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20 MARZO 2019
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Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Tasnim Altaf Butt | 0 comentarios valoración: 2  12 votos
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El 31 de octubre de 2018, el Tribunal Supremo paquistaní ordenó la liberación de Asia Bibi, la mujer cristiana y madre de familia condenada a muerte en 2010 por blasfemia tras una banal disputa en un pueblo rural. Pero la cuestión sigue lejos de resolverse. Las autoridades paquistaníes tardaron unos días en dejarla salir, trasladándola a una localidad secreta donde espera el asilo de algún país occidental, como Alemania, Francia o Canadá. Sin embargo, parece que su partida podría provocar una grave crisis política y desde su liberación se han producido violentas manifestaciones de islamistas que durante tres días paralizaron el país y obligaron al gobierno a aceptar una revisión de la sentencia, entre otras cosas impidiendo que Asia Bibi salga del país.

La paradoja paquistaní: pocos islamistas, pero poderosos

Dejando al margen los aspectos jurídicos, el caso de Asia Bibi ha puesto en evidencia la influencia que ejercen en Paquistán los partidos islamistas que, si bien rechazados en las urnas y políticamente minoritarios, han logrado imponer su voluntad al Estado. Por ejemplo, en 2017 bloquearon las principales autopistas de la capital con violentas manifestaciones contra un pequeño cambio en la ley electoral que permitiría a la minoría musulmana ahmadí participar en las elecciones.

Aunque el gobierno se empeñó en rectificar el “error”, los islamistas siguieron presionando hasta obtener no solo la dimisión del ministro de Justicia, Zahid Hamid, sino también la liberación de sus activistas. En general, concesiones como estas comprometen la autoridad del Estado paquistaní, al que le resulta muy complicado gestionar el factor islamista.

El contexto islamista en Paquistán

Ante todo hay que distinguir entre islamistas y yihadistas. Los primeros actúan generalmente dentro de un escenario institucional. Se suelen constituir en auténticos partidos políticos, con programas y afiliados, reconocen la legitimidad del Estado paquistaní y aceptan el método electoral como vía privilegiada de acceso al poder. Por el contrario, los yihadistas se constituyen en grupos armados que, sobre todo en el caso de los más organizados, tienen secciones dedicadas a la predicación. No reconocen la legitimidad del Estado y en general no participan en las elecciones. Desde esta perspectiva, la violencia se erige para ellos como la única vía de acceso al poder.

Los movimientos islamistas y yihadistas son muy numerosos en Paquistán. Entre ellos se encuentran tanto los sunitas como los chiítas. Los sunitas se dividen en tres grupos principales: los barelvi, los deobandi y los Ahl-e-Hadith, a los que hay que añadir Jamaat-i-Islami, un partido político que no hace referencia a ningún grupo en concreto.

Los tres primeros evidencian una fractura histórica en el islam sunita del subcontinente indio que se remonta al periodo colonial, entre reformistas y no reformistas. Los deobandi son los primeros que fundan un movimiento religioso en Deobando, un pequeño pueblo no muy lejos de Delhi, donde en 1867 una pequeña escuela coránica inauguró lo que llegaría a ser una de las redes más grandes de madrasas en Asia meridional. En Paquistán controlan actualmente más del 60% de las escuelas coránicas, aunque solo representan al 20% de los musulmanes sunitas. La escuela deobandi es reformista en el sentido de que pretende purificar el islam de los préstamos culturales procedentes de los hindús, con quienes los musulmanes cohabitaron durante siglos, y de las supersticiones populares ligadas habitualmente a derivas del sufismo, con el objetivo de devolverlo a sus orígenes árabes. Esta lectura del islam lleva a los deobandi a criticar duramente a los demás musulmanes, cuya mayoría, hoy igual que ayer, se adhiere precisamente a este islam “sincrético” que ellos denuncian con fuerza.

El rechazo al islam popular se ve aún más pronunciado entre los Ahl-e-Hadith. Este movimiento religioso, fundado en torno a 1860 por una clase noble musulmana en declive a causa de la colonización, lleva aún más lejos la reforma del islam. No solo condena las derivas vinculadas al sufismo, sino al sufismo en sí, considerado como un fenómeno ajeno al islam. Los Ahl-e-Hadith rechazan también las cuatro escuelas jurídicas del islam sunita, pues para ellos el primado del Corán y los hadith (hechos y dichos del profeta) debe ser absoluto. Elitista, al menos en sus comienzos, este movimiento cuenta con pocos adeptos en Paquistán. Solo el 10% de los musulmanes se habría sumado a esta lectura ultra-rigurosa del islam. Los Ahl-e-Hadith representan la corriente salafita de Paquistán.

Para proteger sus tradiciones y ritos ancestrales de los ataques y críticas de los deobandi y de los Ahl-e-Hadith, los defensores del islam popular/sufita fundaron su movimiento religioso en Bareilly, un pueblo en la periferia de Delhi que a finales del siglo XIX dará nombre al movimiento de barelvi. Antirreformistas, pretender preservar el islam en la forma en que se practicaba en el subcontinente indio y no como era cuando nació en Arabia en el siglo VII. Sacralizan al profeta y tienen una devoción desmedida con sus descendientes. Algunos de ellos, elevados a la condición de santos, según el credo barelvi tendrían facultades sobrenaturales que les permitirían, vivos o muertos, atender las oraciones de los hombres intercediendo en su favor ante Dios, tanto en este mundo como en el momento del juicio final. Muchos de los ritos practicados por los barelvi tienen lugar en las tumbas de estos santos, muchos de ellos fundadores o líderes de importantes hermandades, cuyos aniversarios se festejan con gran fervor religioso.

Los musulmanes barelvi, mayoritarios en Paquistán, constituyen más del 60% de los sunitas del país. Los deobandi y los Ahl-e-Hadith condenan su credo en virtud del hecho de que el culto debe reservarse exclusivamente a Dios, único dispensador de bienes materiales e inmateriales, y único salvador de almas, una prerrogativa que no deja espacio a interferencias humanas ni tampoco proféticas. Reconociendo ciertos poderes divinos a los santos, los barelvi resultan culpables de “shirk” (asociar a alguien a Dios), el pecado supremo, sobre todo para los Ahl-e-Hadith.

Un chiísmo igualmente dividido

Si el sunismo está dividido en su seno, tampoco el chiísmo paquistaní resulta muy homogéneo. Este se divide principalmente entre los duodecimanos y los ismaelitas, aunque cada grupo cuenta con numerosos subgrupos más marginales. Políticamente los duodecimanos están más organizados. En total, casi el 15-20% de los musulmanes paquistaníes son chiítas.

Los principales partidos islamistas en Paquistán

Los partidos islamistas y los movimientos yihadistas que en este momento causan estragos en Paquistán se han ido estructurando a lo largo de las grandes rupturas históricas del sunismo. Sin embargo, los partidos deobandi, Ahl-e-Hadith y barelvi no son grupos monolíticos. Si bien la cuestión de la legitimidad para representar al islam los contrapone a nivel social, político e ideológico, las rivalidades internas de los propios grupos son feroces y suelen girar en torno a luchas de liderazgo y control de las mezquitas, las madrasas y las sociedades de predicación, así como los ingresos que todo ello genera.

A pesar de que existe una pluralidad de instituciones, muchas de ellas fruto de escisiones desde los años 80, a nivel político los deobandi actúan a través de las Jamiat-Ulema-i-Islam (JUI). El partido político más significativo para los Ahl-e-Hadith es el Markazi Jamiat Ahl-e-Hadith (MJAH) mientras que los barelvi actúan en el seno del Jamiat-Ulema-i-Pakistan (JUP). La representación chiíta, en cambio, está garantizada en el Tehrik-e-Jafaria Pakistan (TJP). Conviene tener en mente que todas estas formaciones son partidos de ulemas, por tanto fundados y dirigidos por hombres religiosos.

Por el contrario, la Jamaat-i-Islami nunca ha estado bajo el control de ulemas. Su fundador, Sayyid Abul ala Mawdudi (1903-1979), es uno de los grandes teóricos del islam político. La dirección y los miembros de este partido no tienen en gran consideración a los mullah, a quienes consideran responsables del declive musulmán. Para los jamaati, el aprendizaje de las ciencias modernas es tan importante como el de las ciencias religiosas. Además, consideran que la guía del mundo musulmán no debe confiarse a los ulemas, cuyo oscurantismo es precisamente lo que ha llevado a los musulmanes a la ruina. La Jamaat-i-Islami no reivindica particularismos identitarios. El partido se pone por encima de la mezcla y exhibe un enfoque no sectario incluso frente a los chiítas, aunque no excluye la posibilidad de hacer críticas. Lo que lo distingue de los partidos de los ulemas es sobre todo la sacralización de la política. De hecho, Mawdudi consideraba que la fe pura no era suficiente, sino que la implicación en el espacio público era esencial para la salvación del alma. El creyente debe actuar y militar en favor de un orden islámico que desemboque en el adviento de un Estado islámico. La militancia política se eleva al rango de obligación religiosa, del mismo modo que la oración y el ayuno. Ideológicamente, la Jamat-i-Islami es próxima a los Hermanos Musulmanes, activos en el mundo árabe. Sin embargo, al contrario que sus homólogos, su enfoque elitista y sus criterios de reclutamiento limitan el número de sus miembros y defensores.

Si bien todos estos partidos islamistas luchan por la aplicación de la sharía y la instauración de un Estado islámico, se diferencian tanto en su interpretación como en su definición de este orden político islámico que querrían instaurar algún día en Paquistán. A la espera de su materialización, hecho poco probable en el contexto paquistaní, los partidos islamistas compiten por el mercado político, aunque este les reserva un puesto limitado. Con la excepción del 11% alcanzado en 2002 mediante una coalición política (Muttahida Majlis-e-Amal), los partidos islamistas nunca han conseguido convencer a los electores.

Actores políticos con los que hay que contar

Sin embargo, que sean desdeñados en las urnas no significa que estos partidos sean menos influyentes. En primer lugar porque, por encima de todo, disponen de varios escaños en el Parlamento federal, aunque su presencia sea más pronunciada a nivel provincial. Además, llegaron a implantarse en las estructuras estatales sobre todo durante las dictaduras militares de 1977-1988 y 1999-2008. También tienen vínculos con el ejército, bajo cuya supervisión y colaboración llevaron la yihad contra los soviéticos a Afganistán (1979-1989). Por otra parte, es en esta época cuando estos partidos contribuyeron a la formación de los movimientos yihadistas que entonces sacudieron con fuerza este país. Los islamistas disponen además de un vasto arsenal de medios disuasorios, entre los que se distinguen por su eficacia las incitaciones al odio, que en el pasado llevaron a los fanáticos a realizar atentados selectivos pero también y sobre todo a las movilizaciones en la calle, que estuvieron a punto de paralizar la vida socioeconómica del país, causando un importante daño al gobierno. Por tanto, los islamistas son temidos en política.

Blasfemia: terreno fértil para el radicalismo islamista

Concurrentes y antagonistas, estos partidos comparten las grandes cuestiones islámicas. La blasfemia es una de ellas. Todos los partidos islamistas, ya sean sunitas o chiítas, condenan la blasfemia y legitiman la pena de muerte por este “crimen”. Sin embargo, estos partidos no están en el origen de los problemas relacionados con el caso de Asia Bibi.

El movimiento más activo en este caso es un recién llegado a la escena política, el Tehreek-e-Labaik Ya Rasulallah Pakistan (LTYRP). Fundado por un pequeño mulá que responde al nombre de Khadim Hussain Rizvi, este movimiento barelvi, marginal hasta hace poco, pretende preservar el honor del Profeta persiguiendo a los herejes hasta morir. Bajo el efecto de sus prédicas, los casos de linchamiento a los “impíos” se han multiplicado de manera exponencial. Este movimiento ha dado origen recientemente a un partido político llamado Tehreek-e-Labaik Pakistan (TLP), que ha pillado a todos de sorpresa en las elecciones de 2018, consiguiendo dos escaños en la asamblea provincial del Sindh, toda una hazaña pues se trataba de su primera participación electoral. Desde el anuncio de la liberación de Asia Bibi, este movimiento se dedica a promover su asesinato, así como el de los jueces que la han absoluto, y llaman a un motín militar. Por el momento, Khadim Rizvi está en orden de captura por rebelión y terrorismo. Sin embargo, es poco probable que este arresto pueda aplacar el ardor homicida de sus secuaces. La cuestión islamista contamina la vida social y política de Paquistán más que nunca.

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Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

Asia Bibi y el poder islamista en Paquistán

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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