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20 JUNIO 2019
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>El futuro de la escuela

"Más que refundar la escuela hay que potenciar a los maestros"

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A raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, la periodista Eva Millet empezó a escribir sobre temas de educación y parenting. En 2014 puso en marcha un blog especializado en noticias que ayudan a educar.

¿En qué momento está nuestra escuela?

En una sociedad insatisfecha y exigente, que considera que tiene muchos derechos pero pocos deberes, la escuela, ya sea pública o privada, se cuestiona constantemente. Si a ello le sumamos los constantes cambios de los sucesivos gobiernos, que no han sido capaces de hacer el trabajo que deberían de hacer los políticos (lograr el "bien común", ¿les suena?), y ponerse de acuerdo y pactar una ley educativa para todos, que no cambie cada cuatro años, podría decirse que la escuela tampoco está muy bien tratada desde las administraciones.

Pero, pese a ello, yo quiero creer que la escuela, como institución, funciona. Porque la escolarización universal, gratuita y obligatoria es un éxito de toda sociedad, por mucho que se la ataque. Y yo, que he visitado muchas escuelas en los últimos años, con mis charlas sobre hiperpaternidad, puedo decirte que son lugares que me gustan, que funcionan: no he visitado una escuela que no me transmita buenas sensaciones.

¿Es necesaria una refundación? ¿En qué sentido?

En los últimos años han habido un montón de "refundaciones" de la escuela y del sistema educativo: de la obsesión por la estimulación precoz a finales de los 90/2000 al más reciente mantra de "darle la vuelta a las clases y a la escuela", acabar con el pasado, con las clases magistrales, sustituir al maestro por internet, sustituir al maestro por un coach, etc. ¡Uf! Creo que somos una sociedad un punto destructiva que no sabemos valorar lo que tenemos de bueno y arrasamos con el pasado reciente demasiado rápido.

También hay mucho márketing y mucha competencia entre centros (recordemos que cada vez hay menos niños) y mucha inseguridad de los padres. De repente, surge una nueva manera de enseñar que, nos aseguran, será "la definitiva" y hará más feliz/inteligentes y competentes a nuestros hijos y todos nos volvemos locos.

Es verdad que todos hemos de evolucionar, y la escuela no puede quedarse atrás, pero no creo que se esté quedando atrás, francamente. Mis hijos (ahora en la ESO, ambos en centro público) están estudiando cosas de la misma manera que las estudié yo y cosas de una manera completamente diferente. Ni mejor ni peor, distinta. Y estoy convencida de que una parte fundamental (creo que la más fundamental) del éxito de una escuela radica en la calidad de sus maestros: un buen maestro te cambia la experiencia escolar. Más que refundar la escuela, hay que potenciar a los maestros: ellos son clave. Sin olvidar la capacidad de esfuerzo de los alumnos y el compromiso, de colaboración (no intromisión) de los padres.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Una parte fundamental (creo que la más fundamental) del éxito de una escuela radica en la calidad de sus maestros

La ciencia es importantísima, claro, pero también lo son las humanidades. Estoy preparando un artículo sobre Robert Oppenheimer, padre de la bomba atómica, uno de los científicos clave del siglo pasado (el “invento” cambió la historia, nada más y nada menos), y fue un hombre cultísimo, muy versátil, tanto en las ciencias como en las letras: políglota, leído, deportista, conocedor de la filosofía hindú... Ambas disciplinas son fundamentales.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

La creatividad es básica en la vida, tanto a nivel práctico como profesional. Creo que hay gente más creativa "de nacimiento" que otra, pero lo que sí tengo también claro es que es una habilidad que se desarrolla. Pero en un momento en el que los niños tienen agendas que parecen ministros, una clase detrás de otra y una extraescolar detrás de otra, que juegan cada vez menos (el juego libre, sin estructurar, es FUNDAMENTAL para la creatividad) y conviven con las pantallas, pues se pierden esos espacios de tiempo muerto, sin estructurar, al aire libre, para hacer algo que a uno le apetezca, que son fundamentales para desarrollar la creatividad. Creo que los niños hoy van muy cansados e hiperestimulados y esos dos factores son antídotos de la ansiada creatividad.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción? ¿Pierde terreno la escuela en favor de otras instancias que instruyen mejor? Por ejemplo, la instrucción digital.

Hay voces (dentro de esta ola de "refundar" la escuela) que hablan, sí, de dar prioridad a la instrucción digital (es decir, escuchar la lección en YouTube en casa y luego comentarla con el maestro/coach en el cole). Yo no creo que esta experiencia sea la más adecuada. Internet puede ser una ayuda, como antes lo eran la Larousse o la Espasa, pero no debería de sustituir, nunca, a la escuela. La escuela es demasiado valiosa.

¿Qué consecuencias tiene la digitalización en el proceso educativo? ¿Cómo se puede educar en la atención en un momento de exceso de información?

¡Otro melón! El mundo digital: no hace ni diez años recuerdo a las mamás que fardaban de que en los colegios de sus hijos les daban iPads, instrumentos que los iban a convertir en seres hiperinteligentes. Y hoy hay una reacción antipantallas. Creo que la capacidad de autocontrol va a ser una habilidad fundamental para nuestros hijos, porque hoy vivimos en una sociedad de estímulos constantes. Y para educar la atención se necesita autocontrol. Y no solo los niños, por cierto, los adultos no damos un buen ejemplo, que digamos; yo veo a casi todo el mundo enganchado a los móviles.

¿Se percibe en los alumnos en estos tiempos un menor vínculo con la realidad? ¿Cómo recuperar ese vínculo?

Como te comentaba antes, educando el autocontrol e, importantísimo, dando más tiempo libre a nuestros hijos, dándoles más horas sin estructurar y de juego. Es importantísimo: el juego es la forma de vida de los niños, la mejor forma de que desarrollen sus habilidades sociales y cognitivas.

Los niños hoy van muy cansados e hiperestimulados y esos dos factores son antídotos de la ansiada creatividad

Algunas corrientes insisten mucho en retomar la disciplina, pero sin la motivación, sin la capacidad de despertar el interés, los maestros consiguen poco. ¿Cómo hacerlo?

Como escribe el filósofo italiano Massimo Recalcati en El complejo de Telémaco (Anagrama), "la caída de la autoridad paterna es un fenómeno esencial de nuestra cultura contemporánea, tanto en su sentido simbólico (el padre como encarnación de la ley) como en la configuración de las relaciones familiares". Hoy el padre actual tiende a jugar un rol amistoso y cómplice, el opuesto del padre autoritario de épocas no tan lejanas. Creo que esta caída de la autoridad paterna se ha trasladado a otros sectores de la sociedad, como en la escuela, donde se está, incluso, agrediendo a los profesores. Hay una crisis de la autoridad bien entendida, de la disciplina, que es esencial para el buen funcionamiento de la enseñanza. No se trata de volver a los tiempos de los padres “padrone” ni de los maestros con la vara, por supuesto, pero sí del respeto al enseñante, que no debe ser autoritario pero sí debe de tener autoridad. De nuevo, un buen maestro sabrá cómo lograrlo pero en una época de hiperniños con muchos derechos y pocos (o nulos) deberes es difícil, sí.

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