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19 MARZO 2019
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>Entrevista a Joseba Arregi

"Siempre hay que pensar desde el otro"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
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Joseba Arregi participó la semana pasada en la presentación del libro de Mikel Azurmendi “El abrazo” (Ed: Almuzara) donde el autor vasco relata su convivencia en los últimos años con los amigos que pertenecen a la experiencia eclesial de Comunión y Liberación. El exconsejero del Gobierno Vasco afirma que el libro “te cuestiona y te hace avanzar y lo que soporta todo eso es al final la fuerza del encuentro con Jesús que te dice: ‘tú solo no puedes pero yo estoy contigo’”.

En la presentación del libro se le veía como un niño con zapatos nuevos. ¿Un cristianismo vivido con autenticidad es pertinente al corazón del hombre?

Creo que sí, al final hoy que tanto se habla de verdad, que uno de los gravísimos problemas que tenemos hoy en día es que todas las palabras están ya malgastadas, hasta el punto de que no significan nada. Términos como caridad, honestidad, todo ha perdido ya su sentido. Hay que volver a recuperar el término “verdad”. Pensamos que la verdad está en los números, en las estadísticas, y no hay forma más fácil de mentir que con las estadísticas. Hay que buscar otro tipo de verdad, y no puede ser una verdad teórica sino una verdad de vida. Esa verdad de vida hoy se puede encontrar en pocos sitios más que en el cristianismo. En la vida del cristiano que es vida o intento de seguir en la vida propia de cada uno, en la medida de las posibilidades, el ejemplo de Cristo que es darse por los demás. Y por tanto vivir desde las exigencias de los demás. En la presentación del libro de Mikel Azurmendi quería haber citado a un rabino que cuenta en una lectura talmúdica de Levinas y dice: “los derechos humanos son siempre primero los derechos del otro, no los de uno mismo”. Siempre hay que pensar desde el otro. Esa es la enseñanza del cristianismo y es la verdad de la vida. Darse porque hemos recibido. Ese vivir desde el otro, y el ejemplo más claro es Jesucristo que vive para los otros y desde los otros, que somos nosotros.

En el libro se hace una crítica a la Ilustración que reduce la razón al conocimiento científico. ¿Le parece acertada?

No sé si eso es del todo así, es una buena intuición, sino de lo que luego, posteriormente, la cultura moderna ha hecho con la Ilustración. La Ilustración creo que sí tenía algo más de preocupación, buscaba la autonomía del ser humano, Francis Bacon buscaba la mejora de la sociedad en su conjunto, también había un ímpetu de socializar la liberación del hombre de las ataduras de la naturaleza en el sentido de librarlo del hambre, de las pestes, de las inundaciones, de los fuegos... La fe en la razón era como un instrumento para la mejora social y para la libertad del ser humano, pero es cierto que todo eso cada vez se ha ido reduciendo más a una especie de racionalidad cuantitativa, por negación a lo cualitativo. En ese sentido, la crítica de Mikel es muy válida. Es un reduccionismo del ser humano tremenda. Nos escapamos a mil cosas, a nuevas mitologías, a la artificialidad de la sociedad del espectáculo, a esa obligación de desnudamiento permanente de los sentimientos frente al público, perdiendo toda sensación de pudor, banalización de todo, y lo que algunos han escrito como vuelta a los arcaísmos. Uno ve los premios MTV y en ese espectáculo los ritmos y las danzas son totalmente arcaicos, son mecánicos, es una búsqueda del éxtasis a través de movimientos arcaicos, muy mecánicos, muy gimnásticos. ¿Por qué esta vuelta al arcaísmo? Lo que tenemos en esta civilización cuantitativa ya no da nada, y hay que buscarlo en cualquier parte, en las drogas, en el espectáculo, en esa arcaización, en la búsqueda de la aventura. La aventura es sentirme vivo, así de simple. Todos estos nuevos deportes que son de riesgo existen porque la gente busca sentirse vivo, experimentarse vivo. Porque en la civilización que vivimos no hay manera de sentirse vivo de ninguna forma.

Bauman describe la sociedad actual usando la expresión “líquida”. ¿Está de acuerdo?

Yo tengo mi punto de crítica con Bauman. Creo que él y otros repiten cosas que ya estaban dichas antes por un antropólogo alemán al que no citan, Arnold Gehlen, que ya escribió todo eso en los años 40 y 50: la subjetivación, el arcaísmo, la tecnología como continuación de la magia de la religión, por otros medios pero es lo mismo, establecer ritmos, control. La magia es controlar los poderes ocultos y la tecnología nos permite exactamente lo mismo; buscar las rutinas y sobre todo la subjetivación y la desaparición de la frontera entre yo mismo y el exterior, todas esas cosas están ya en Arnold Gehlen. Bauman recoge todo eso y lo llama liquidez. La cultura moderna ha sido un vaciamiento constante y quizá hay que tener en cuenta una idea de Walter Benjamin, que dice que la verdad de cada época se encuentra en la exageración de esa época. Por ejemplo, la verdad del barroco está en el rococó. Pues la verdad de la Ilustración está en este vacío de ahora.

¿Qué aportación positiva puede tener para la sociedad española la experiencia de la “tribu” de la que habla Mikel?

Si usáramos una metáfora donde los valores en la sociedad de hoy se compran en un supermercado. Yo creo que sería un nicho de producto ecológico. Me asusta un poco hablar en estos términos, pero eso es lo que el propio capitalismo busca, esos nichos de mercado más auténticos, que luego todo termina siendo un poco trampa. El cristianismo tiene que buscar y puede buscar ese producto realmente auténtico, en el que además se conjugan muchas cosas, esa conexión entre un pasado que se hace presente y un presente que vive del pasado, y el futuro de lo que hay que construir pero que al final será un regalo, no será producto de lo que hagamos nosotros. A esta sociedad que vive en lo que algunos sociólogos llaman el “presentismo”, no hay ni pasado ni futuro. Es una sociedad que está esperando siempre lo nuevo que va a venir, de modo que cada cosa nueva que va a venir no consigue llegar a ser real en el presente, porque ya hay algo nuevo que está llamando a la puerta otra vez. Por eso no hay poso, no hay pasado. Frente a esto, la concepción del tiempo del cristianismo, vivir del pasado, hacerlo presente, un presente que hace real lo pasado, pero lo hace porque ha existido y además es promesa de futuro, eso es un tiempo in-tenso, en tensión, porque abarca presente, pasado y futuro en un momento. Esa tensión que la sociedad actual intenta crear artificialmente, con lo novedoso, pero no hay nada real en eso. En cambio, el cristianismo tiene la posibilidad de ofrecer algo que la sociedad busca a ciegas. Lo que yo he encontrado en el libro y Mikel Azurmendi ha encontrado en la Fraternidad de Comunión y Liberación es precisamente esa verdad, ese tiempo de intensidad.

Hay una insistencia en el libro por el valor del otro.

Si uno de vez en cuando mira los programas de televisión, esos que yo llamo de striptease sentimental de todas las emociones que me dan vergüenza ajena por la falta de pudor para hablar de las miserias propias y ajenas, en esta sociedad el otro no existe. Si uno escucha un poco y presta atención a las palabras que se dicen y cómo se construyen las frases, todas empiezan por “yo”, “mi opinión”, y además eso está ya blindado, porque contra mis sentimientos nadie puede ir. No es una argumentación, porque si se argumenta el otro puede tener argumentos, y entonces entramos a hablar y dialogar, pero no hay palabra más vaciada de contenido que “diálogo”. ¿Por qué dialogamos? Porque yo no tengo la verdad definitiva y el otro me puede aportar parte de su verdad, que tampoco tiene la definitiva. Si no, el diálogo no tiene sentido. Si yo tengo la verdad total, no dialogo. Pero si todo empieza “yo”, “para mí”, “en mi opinión”, es el selfie permanente, pero ya no creativo sino simplemente pasivo. Es verdad que en las familias los hijos quieren a sus padres y los padres quieren a sus hijos, sigue existiendo humanidad, están los abuelos… pero luego se sale a la calle y parece como que esa humanidad desaparece de repente. Hacer presente esa humanidad otra vez, con pequeños gestos, con pequeños trabajos, con una presencia dedicada a los demás, es fundamental, porque al final habrá un justo que impida que Dios acabe con Sodoma y Gomorra. En el País Vasco lo hemos aprendido con la violencia. A veces me preguntan qué arreglo tiene esto. No veo salida, pero hay que resistir. Es el valor de la resistencia. El cristianismo vivido hoy como lo vive la Fraternidad de Comunión y Liberación es una especie de enmienda a la totalidad de la cultura actual, es una resistencia pasiva y activa a la cultura actual, una resistencia que vuelve a dar sentido a la realidad, que vuelve a ofrecer la esperanza de creer en la propia humanidad, en el ser humano, en las relaciones humanas, en la humanidad que se nos ha dado. Se nos ha olvidado de que somos producto de un regalo de vida.

Pero, ¿cómo esa enmienda a la totalidad se puede convertir en una propuesta propositiva que pueda valorar también lo bueno y verdadero que pueda haber en la sociedad actual?

Una oferta. Ese matiz es muy importante. Me invitaron a una pequeña reunión con el obispo de San Sebastián para hablar de la enseñanza religiosa en la escuela, y todos los demás defendían el derecho a impartir enseñanza religiosa católica en la escuela. ¿Por qué no lo planteamos como un servicio a la educación, en lugar de un derecho? Yo hago una propuesta de servicio, quien no lo quiera no lo toma. Propuesta que pueda completar al camino educativo de la persona y ayudar a conocerse a sí mismo y a todo lo demás. Creo que es mucho mejor hacerlo desde esa perspectiva. La Iglesia no debiera tener una propuesta legal, de derecho, sino más bien una propuesta de servicio, de hacer pensar.

¿Este modo de estar es también válido frente a otras polémicas como la eutanasia, el aborto…?

Ahora viene el debate de la eutanasia, ¿qué postura debemos tomar? En este tema me asusta sobre todo una cosa, y es que al final nos enfrentamos al problema de la muerte como entes soberanos que quieren decidir cuándo y cómo, imponer mi soberanía en vida para negar la muerte: no me puede la muerte, la puedo yo que decido cuándo y cómo. Eso es quitar a la vida lo que le da sentido, que es la muerte, pues la vida no se puede entender sin muerte. Creo que estas cosas previas y ayudar a reflexionar sobre ellas es mucho más importante que las leyes, aunque evidentemente hay que tener mucho cuidado y ver cómo se elaboran. La segunda mujer de mi padre decía en vascuence: la vida debe la muerte. No nos escapemos de pagar esa factura, porque es lo que hace la vida. Me asusta en ese debate, por ejemplo, que la única degeneración que parece preocuparnos en la degeneración física, cuando estamos enfermos. ¿Y antes de la degeneración física no hay en la vida de las personas un montón de degeneraciones morales que nos debieran preocupar, y que a más de uno probablemente le han podido llevar al suicidio? Si las propuestas legales que se puedan hacer no van acompañadas de esa reflexión, me suenan a falsas. Me pasa también con el aborto. Yo estoy fundamentalmente en contra del aborto, pero sé que hay que regularlo. Se podría mejorar la legislación de González en su día, pero lo que no entiendo bajo mi forma de vivir la fe es que me vengan diciendo “yo soy dueño de mi cuerpo, hay derecho al aborto”.

¿Qué se puede proponer frente a esto?

Una vez escribí un artículo que no me publicaron y discutía las posturas de la izquierda clásica en el tema del aborto. Mi cuerpo es mío ¿Cómo que mi cuerpo es mío? Si la izquierda siempre ha dicho que el ser humano se constituye en las relaciones sociales, ¿cómo podemos, en algo tan importante, eliminar el aspecto relacional en la definición de la persona? La izquierda nos ha dicho siempre que lo importante es la comunicación. ¿Cómo ese acto de soberanía absoluta? ¿Dónde queda ahí la comunicación? ¿Dónde queda el padre? ¿Dónde queda el feto? ¿Dónde queda la sociedad? Porque eso tiene relación con la sociedad y su futuro. Y en tercer lugar, para la izquierda la vida es futuro, la definición de la vida sin futuro no existe. Es el progreso, es la mejora. ¿Cómo podemos negar el futuro de la vida? Yo echo en falta en los discursos institucionales eclesiásticos estas reflexiones porque ganarían muchísimo. Es necesario que las propuestas hechas a la sociedad vayan acompañadas con un discurso que dé sentido a todas estas cosas desde las vivencias cristianas que yo creo que son válidas siempre y en todo lugar. Y no son ni de derecha ni de izquierda. Es necesario ofrecer reflexión que pueda ayudar a encontrar sentido a la vida, que se verificará por testimonios de vida personal. La fertilidad esterilizada del momento en que vivimos es otra muestra de lo agotada que está nuestra civilización. Europa está muerta si no producimos hijos, si no creemos en el futuro.

En la lectura del libro sorprende de Mikel la continua confrontación entre lo que ha leído de sus autores de referencia, su propio juicio y lo que ve en la “tribu”. Es una confrontación continua a partir de la cual se deja corregir. ¿Es este un método de conocimiento adecuado?

Solo así se puede encontrar la verdad y el sentido de la realidad. Muchos adolescentes ven hoy la realidad bajo la lente de las nuevas tecnologías. Que es una lente muy poderosa que orienta ya la mirada. Pero yo a mis alumnos les he explicado muchas veces este ejemplo en clase: las palabras, los conceptos y los esquemas culturales son como si estás en una habitación y hay una bombilla. Si la bombilla está en el centro se ilumina lo del centro pero las esquinas no se ven, solo se ve un trozo de la realidad. Si la bombilla se pone en una esquina no se ve el centro. Un lenguaje es una bombilla pero no es toda la realidad lo que ilumina, ya que hay zonas que dan sombras y hay que estar siempre abierto a mover la bombilla a otro sitio. Y eso solamente se puede hacer con la capacidad de cuestionarse así mismo, que es lo que Jesús hace con todos los que vienen a Él. Al joven rico que se va triste. A mí me da pena cuando los sacerdotes solamente terminan diciendo que es que hay que saber vivir con poco y entregar los bienes. Pero ¿por qué Jesús le dice al final: confía en mí, ven conmigo? ¿En qué confiamos? En el coche, en el sueldo, en lo material… esa es la gran tentación sobre todo hoy en día. Nos falta confiarnos, abandonarnos al otro.

¿Percibe este abandono al otro en lo que se relata en el libro?

En el libro se ven ejemplos como la caritativa y la fraternidad que son explosiones que a uno le despiertan y dicen: oye, mírate que igual vives en una zona de confort muy tranquilo pero mirándote a ti mismo. Y esto te cuestiona y vas cambiando, y lo que soporta todo eso es al final la fuerza del encuentro con Jesús que te dice: tú solo no puedes pero yo estoy contigo. Ese es el resumen que yo veo en el libro, que a mí personalmente me ha servido y me ha venido muy bien. Porque de cierta forma lo vivía pero también ya en zona confortable y hay que salir de ahí de vez en cuando y espabilarse aunque uno tenga 72 años porque hasta el último segundo hay vida y uno puede ir cambiando y mejorando cosas.

Una de las cosas que más me ha gustado en el libro es la libertad desde la dependencia. Yo puedo ser libre porque alguien me soporta. Entonces puedo hacer lo que me da la gana pero siempre al servicio de los demás, no para mí mismo. Lo que más miedo me produce a la sociedad actual es que hemos aprendido a vender tolerancia cuando en realidad queremos decir indiferencia. No somos tolerantes porque el tolerante se deja cuestionar por otras formas de vivir, por otros valores, y le pone en cuestión, pero a pesar de todo, si no van contra la libertad de conciencia, contra determinados derechos humanos, me abro y supero el miedo que me causa. Eso es ser tolerante y eso es difícil, lo otro es indiferencia y que cada uno haga lo que le da la gana.

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>Entrevistas

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"Siempre hay que pensar desde el otro"

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"Siempre hay que pensar desde el otro"

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"Siempre hay que pensar desde el otro"

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

"Siempre hay que pensar desde el otro"

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

"Siempre hay que pensar desde el otro"

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

"Siempre hay que pensar desde el otro"

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

"Siempre hay que pensar desde el otro"

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

"Siempre hay que pensar desde el otro"

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

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