Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
15 DICIEMBRE 2019
Búsqueda en los contenidos de la web

>Entrevista a Olivier Roy

¿Europa sigue siendo cristiana?

Isabelle de Gaulmyn y Jean-Christophe Ploquin | 0 comentarios valoración: 3  19 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  19 votos

Olivier Roy es profesor de Ciencias Políticas en el Instituto Europeo de Florencia. En esta entrevista, publicada en el diario galo La Croix, el politólogo francés explica la compleja relación que mantiene hoy Europa con el cristianismo, tema al que dedica su último libro.

Usted es conocido como experto en el islam político. ¿Por qué este libro sobre el cristianismo europeo?

En realidad, mis primeras investigaciones versaban sobre el cristianismo. Mi libro La santa ignorancia suscitó un gran debate en el ámbito cristiano. Hoy estamos asistiendo en Europa a todo un movimiento que subraya la identidad cristiana en oposición al islam. Pero estoy seguro de que el problema del islam, en Europa, es el árbol que no nos deja ver el bosque. Hay tendencias que se remontan a mucho antes de su aparición. El islam no es lo que ha vaciado las iglesias, y los católicos en Francia no se han manifestado contra el islam, sino contra el matrimonio homosexual. Por tanto, lo que intento es descubrir qué es lo que se corresponde con aquella famosa “identidad cristiana” europea.

¿Todavía se puede hablar de una Europa cristiana?

Europa se sigue percibiendo como cristiana. Pero la secularización ha llevado a una profunda descristianización. Desde 1968, Europa ha vivido un cambio antropológico muy importante, que separa profundamente los valores de la sociedad de los de cristianismo. La verdadera descristianización no es tanto el derrumbe de la práctica cristiana sino la referencia a una nueva antropología centrada en el deseo individual, totalmente contrario al cristianismo. En compensación, y esa es la auténtica paradoja, en todos los países, a excepción de Inglaterra, una mayoría de europeos se sigue declarando cristiana. Pero esto ya no tiene nada que ver con la fe. Por el contrario, se constata una ignorancia total de los elementos básicos del cristianismo.

El discurso sobre la identidad cristiana, ¿no es signo de un retorno a lo religioso?

Mi tesis es que aquellos que reivindican para sí una identidad cristiana sin referirse a los valores cristianos aceleran la descristianización. Precisamente aquellos que quieren promover las raíces cristianas no predican en absoluto un retorno a la fe, pues ni ellos mismos la practican. Esto no tiene nada que ver con la religión.

¿Pero la religión no necesita acaso una relación con la cultura?

Sí. Y hoy la distancia entre la comunidad de fe y la cultura es muy grande, un divorcio. Benedicto XVI y Juan Pablo II han sido muy claros sobre esto. Sin embargo, la Iglesia católica sigue enorgulleciéndose de esta relación entre cultura y fe. En Europa, hoy estamos viviendo una crisis cultural mucho más que religiosa. Ciertas religiones como el salafismo y el evangelismo se aprovechan de esta deculturación generalizada. El divorcio de la cultura es mucho más doloroso para el catolicismo. Frente a esta cultura que se les ha hecho tan extraña, su problema es saber cómo situarse en la sociedad.

Usted indica tres actitudes posibles: replegarse sobre uno mismo, la lucha política o el retorno a los valores.

Mi experiencia en Italia me ha permitido discutir con los responsables de comunidades católicas laicas, como San Egidio, los focolares o Comunión y Liberación. Ellos no niegan que se han vuelto minoritarios en Italia pero, y en esto siguen el magisterio del papa Francisco, señalan que el catolicismo debe dejar de intervenir en el ámbito de la normatividad, de la ley. En cambio, debe proclamar a toda voz los valores. La “reconquista religiosa” no es posible, porque pasaría por una revisión de las normas (aborto, matrimonio homosexual, etc) y eso ahora solo puede hacerse mediante los populistas. Aunque estos pueden aceptar una alianza estratégica, pero respecto a las normas ellos también son hijos del 68, y no darán marcha atrás. Dicho de una manera más cínica, la Iglesia católica ya no está en condiciones de imponer la norma. Si la impone, será con la intermediación de los populistas, que desacreditarán el mensaje. En mi libro cito al padre Paolo Dall’Oglio (religioso italiano secuestrado hace cinco años en Siria, comprometido con el diálogo con el mundo islámico), al que vi dos meses antes de su desaparición y que me impresionó mucho. Me dijo: “No hay que aparecer como legisladores, sino como profetas”. Los europeos necesitan referencias morales. No necesitan un guía. Estamos en una sociedad donde ya no se debate sobre valores, únicamente sobre normas, y de manera conflictiva. Pero el ser humano no puede descuidar los valores espirituales. Si se olvida la trascendencia del debate público, corre el riesgo de entrar por la ventana con formas peligrosas como el nihilismo (teoría apocalíptica, transhumanismo) o el radicalismo religioso violento.

Al final del libro, usted destaca la necesidad de que las sociedades europeas y los valores cristianos vuelvan a encontrarse.

Hay que repensar el proyecto europeo en toda su genealogía. Son mayoría los cristianos que fundaron la Unión Europea. No se trata de volver a un cristianismo de fachada, sino a un cierto espíritu del cristianismo. La Iglesia debe retomar el magisterio moral, y no proponer un programa legislador. No debe hacer “lobbismo” político.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja