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19 FEBRERO 2019
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Mejor construcción que manifestación

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Las negociaciones entre el Gobierno de Sánchez y los independentistas se han roto, al menos de momento. Salvo sorpresa de última hora, este miércoles el PDECAT y ERC votarán a favor de las enmiendas a la totalidad. Y eso supone que los presupuestos no van a debatirse y que si Sánchez quiere seguir en la Moncloa tiene que hacerlo con unas cuentas prorrogadas. Sin presupuestos la legislatura se debería acortar como reconoció la vicepresidenta Calvo. Pero ya veremos porque Sánchez es capaz de todo.

La excusa de la ruptura con el independentismo ha sido que en la mesa de partidos se incluyó como contenido el referéndum de autodeterminación. El Gobierno siempre supo que los independentistas querían hablar de autodeterminación. En los 21 puntos que Torra entregó a Sánchez en Barcelona, la autodeterminación era el punto 2. Todo indica que el rechazo dentro y fuera del PSOE a la negociación que mantenían los independentistas ha provocado que Sánchez dé un paso atrás.

Hay que recordar, en cualquier caso, que Sánchez, antes de la ruptura, aceptó una mesa de partidos de ámbito nacional que suponía por razones de método y de contenido un serio cuestionamiento de la soberanía nacional. Por razones de método implicaba darle legitimidad a una institución paralela, diseñada a medida del soberanismo, que ninguneaba a los auténticos representantes del pueblo español. Esos representantes, sin alternativa posible, son los diputados elegidos en las elecciones. El pueblo es soberano y la soberanía no puede compartirse con mesa de negociación alguna. Por razones de contenido esa mesa no puede ocuparse de una cuestión como la autodeterminación.

La manifestación de este domingo estaba convocada antes de que se conociese la ruptura con los independentistas. Puede haber sido un factor más para que esa ruptura se produjese, pero desde luego no ha sido el más importante. Es comprensible que PP, Ciudadanos y Vox quieran dar cauce en la calle a la indignación que a una gran mayoría de españoles le provoca el modo irresponsable con el que Sánchez quiere quedarse en Moncloa. Pero no será ni a través de ciertos excesos verbales (llamándole traidor o comparando lo que está sucediendo con el chantaje de ETA) ni a través de manifestaciones como se responda mejor a los desaguisados de un Gobierno que nunca se tenía que haber formado. En una democracia madura como la nuestra la protesta en la calle debe reservarse para situaciones excepcionalísimas. Las manifestaciones contra un Gobierno que no gusta a muchos crean la sensación de que la protesta puede generar un cambio inminente que no tiene por qué producirse. El descontento tiende, de este modo, a polarizarse. Y lo que necesitamos es más construcción social y menos polarización. No es conveniente tampoco que se utilicen los símbolos nacionales (bandera e himno) para hacer oposición.

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