alejandría y El Cairo, reiterando a una platea islámica que “yo soy el otro y el otro es un bien para mí”, como resume Roberto Fontolan. “El concepto de la libertad religiosa es un derecho de la persona sobre el que se fundamenta nuestra sociedad plural. Hay que encontrar una tierra media entre el fundamentalismo y el relativismo”. También porque las preguntas que se plantea la juventud egipcia, recuerda la presidenta del Meeting, Emilia Guarnieri, “no son distintas de las que se planteaban los jóvenes a finales de los años sesenta”.

“Es importante interrogarse sobre el extremismo que nació después del 68 –señala el escritor Ahmed Bahaa el-din Shaaban, que era universitario en aquellos años de contestación–, especialmente ahora que nos asedia otro extremismo. Entonces, ninguno de nosotros se interesaba por la religión. Pero al final fue la religión quien se interesó por nosotros”. Se muestra de acuerdo el intelectual Sayed Mahmoud: “La frustración del 68 se parece a la de los jóvenes de las revueltas de la plaza Tahrir contra Mubarak. El caos expresivo del 68 fracasó igual que el de 2011. Lo que queda es la esperanza de una mayor tolerancia y de un posible diálogo”.

Tolerancia y diálogo son temas que se han vuelto complicados en la Europa ilustrada, más aún en los fermentos que bullen entre chiítas y sunitas. “Estamos aquí para despojar al otro de los estereotipos –explica Wael Farouq, un “musulmán cristiano” que da clases de árabe en la Universidad Católica de Milán– y para decir que la diferencia tiene un valor positivo también en el islam. No me gusta hablar de tolerancia, pues presupone un odio, pero a eso es a lo que apuntamos. En la crisis del conocimiento que nos envuelve, incapaces de poner nombre a los acontecimientos, sin la diferencia solo seremos víctimas del vacío. Digamos a los jóvenes árabes y europeos, en cambio, que no tengan miedo a sus deseos. Que se encuentren allí donde sus padres se separaron”.

La visita a Ahmad al Tayyeb era la premisa del diálogo. “Dice el Corán que si Dios hubiera querido crear un único pueblo, lo habría hecho”, afirma Hoda Mikati, subdirectora de la Biblioteca de Alejandría en Egipto. “No se crece a pesar de las diferencias –añade el lingüista egipcio Salah Fadl– sino con las diferencias. Un color solo no puede hacer un cuadro, una sola letra no puede hacer un discurso. El Corán nos recuerda que el universo es diverso”.

Encontrarse con la diferencia en este lugar implicaba adentrarse en El Cairo más pobre y antiguo, el barrio de Sayeda Zeinab, y visitar una exposición con textos en árabe bajo imágenes del Che Guevara o Lorenzo Milani, o viejas fotos en blanco y negro de una iglesia católica ocupada por los revolucionarios del 68 colgando de las paredes de una casa mameluca. “Ser el otro es un sueño que compartimos nosotros y vosotros –comenta el clérigo consejero de Al Sisi en asuntos religiosos, Osama al-Azari– y para cumplirlo hace falta un estudio profundo. Debemos nadar juntos en aguas más tranquilas, donde se pueda estar lejos de las peligrosas corrientes del fundamentalismo, el relativismo y el ateísmo”.

¿Una revolución de las mentes y de los corazones, como intentó ser la del 68 y como nos impone este 2018? “La imagen sanguinaria de la fe ha llevado a que ya no nos fiemos de las religiones –afirma Osama–. El yo prepotente nos lleva a encerrarnos y despreciar al otro, hasta matarlo. En cambio, debemos aprender a ponernos al servicio de los demás. A jurarles: no tengo derecho a vivir si tú no vives”.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja