Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 MARZO 2019
Búsqueda en los contenidos de la web

Rohani en el punto de mira

Giorgia Perletta | 0 comentarios valoración: 1  12 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 1  12 votos

El “Joint Comprehensive Plan of Action”, más conocido como “Acuerdo nuclear iraní”, ha alcanzado un éxito histórico para la diplomacia multilateral. El acuerdo alcanzado en Viena en julio de 2015 apuntaba a abolir las sanciones contra Teherán a cambio de una restricción de su programa nuclear. La noche del acuerdo, miles de iraníes invadieron las calles de la capital festejando y repitiendo con entusiasmo y optimismo: “El mundo ha cambiado”, como decía el titular del día siguiente en el diario reformista Etemad.

Efectivamente, desde aquella noche muchas dinámicas cambiaron, dentro de Irán y fuera. Los desafíos relacionados con la seguridad nacional, la reconstrucción y la gestión de los flujos de refugiados confirmaron que Irán debería reintegrarse plenamente en la región, a pesar de que los Estados Unidos intentaron frenar esta tendencia desde el principio de la era Trump. Irán no es solo un actor fundamental en la lucha contra el Estado Islámico en Iraq, sino que además tiene un papel clave en el desarrollo de la situación siria.

La república islámica ya no está aislada sino directamente implicada en las diversas disputas que se libran en Oriente Medio, y seguirá manteniendo sus prioridades geopolíticas con o sin el reconocimiento internacional. La implicación de Irán garantizaría por tanto una mayor seguridad en la región y en Europa, como ha señalado insistentemente Federica Mogherini, alta representante para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad de la Unión Europea.

Restauración de sanciones

Internamente, en Irán, las expectativas puestas en el acuerdo por desgracia se están desvaneciendo. Después del “implementation day” en enero de 2016, cuando el acuerdo entró oficialmente en vigor, un número considerable de empresas extranjeras empezó a invertir allí. Sin embargo, en mayo de 2018, Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo y anunció su intención de imponer a Teherán sanciones secundarias, que en consecuencia castigarían a terceros países implicados comercialmente con Irán. Las sanciones americanas se fueron restaurando en dos rondas: una preliminar en agosto, que impactó en el acceso de Irán al dólar, el software industrial, el comercio de metales y el sector automovilístico; la segunda en noviembre, limitando las transacciones financieras y las exportaciones de crudo. Ya en abril, la exportación de crudo y condensado iraní había caído al 39%.

Con la repentina salida unilateral de EE.UU. del acuerdo, las empresas extranjeras abandonaron Irán para evitar las sanciones norteamericanas, mientras la administración Trump mostraba una postura explícitamente anti-iraní. John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, y Mike Pompeo, secretario de Estado, advirtieron a Irán de que si no modificaba su comportamiento en la región tendría que prepararse para sufrir las “sanciones más duras de la historia”. Estas amenazas no iban vinculadas al acuerdo, puesto que Irán siempre respetó sus términos, como demuestran los controles realizados por la Agencia de Energía Atómica Internacional. En realidad, el objetivo de las sanciones estadounidenses es debilitar la economía iraní, provocar desórdenes internos y descontento en la sociedad, generar inestabilidad política y allanar el camino al colapso del régimen.

Mientras la UE intentaba, de manera totalmente inadecuada, mantener con vida el acuerdo, mediante un reglamento de bloqueo y un “Special Purpose Vehicle”, la imposición de sanciones secundarias ha provocado el freno de las inversiones en Irán por parte de las empresas europeas.

A causa de estos cambios, en los últimos meses el rial iraní (la moneda nacional) ha sufrido una dura devaluación, llegando a tasas del 70% en el mercado libre. Empresas como Total, Siemens, Deutsche Telecom o Pininfarina se han visto obligadas a abandonar el país e interrumpir sus acuerdos comerciales con Teherán para evitar las sanciones norteamericanas. Lo mismo les ha pasado a firmas de automóvil como Peugeot, Citroen o Hyundai, mientras compañías aéreas como Airbus, KLM, Aegean o British Airways han dejado de ofrecer sus servicios en Irán. Pero como la historia ha demostrado muchas veces, más que modificar el comportamiento de Irán en política exterior, las sanciones tendrán duras consecuencias para los ciudadanos de a pie. Los costes ya elevados de bienes de primera necesidad están obligando a las familias más pobres a almacenar comida mientras el precio del arroz, carne roja, fruta y leche ya se ha duplicado. Productos básicos como pañales o compresas y algunas medicinas ya son muy difíciles de encontrar.

Debate entre bandos políticos

Pero la política interna iraní también se ve afectada por estas dinámicas. El debate presenta un alto grado de polarización en las élites políticas a causa de la incertidumbre económica. La presión extranjera es aprovechada por ciertas facciones para debilitar al gobierno, mientras este último ha preparado una reforma para poder afrontar los nuevos desafíos.

Los halcones siempre han rechazado el acuerdo en su lucha de poder contra los moderados/pragmáticos. Acusan al gobierno de Rohani de “haber vendido el país a su enemigo histórico y haberse fiado de EE.UU”. En su opinión, el presidente es responsable de que la situación económica haya empeorado. Por otro lado, Rohani condena la violación del acuerdo por parte de los USA y su restauración unilateral de las sanciones. Él define las amenazas externas como una guerra psicológica que empuja a las fuerzas de seguridad y a los ultraconservadores a exacerbar sus enfoques conflictivos en detrimento de la estabilidad política interna.

Hassan Rohani ha fundamentado su legitimidad política en la realización del acuerdo, como medio para construir la economía nacional, abrir el país a inversiones extranjeras y poner remedio a una endémica injusticia social. Pero los tan esperados resultados positivos del acuerdo nuclear iraní tardan en hacerse notar, no solo a causa de la nueva serie de sanciones estadounidenses, sino también por distorsiones internas como la falta de transparencia y responsabilidad política, la corrupción dentro del sistema económico y las continuas rivalidades entre bandos, que enlentecen el proceso legislativo. Para eludir estas dificultades internas, Rohani acusa a la política de Washington respecto a Irán, mientras los halcones aprovechan las amenazas norteamericanas para deslegitimar el gobierno de Rohani. Además, acusan al presidente de mal gobierno y el pasado mes de agosto le pidieron llevar al Parlamento sus planes económicos.

Otra prueba de las presiones del disenso interno sobre Rohani son los continuos cambios en el gobierno. En los últimos meses, los ministros de Trabajo, Industria, Actividad Minera y Comercio, Economía y Desarrollo urbano y vial, han dimitido. Además, los ministros de Exteriores, Educación, Ciencia e Interior están actualmente bajo sospecha. Esta dinámica pone en evidencia las dificultades del presidente para mantener una línea política propia y las presiones externas así como el descontento interno entre los miembros de su gabinete. Además, ha entrado en vigor una nueva ley que prohíbe a los jubilados (mayores de 60 ellos, y de 55 ellas) ocupar cargos públicos. Este controvertido procedimiento ha llevado a la dimisión (forzosa) de varios miembros del gabinete, como la consejera presidencia para los Derechos Humanos, Shahindokht Molaverdi, mientras funcionarios de más edad pueden eximirse. Esa misma ley ha llevado al nombramiento del tercer alcalde de Teherán en 18 meses.

Divisiones internas

Con el objetivo de reducir la presión internacional sobre la economía iraní, el gobierno ha lanzado un debate que pretendía satisfacer las peticiones del “Financial Action Trade Force” (FATF) de París, contra la financiación del terrorismo y el blanqueo de dinero. El Parlamento aprobó el proyecto de ley contra la financiación terrorista con 143 votos (y 120 en contra), lo que permitiría empezar a aplicar las normas internacionales y evitar así el aislamiento del sistema bancario iraní. Pero el Consejo de los Guardianes de la Revolución ha rechazado la ley, reenviándola al Parlamento para una revisión posterior. Al principio, también el guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, se opuso a la ley, pero al final autorizó al Parlamento a decidir cómo proceder. Este controvertido texto legislativo constituye otro campo de batalla en el ámbito de la lucha interna entre ultraconservadores y moderados/pragmáticos que tienen la mayoría en el Parlamento.

Los últimos debates en Irán se refieren a las provocadoras afirmaciones de Mohammad Zarif, ministro de Exteriores, que ha confirmado que las dinámicas de blanqueo de dinero en Irán son reales. Ha declarado que los que se oponen a las exigencias del FATF son contrarios a la transparencia financiera porque se benefician de actividades opacas. Sin referirse a nadie en concreto, el ministro Zarif ha acusado implícitamente a los halcones del Parlamento de estar implicados en blanqueo de dinero y, por ello, oponerse a la ley. Estas afirmaciones han desatado obviamente fuertes reacciones en la oposición. Circulan voces sobre una posible denuncia al ministro para obligarle a mostrar al poder judicial las pruebas de sus declaraciones.

A pesar de que la política iraní siempre puede reservar sorpresas, es improbable que esto suceda. El 23 de noviembre de 2018, el diario reformista Aftab-e Yazd tituló “Un solo Irán detrás de Zarif”, con las declaraciones de Rohani y Mahmoud Vaezi, jefe de gabinete del presidente, apoyando al ministro de Exteriores. Vale la pena señalar que Rohani intentó matizar el tono para evitar las acusaciones de los halcones, llamando la atención sobre la necesidad de combatir a los traficantes de droga y alcohol, como categorías que alimentan el blanqueo de dinero en este país. Irán tiene tiempo hasta febrero para demostrar que ha cumplido los principios del FATF, de lo contrario volverá a la lista negra.

Rohani entre extremistas y reformistas

Tanto el acuerdo nuclear como la ley que busca satisfacer las exigencias del FATF han sido duramente criticados por los ultraconservadores, que acusan al presidente Rohani de abrir las puertas de Irán a injerencias extranjeras. Desde finales de 2017, en este país se han registrado varias protestas a causa del deterioro de la economía, el alto coste de la vida y el desempleo. La frustración de las clases más bajas se ha mezclado con la rabia de los trabajadores que se quejan por el impago de sus sueldos, salarios demasiado bajos y condiciones laborales precarias. Recientemente, los trabajadores de la fábrica de caña de azúcar Hafte Tapeh (situada en la complicada región del Kurdistán) han hecho huelga durante más de dos semanas por el impago de sueltos y los contratos informales que siguieron a la controvertida privatización de la empresa. Estas manifestaciones y huelgas de profesores, conductores y funcionarios han sido manipuladas por los halcones para debilitar al gobierno. Por ejemplo, el periódico ultraconservador Kayhan ha afirmado que estas protestas eran el resultado de la dependencia económica del acuerdo nuclear y el FATF.

En todo caso, los halcones no son los únicos que protestan contra las políticas de Rohani. Los reformistas también le acusan de no haber mejorado la económica ni haber garantizado más espacio a la sociedad civil, como en cambio había prometido durante su campaña electoral. La “luna de miel” entre pragmáticos y reformistas se ha visto minada por importantes fracturas. A pesar del apoyo del expresidente Mohammed Jatami –que sigue teniendo algo que decir en la guía (desde atrás) del frente reformista– en las elecciones presidenciales de 2013 y 2017, Hassan Rohani elaboró un programa moderado-pragmático que solo en la fase inicial de su campaña se ocupó de cuestiones internas que también preocupan al electorado reformista. Entre las promesas nunca contempladas por el gobierno actual estaban la protección de los derechos de los ciudadanos y la libre circulación de la información. El presidente puso en sordina estos temas para evitar más fricciones con los halcones, que ya estaban rechazando la negociación multilateral que terminó en el acuerdo nuclear. Gracias a este giro político, Rohani obtuvo el apoyo de conservadores como Ali Lariyani (presidente del Parlamento) y Ali Akbar Velayati (exconsejero de Asuntos Internacionales del Guía Supremo), acercando a los centristas a los moderados-conservadores y alejándolos de los reformistas.

El escenario de la política interna de Irán resulta por tanto fuertemente polarizado. La creciente fragmentación entre los miembros de la elite en el poder contribuye también a desestabilizar la economía nacional, que ya está en el punto de mira de las sanciones estadounidenses. Para aliviar el efecto de estas divisiones internas, el guía supremo Ali Jamenei ha invocado insistentemente la unidad. En los últimos tres años, Jameini ha mantenido una postura equilibrada, apoyando los esfuerzos diplomáticos de la delegación iraní en Viena y Ginebra, pero tratando también de evitar que se generaran profundas fracturas internas. Sin buscar un chivo expiatorio interno por la gravedad de las condiciones económicas, Jamenei ha exhortado a la elite iraní a superar sus propios conflictos, convergiendo para combatir al enemigo común.

El comportamiento del guía supremo demuestra que la estabilidad interna y la supervivencia del régimen prevalecen sobre la competición entre bandos. Además, evidencia cómo dentro del sistema los ultraconservadores están especialmente debilitados y privados de un guía carismático. La fragmentación del frente conservador comenzó durante la presidencia de Ahmadineyad, que desplazó la orientación política conservadora hacia una postura más radical y populista.

¿Qué se puede esperar en el futuro?

Desde un punto de vista económico, es probable que Irán consiga sobrevivir a pesar de las sanciones y las crecientes presiones económicas. Sin embargo, la vida de los iraníes de a pie se empobrecerá, puesto que la clase media sufrirá una pérdida significativa de poder adquisitivo. Las clases más bajas y la juventud formada son los principales objetivos de las sanciones, y para eso el gobierno tendría que aliviar la presión que sufren mediante un potente sistema de subvenciones, el suministro de bienes de primera necesidad y una mejora en la tasa de desempleo. Además, estos procedimientos no deberían incrementar la desigualdad social, que es causa permanente de protestas en las calles y de insatisfacción popular. Los grupos vinculados a la Guardia Revolucionaria que tienen el control de las fronteras nacionales y de los puertos probablemente seguirán practicando importaciones y exportaciones ilegales en el mercado negro, alterando así los precios. El gobierno ya está planificando reformas orientadas hacia el libre mercado con una mayor implicación estatal en la economía. Para gestionar la inminente crisis, el presidente Rohani quiere reformar el sistema bancario, impedir la hiperinflación y resolver el problema de la escasa circulación de capitales y liquidez, utilizando posiblemente fondos estatales y públicos para financiar a grandes empresas.

Desde un punto de vista política, las enraizadas rivalidades internas en la elite política iraní seguirán existiendo. El gobierno tendrá que resistir a las fracturas políticas aunque, como demuestra la posición del guía supremo, la cuestión de la supervivencia del sistema haga pasar a un segundo plano las rivalidades entre bandos. El aislamiento del país podría llevar a nuevas emergencias internas desde el punto de vista político y económico, pero no llevará ni al colapso del sistema ni a un cambio de régimen, como en cambio espera la administración Trump. La república islámica ha conseguido sobrevivir a la fase más grave de aislamiento desde 2012, cuando la UE también impuso sanciones al gobierno de Ahmadineyad. Hoy Irán se beneficia de un clima distinto, que comprende también el compromiso de la UE para afrontar la situación y salvar lo que queda del acuerdo nuclear.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

vista rápida >

Rohani en el punto de mira

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
vista rápida >
>Reconectar el voto y la experiencia social

Rohani en el punto de mira

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
vista rápida >
>Reconectar el voto y la experiencia social

Rohani en el punto de mira

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
vista rápida >
>Entrevista a Francisco Igea

Rohani en el punto de mira

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
vista rápida >
>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Rohani en el punto de mira

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Rohani en el punto de mira

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
vista rápida >
>Entrevista a Joseba Arregi

Rohani en el punto de mira

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
vista rápida >
>Entrevista a Tulio Álvarez

Rohani en el punto de mira

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja