Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 MARZO 2019
Búsqueda en los contenidos de la web

>ENTREVISTA A TOMÁS GÓMEZ

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 2  31 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 2  31 votos

Páginas Digital analiza con el profesor Tomás Gómez, del Instituto Tecnológico de la Universidad Pontificia de Comillas-ICAI, los retos energéticos de España en el momento actual.

A modo de visión global, ¿cuál es el panorama del sector energético en España y en la Unión Europea?

El mundo de la energía ha ido atravesando diferentes etapas a lo largo de las últimas décadas. En los años 70 la crisis del petróleo con sus consecuencias sobre los precios y el desarrollo de los programas de eficiencia energética. En los 90, la introducción de los mercados y la globalización Hoy en día, el cambio climático y los impactos ambientales de la energía plantean la urgente necesidad de descarbonizar el sistema energético. Es algo que muy pocos dudan, aunque hay todavía quien se resiste. Ligado a esto, el potencial de las energías renovables para conseguir este objetivo permite ser optimistas. Hace unos años estas tecnologías estaban en su infancia, pero hoy en día ya son competitivas. Además se cuenta con el impulso político logrado con los acuerdos de París. La Unión Europea está también acordando objetivos ambiciosos para reducir más las emisiones de CO2 en 2030 y 2050. Las propias empresas energéticas están tomando decisiones estratégicas para virar a negocios basados en la generación y consumo de energía limpia. Yo diría que estamos en una dinámica para avanzar decididamente hacia la descarbonización de la economía en los próximos 20-30 años.

¿Cuál es el problema de las energías tradicionales frente a las energías renovables? ¿Por qué surge esta necesidad de descarbonizar la economía? Se han esgrimido factores medioambientales, pero también se habla de factores económicos…

La producción y consumo de energía siempre ha tenido una serie de externalidades sobre el medio ambiente y la salud de las personas que no se han internalizado en la toma de decisiones de las empresas. Sean un ejemplo la producción de energía con centrales de carbón o nucleares. Mientras esas externalidades no se internalicen mediante señales de precio, o regulaciones que limiten su uso, no habrá cambios reales, y el mundo seguirá consumiendo petróleo. Yo creo que ahora, motivado por la urgencia de combatir el cambio climático, las cosas están cambiando. Ya existe la idea de que el CO2 no se puede emitir gratuitamente, En Europa tenemos el mercado de emisiones de CO2, en otros lugares se han impuesto tasas a dichas emisiones. También tenemos regulaciones más estrictas con las emisiones de gases contaminantes de los vehículos. Todo ello debe resultar en que tanto las decisiones económicas de las empresas, como las propias restricciones en el uso de determinados tipos de tecnologías, nos conduzcan hacia una economía descarbonizada con ciudades más limpias y saludables.

Es decir, se está descubriendo que las energías renovables no solo son rentables, sino que son más limpias. ¿Qué ventajas ves en el uso de estas energías?

Yo creo que todas. El desarrollo de la humanidad está lleno de descubrimientos e invenciones que han ido cambiando la forma en la que vivimos y hoy no nos imaginamos poder vivir como vivíamos hace unas décadas. Yo creo que dentro de años, en el futuro, no podremos creer que quemáramos combustibles fósiles para producir energía, cuando existen montones de otras aplicaciones del petróleo para producir nuevos materiales o productos sintéticos. El futuro de la energía será renovable, su potencial es inmenso. En definitiva, toda la energía viene del sol. La otra alternativa es la energía nuclear que también no emite CO2. Existen los reactores de fisión. También está el reto de tener reactores de fusión. La fusión siempre está a 50 años, y hoy por hoy no es una alternativa comercial. En la fisión, existen retos muy importantes. Se habla de que los nuevos reactores nucleares serán modulares, de menor tamaño y más seguros, pero hoy por hoy todavía no son competitivos, y salvo en determinados países, es una energía que no está creciendo.

Entonces, ¿veremos el fin de las centrales nucleares?

Sí. Las centrales nucleares que conocemos hoy tienen los años contados (de 40 a 60 años de vida, no más). No tienen futuro. Los chinos están diseñando nuevos reactores ya que necesitan mucha más energía. Hay países que mantendrán la energía nuclear como algo estratégico. Pero como hemos comentado, se necesita un salto tecnológico importante, para convertir esta tecnología en comercial y competitiva junto con el resto de tecnologías renovables que conformaran el futuro mix descarbonizado. La tecnología nuclear no está en el porfolio de las inversiones futuras de las grandes compañías del sector.

Sin embargo, hay países de la Unión Europea, como Francia, que aún mantienen centrales nucleares…

Siguen con ellas porque a día de hoy constituyen el recurso clave para abastecer con seguridad el suministro eléctrico. Francia es uno de esos países que considera la energía nuclear desde siempre como algo estratégico y ha apostado siempre fuerte por ella. El plan energético de Francia también camina hacia las renovables. Y es cierto que hay toda una industria y toda una serie de intereses estratégicos que de alguna forma tenderá a mantenerse. Como hemos dicho, el reto tecnológico sería una nueva generación de reactores nucleares mucho más modulares, con menos residuos, donde esté todo más empaquetado comercialmente, para que se puedan instalar de una forma más sencilla, y esto está por ver si se conseguirá.

Vayamos a la cuestión de la transición energética, ya inminente. Hemos tenido una Ley de reforma del Sector Eléctrico, varios Reales Decretos… ¿cuál ha sido la regulación española en estos últimos años, a tu juicio?

Hay dos niveles de regulación. Una es la que deben hacer los gobiernos, la política energética, que cada vez viene más determinada por los compromisos europeos y que involucra también decisiones de política industrial, creación de empleo y riqueza. Los errores y aciertos del pasado han tenido que ver con incertidumbres que son complicadas de manejar cuando se adoptan decisiones. Yo no sería muy crítico con los gobiernos en este sentido. Cuando se apostó por la eólica hubo muchos aciertos, hemos sido pioneros. En el caso de la fotovoltaica se trató de hacer una apuesta parecida pero con distintos resultados. La tecnología era muy distinta, las empresas quebraron por la competencia internacional, y ahora la producción de paneles está en China... Al final gracias a iniciativas como las de los países europeos, Alemania, España, Italia y otros, el mundo se beneficia ya de la generación fotovoltaica a precios muy competitivos. Sin embargo, lo que echo en falta en la política energética española es un mayor consenso entre partidos y el lineamiento de planes consensuados de largo plazo. Espero que con el paquete de Energía Limpia de la Unión Europea este aspecto de gobernanza también mejore en el futuro.

El segundo nivel de regulación, que no acaba de funcionar bien en este país, es lo que yo llamo regulación secundaria. Consiste en hacer normativas y dejar que funcionen. Este es el papel de los reguladores sectoriales independientes, que en España deja mucho que desear. Sirva de ejemplo, las alarmas constantes de si el precio en el mercado sube, o si el impuesto al sol impide el desarrollo del atuoconsumo, o si las tarifas que pagan los consumidores tienen que ser progresivas o con términos fijos. Todo esto pertenece al ámbito y a las funciones que en la mayoría de los países europeos corresponden a los reguladores independientes, para entendernos, en España, ahora, a la CNMC. Sin embargo, tenemos una intervención constante de los diferentes gobiernos, ministros, reales-decretos, pactos entre partidos, alarma en los medios, etc. Esto en el marco actual del mercado de la energía europeo es regulación secundaria, no es política energética. Dejemos a los reguladores hacer su trabajo y dotémosles de todas las funciones que según las directivas europeas les corresponden.

Hay demasiada intervención.

Hay muchísima intervención política. Como he dicho nos falta tener reguladores independientes. Esto en Europa hay países que lo llevan bastante mejor. Yo siempre pongo el ejemplo de Reino Unido, OFGEM se encarga del diseño de las tarifas, de velar por el funcionamiento del mercado, de que no haya barreras a la entrada de nuevos agentes o con nuevos modelos de negocios, resolución de conflictos, etc. Y todo eso funciona sin intervención estatal; de hecho está prohibida la intervención de los gobiernos en los organismos reguladores. Es decir reguladores independientes, pero con funciones.

¿Consideras que con el nuevo Real Decreto-Ley 15/2018 se haya liberalizado el autoconsumo?

Si te soy sincero, creo más en leyes y en consensos. Las reformas, si están bien hechas, se deberían basar en el consenso y en las evidencias y todos deberíamos apoyarlas, el gobierno actual y el que venga después. Lo que nos pasa es que vivimos constantemente sometidos a unas prisas que en el mundo de la energía no hacen ninguna falta. Hay que dar pocos pasos, pero en la dirección correcta.

La reforma del 2012 se hizo por que el déficit de tarifa acumulado era insostenible. Todas las decisiones que se adoptaron de impuestos a la generación y limitación del autoconsumo se basaban en la necesidad de rebajar y no aumentar el déficit. Ahora eso se ha conseguido, y por tanto viene el momento de actuar sobre aquellos temas que realmente se pueden mejorar, como los impuestos o el autoconsumo, pero sin olvidarnos del déficit.

Las reformas deben basarse en análisis de largo plazo, dando participación a los ciudadanos y los agentes vía consulta pública, y analizar las ventajas e inconvenientes. De nuevo en temas como el autoconsumo, la protección de los consumidores vulnerables, o la política fiscal energética, deberíamos alcanzar amplios consensos que dentro de la sostenibilidad económica permitan el progreso de nuestra sociedad.

En el tema del autoconsumo, parece haber cierta intoxicación informativa ¿hasta qué punto es bueno que la gente se autoproduzca su energía y no estamos generando una economía desvinculada de la red?

Existe un primer principio fundamental, y es que los consumidores tenemos el derecho a tomar nuestras propias decisiones. Creo que ésa es la base de un mercado. Por ejemplo; tú puedes producir tus tomates o comprarlos, eso es así; y en energía, eso no pasaba antes; pero, hoy en día, la tecnología permite esa posibilidad. Por tanto, el primer derecho que tenemos como consumidores es que, si estamos en condiciones de producir con placas solares u otros medios nuestra propia energía, que la regulación nos permita hacerlo. Por tanto se necesita una regulación que elimine barreras administrativas o impositivas para ello.

La regulación anterior con el llamado impuesto al sol, era una regulación confusa. Como he comentado, la idea que había tras ello se basaba en evitar que los autoconsumidores dejarán de pagar una serie de costes fijos del sistema, pues ello incrementaba el déficit. Ello resultó en una regulación intrusiva donde se tenía que ir a fiscalizar las instalaciones de los consumidores detrás del contador. Y por tanto era un modelo insostenible. En mi opinión la solución a este problema pasa por una revisión de las tarifas actuales y de cómo se cargan los costes de redes y los costes de las políticas públicas a los consumidores. Este también es un tema técnico que corresponde a los reguladores independientes proponer metodologías ortodoxas de diseño de peajes y cargos. Y en esto de nuevo se deberían evitar injerencias de tipo político. Por ejemplo, ahora estamos oyendo propuestas de tarifas progresivas volumétricas para cargar los costes regulados, que en su mayoría, como he dicho, son fundamentalmente fijos, es decir no varían con el volumen de energía consumida o generada por los consumidores.

Como un impuesto progresivo…

Exacto. La idea propuesta sería cargar más estos costes regulados fijos a los que más consumen. Lo que va a pasar es que los consumidores con mayores rentas van a reducir sus consumos, instalando sus propias placas fotovoltaicas, que además les resultarán más rentables, y el resto de consumidores que no puedan instalar las placas acabarán pagando los costes dejados de pagar por los autoconsumidores. Las tarifas volumétricas progresivas no son la solución. Por ejemplo, Italia está cambiando las tarifas progresivas que venían de los años 70 por unas tarifas fijas proporcionales a la potencia contratada, similar a lo que ya tenemos en España.

En el sector de las telecomunicaciones, ya está implantada la tarifa plana. En energía, parece que aún no.

La tarifa de la que estamos hablando es la que paga lo que en el sector eléctrico se conoce como los costes regulados, es decir, los costes de las redes y los costes de política energética derivados de decisiones de gobiernos pasados, tales como los incentivos a las renovables o las anualidades del déficit acumulado de tarifa. La energía la compramos en el mercado a un comercializador a un precio libre, típicamente fijo durante el año. Los pequeños consumidores, menores de 10 kW, se pueden todavía acoger a un precio regulado de la energía, conocido como PVPC, que está directamente indexado a los precios del mercado mayorista. La discusión regulatoria está sobre cómo se debe diseñar la parte del coste que es regulado a través de unas tarifas que en su mayoría deberían ser costes fijos para los consumidores. El problema por resolver es como hacer un reparto justo de estos costes entre las diferentes categorías de consumidores, de tal forma que los pagos sean proporcionales al tamaño de los mismos, medido por ejemplo, por la capacidad instalada, o por la valoración catastral de su inmueble.

Finalmente, cuando se habla de autoconsumo, o de instalaciones de energía solar fotovoltaica, un tema relevante también es el referido a las llamadas economías de escala y de eficiencia. Es decir, si un consumidor pone placas en el tejado, por regla general su orientación no será la mejor posible ya que está condicionada por el edificio. En una central solar, aunque sólo sea de algunos MW, los paneles suelen estar perfectamente orientados y con seguimiento al sol, de modo que la eficiencia de producción es mucho mayor y los costes de construcción por unidad de potencia son más bajos. En un entorno ideal, y bien regulado, debe existir competencia entre las instalaciones distribuidas y las centralizadas, y que los inversores y consumidores adopten sus decisiones libremente y a riesgo. El futuro nos dirá cuál es el mix resultante entre instalaciones distribuidas a través del autoconsumo o instalaciones centralizadas en granjas solares o centrales de mayor tamaño.

¿No se corre el riesgo de trasladar una especie de burbuja al sector energético? ¿Cómo podría evitarse esto, después de la experiencia del sector inmobiliario?

Hay una fuente de especulación cuando estás obteniendo beneficios que se llaman oportunistas. Imagina que se implantan tarifas volumétricas progresivas, habrá muchos consumidores que instalaran autoconsumo mediante placas solares y en el futuro baterías, ya que el período de retorno de la inversión será muy bajo y los ahorros muy elevados. Si ello es una práctica habitual y en poco tiempo se dispara este tipo de negocio, ya que se pagaría muy poco por la electricidad, hemos hecho una burbuja, porque al final estamos incrementando el déficit de forma insostenible y las tarifas deberán ir aumentando progresivamente para recuperarlo, como una bola de nieve. Hemos generado un sistema ineficiente, en base a subsidios ocultos para aquellos que instalan el autoconsumo, pues obtienen unos beneficios individuales que no se trasladan al conjunto del sistema y al resto de consumidores. Si las señales de precios y tarifas que ven los consumidores son las correctas, los consumidores que decidan autoconsumir ahorrarán los costes eficientes y además generarán un ahorro para el conjunto del sistema. En definitiva, hay que regular adecuadamente el autoconsumo como un derecho de los consumidores y evitar subsidios cruzados y beneficios oportunistas que en definitiva crearán una burbuja que tarde o temprano explotará. Esto ya pasó con los incentivos a la producción solar, donde se iban a instalar 400 MW pero en un corto plazo de tiempo se llegaron a 4000 MW, creando un déficit insostenible para los consumidores. La fotovoltaica es actualmente muy competitiva y por tanto no hace falta subsidiarla en ninguna de sus modalidades.

¿Ves urgente la cuestión de la pobreza energética, ahora que ha salido con el nuevo Real Decreto-Ley?

Este tema es muy importante, y el nuevo Real-Decreto abunda en extender las ayudas a los otros tipos de combustibles que ayudan a las familias a calentarse, no sólo la electricidad. Se trata de un problema social importante, fundamentalmente, de pobreza; de familias que no pueden pagar la luz porque tampoco pueden pagar otras muchas cosas. Las familias pobres deberían tener ayudas, pero sólo las que realmente lo sean. Debemos trabajar en todo tipo de medidas no solo paliativas sino también estructurales en las viviendas. El reto es poder coordinar la gestión de los servicios sociales municipales con las empresas suministradoras de último recurso y también otras organizaciones no gubernamentales. En nuestra universidad tenemos una Cátedra de Energía y Pobreza y entendemos que para resolver este problema se necesita un enfoque integral del mismo e ir adoptando medidas coordinadas entre todos los agentes sociales, instituciones y empresas que se encuentran involucradas.

¿Son realmente el futuro los Vehículos de Energías Alternativas y los puntos de carga? ¿No se corre el riesgo de otra burbuja?

Por supuesto, los vehículos eléctricos como alternativa para descarbonizar el transporte son sin duda una opción importante, entendiendo que el sistema eléctrico se descarbonizará más rápidamente. Aquí yo sería también muy precavido a la hora de aplicar subvenciones a determinadas tecnologías. Creo que subvencionar tecnología en general es algo complejo. Vivimos en un mundo globalizado y tenemos que ver cómo las tecnologías evolucionan. Los gobiernos y la Unión Europea están financiando proyectos de I+D desde hace varios años en esta dirección. De nuevo me parece que una regulación efectiva sobre las emisiones de los vehículos o la prohibición de circular en las ciudades vehículos que no cumplen con los límites establecidos puede y debe dinamizar el cambio hacia las mejores tecnologías en competencia. También facilitar las infraestructuras de recarga en lugares públicos y los trámites para habilitar la carga privada es fundamental en el despegue de la tecnología. Se habla de que el vehículo eléctrico será más competitivo que el tradicional en la próxima década. En el contexto español, la política industrial del país puede ayudar hacia una transformación de la industria manufacturera en la dirección correcta para tener un transporte más limpio con liderazgo industrial en este sector.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

vista rápida >
>Reconectar el voto y la experiencia social

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  8 votos
vista rápida >

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
vista rápida >
>Reconectar el voto y la experiencia social

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
vista rápida >
>Reconectar el voto y la experiencia social

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
vista rápida >
>Entrevista a Daniel Gascón

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
vista rápida >
>Entrevista a Francisco Igea

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
vista rápida >
>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
vista rápida >
>Entrevista a Joseba Arregi

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
vista rápida >
>Entrevista a Tulio Álvarez

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja