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19 ABRIL 2019
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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Que C's forme gobierno con el PSOE ayudaría a distanciarlo del populismo de Podemos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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Analizamos con el articulista de El Mundo la actualidad política nacional. Fernando Palmero advierte de que tendemos a mirar la política española desde el punto de vista local, olvidándonos de que pertenecemos a Europa.

Existe una preponderancia en nuestra vida civil de grupos identitarios que, tomando un valor que podría tener aspectos positivos, este es absolutizado y usado como arma contra el que piensa distinto. ¿Hemos perdido el sentido del “nosotros” a favor de intereses particulares?

Para mí, una de las características de estos movimientos identitarios es que no surgen de abajo arriba sino de arriba abajo, son movimientos impuestos. Tú vas el 8-M a la Gran Vía y te das cuenta de que las pantallas de todos los cines de la Gran Vía estaban dedicadas al 8-M, los derechos de la mujer, el ayuntamiento coloca carteles, reparte pasquines, es decir, es un movimiento que organiza el propio Ayuntamiento de Madrid o el propio Ministerio de Igualdad. De la misma forma, el nacionalismo no es algo que surge espontáneamente desde abajo sino que, desde hace ya cinco o seis años, es la propia Generalitat la que viene imponiendo ese discurso, y es un discurso totalitario en el sentido de que intenta abarcar la totalidad de la vida de los ciudadanos. Entra por la televisión, por los políticos, manifestaciones que se convierten en fiestas diarias, ¿y quién paga todo eso? Son movimientos que surgen desde el poder y, efectivamente, no tienen la virtud de ser movimientos integradores sino divisorios, de enfrentamiento entre diferentes partidos políticos.

“Es necesaria una agenda común partiendo de un legado común que puede ser la Constitución del 78”

Desaparece el voto de pertenencia a los partidos tradicionales y sin embargo toma fuerza el voto identitario. En una sociedad cada vez más fragmentada parecen interesar no tanto ofertas políticas con soluciones generales sino opciones de sectores sociales que quieren hacer oír su voz. ¿Por qué las agendas se fragmentan?

Existe un voto de protesta porque todavía, aunque los índices macroeconómicos dicen que estamos saliendo de la crisis, en realidad no hemos salido de la crisis. En realidad, las cifras macroeconómicas sí se han recuperado, las cuentas de las grandes empresas y grandes bancos también, pero esa recuperación no ha llegado a la sociedad. La clase media, que perdió un nivel de vida y una estabilidad tanto laboral como política, que existía antes de la crisis, ha saltado por los aires, ha volado, ha estallado, y eso no se ha reconstruido ni creo que se vaya a reconstruir. Entonces, los índices de paro dicen que son mejores pero el índice de precariedad laboral es grandísima, el desempleo entre los jóvenes es enorme, la inestabilidad laboral es muy grande, y todo eso también se traduce al sistema político. Creo que lo que está surgiendo con Vox es muy parecido a lo que pasó hace años con Podemos. Las últimas elecciones europeas, hace cinco años, que fueron la gran explosión de Podemos, lo que destacábamos entonces era que su análisis, el diagnóstico que hacían de la sociedad, de los problemas que tenía la sociedad, podía ser positivo pero las respuestas que ofrecía, sin embargo, no lo eran, porque establecían más división que integración social y política. Con Vox me da la sensación de que también pasa algo parecido. La gente ha encontrado un nuevo partido al que votar. Yo soy de El Ejido, de Almería, donde Vox ha ganado más votos. Hablo con mis amigos de allí, que procedían de la izquierda y que ahora votan a VOX, porque les parece el partido políticamente más incorrecto y de alguna forma más antisistema. Tan antisistema es pretender una desmembración territorial del país como pretender una recentralización.

¿Es posible recuperar una agenda común?

Por suerte o por desgracia, España es la que es, tiene su historia, su realidad política, territorial y cultural y no podemos de pronto pretender instaurar, de la noche a la mañana, una república. Decía Maquiavelo que cada país tiene su forma de gobierno, que históricamente funciona y le mantiene, y España es una de los estados-nación más antiguos de Europa. De alguna forma, pretender cambios radicales e ignorar la historia pasada para fundar desde la nada una nueva sociedad acaba en un desastre. Racionalmente puede estar mejor, yo puedo pensar que la república es más racional que la monarquía, pero no creo que merezca la pena dar esa batalla y dedicar tantos esfuerzos a algo que nunca ha tenido aceptación en España.

“Acierta Pedro Sánchez al introducir el debate sobre Europa en campaña”

Efectivamente, lo interesante sería que hubiera una agenda partiendo de un legado común, que se instauró hace cuarenta años y es el que marca la transición, el que fija la Constitución del 78, e intentar, a partir de ahí, a través de modificaciones y reformas, construir algo común, no pretender ahora una nueva organización territorial y social. A estas alturas de la historia, ya nos hemos dado cuenta de que las utopías y las ideas fundantes de una nueva sociedad, de un nuevo hombre, de una nueva política, conducen generalmente al desastre. La estabilidad es un valor fundamental en todas las sociedades y estados, y hay que procurar ir hacia eso. No creo que Podemos ni Vox vayan necesariamente a eso.

En una columna reciente Pedro Cuartango definía el momento electoral como la política del no ser.

Lo curioso es que parece que estamos en campaña pero todavía no ha empezado, todavía queda. Y para las elecciones, pero estamos efectivamente en esas posiciones. Yo lo que echo de menos, como decía Cuartango, es que los tres partidos constitucionalistas lleven a cabo esta agenda común y que de alguna forma son los que vertebren todo el territorio.

¿Se equivoca Ciudadanos al negar un acuerdo con el PSOE a nivel nacional?

Yo creo que sí, pero ya veremos porque tiendo a pensar también que quizá se trate de un movimiento más electoral que esencial. No sé si llegado el momento en que se pueda establecer un gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos, si es que las cifras dan, no creo que Ciudadanos se niegue a eso. Y si se niega, sería de una absoluta irresponsabilidad y estaría faltando a la promesa que nos ha hecho a todos los españoles. C’s surge como un partido de centro, que se define necesariamente como moderador de las tendencias extremistas, tanto de PP como de PSOE. Creo que tiene que jugar ese papel, en Andalucía lo ha jugado y me parece bien que impusiera el veto a Vox aunque tengan que recurrir a ellos necesariamente para las votaciones externas, y me parecería mal que si pudiera formar gobierno con el PSOE no lo hiciera. Además, creo que es una de las opciones que marca Europa. Y creo que habría que agradecer a C’s que diera ese paso, porque esa sería la forma de distanciar al PSOE del populismo de Podemos. Muchísimas de las medidas que están tomando ahora en los viernes electorales se deben a que ahora mismo el PSOE es rehén de Podemos. Romper esa dependencia sería algo que C’s está llamado a hacer. Muchas veces tendemos a mirar la política española desde el punto de vista solamente local, olvidándonos de que pertenecemos a Europa y que parte de nuestra soberanía está cedida a Europa.

“A estas alturas de la historia, ya nos hemos dado cuenta de que las utopías y las ideas fundantes de una nueva sociedad, de un nuevo hombre, de una nueva política, conducen generalmente al desastre”

¿Está haciendo Pedro Sánchez una buena campaña electoral?

Creo que no es casual, y en ese sentido Sánchez me parece que está haciendo la campaña más inteligente desde ese punto de vista electoralista, que El País anuncie en portada que el presidente quiere introducir el discurso europeo dentro de la campaña electoral. Creo que acierta por dos cosas. Primero, por sacar del patio guerracivilista, del que parece que no acabamos de salir nunca, a la política española. Segundo, porque en Europa están muy preocupados por la situación en España. Europa corre ahora mismo bastante peligro, por el Brexit, el gobierno italiano con los dos populismos, los llamados países de Visegrado, y todo eso de alguna forma está atacando los principios fundamentales de la Unión Europea, y la UE es un proyecto que se forja fundamentalmente a partir del ideario socialdemócrata. En ese sentido, esa es la bandera que está intentando enarbolar Sánchez, porque en Europa preocupa mucho que España pueda también caer en manos de un populismo separatista.

C’s también interpreta la realidad española de esa forma, la presencia de Valls no es casual, es porque forma parte de una preocupación que existe en Europa y de un apoyo que Europa puede dar a determinados gobiernos para evitar que España vaya a la deriva, no olvidemos que es la cuarta potencia por PIB de la UE. Una política errática, un país que no se quiera someter a los dictámenes de Bruselas, no se puede permitir en varios focos, además en el sur con todo el problema de la inmigración. Así que me parece inteligente por parte de Sánchez, porque ahí consigue a un electorado centrista, que es el que parece que C’s le ha dejado. Creo que el gran error de C’s no ha sido tanto decir lo del cordón sanitario al PSOE sino intentar derechizarse, situarse voluntariamente en el bloque de la derecha, cuando no tiene por qué colocarse necesariamente en el bloque de la derecha, pues nace como un partido socialdemócrata, no es un partido ni de derecha ni de izquierda, siempre ha sido un partido de centro.

¿Te refieres a la famosa foto de Colón?

La foto de Colón fue un error electoral, no digo que no hubiera que ir allí para reivindicar ciertos valores y llamar la atención al gobierno, pero creo que electoralmente es un error que le perjudica especialmente, y que coloca a Vox en una posición de privilegio que de momento nadie le ha dado.

Paradójicamente la legislatura no parece haberle pasado factura al PSOE, al contrario ha sido una punta de lanza para ellos.

De hecho, están utilizando el poder para hacer un comité electoral, que es el consejo de ministros actual. No creo que sea casual que se convoquen las elecciones al poco de la manifestación de Colón. Ellos han ido buscando el momento. Sabían que con 84 diputados no podían imponer su programa, pero sí podían hacer determinados llamamientos demagógicos o electorales, en parte para seducir al electorado de Podemos. Es muy interesante el libro de Pedro Sánchez. La gente lo ha ridiculizado muchísimo, quedándose en lo secundario, pero no se dan cuenta de que el libro sí que fija una hoja de ruta muy interesante. Uno de los mensajes que lanza Sánchez en ese libro es que las políticas de izquierdas solo las pueden hacer los partidos tradicionales, no los partidos populistas, no los partidos de aluvión formado hace cuatro días. Él reivindica que sea la vieja política, utilizando la terminología que impone el populismo, la que sea capaz también de regenerarse a sí misma y llevar adelante una nueva política, en el caso del PSOE una política con ideario social, políticas de expansión del gasto, etc. Pero es muy interesante porque en cierta forma le está diciendo al electorado de Podemos: no votad a Podemos, votadme a mí que yo soy el que asume parte de ese ideario. El PP no puede hacer eso, claro.

¿Se podría decir que desde un punto de vista electoral la moción de censura ha sido un éxito para Sánchez?

Sí, para el PSOE la moción de censura fue un éxito. Desde el principio era un proyecto, una campaña electoral que iniciaba desde ahí. La moción era legítima, es legal, se hacía conforme fija la Constitución, pero es verdad que le faltó un punto de legitimidad, que era haber propuesto un programa político a la cámara. Tú ganas una moción de censura para echar a un gobierno pero luego te tienes que someter y en la medida en que no cumples tu primera promesa, que es convocar elecciones lo antes posible, diciendo al día siguiente que va a esperar a 2020, y además no te sometes a la cámara con una cuestión de confianza para presentar tu proyecto, ya que has dicho que vas a agotar la legislatura, te está faltando algo. Pero no le faltó de forma casual, no es que fuera un error, no es que se le pasara, es que simplemente ellos habían llegado hasta allí tanto para utilizar su posición en la Moncloa como en el parlamento para desde ahí construir un discurso político, que es el que ha conseguido que ahora mismo Podemos esté prácticamente anulado.

“Podemos y Vox son productos diferentes de un mismo fenómeno”

¿Por qué Podemos está anulado?

El estancamiento de Podemos creo que se debe a la ofensiva del PSOE, que le ha comido terreno, y luego por errores internos del propio partido. Primero, por la debilidad interna de un movimiento construido a base de círculos muy dispersos. Ahí había un conglomerado, como se está viendo ahora en Madrid, donde se ve claramente la crisis de Podemos, pues parece que va a haber hasta cinco candidaturas de izquierdas: PSOE, Podemos, Errejón, los anticapitalistas e IU. Justo lo contrario de lo que fue Podemos en su origen, que pretendía, partiendo de la heterogeneidad, llegar a un bloque común y fuerte que los unificara a todos. Ese proyecto ha fracasado, creo que empieza a fracasar en el momento del pacto del abrazo, entre C’s y PSOE, al que Podemos se niega a darle apoyo, lo que lleva a volver a convocar elecciones que gana Rajoy. Si Podemos hubiera apoyado ese gobierno, es muy probable que ahora tuviera todavía opciones de gobierno, en la medida en que quedaba como principal partido de la oposición.

Has comentado que la agenda del PSOE está condicionadas por Podemos, ¿podría pasarle lo mismo al PP con Vox?

Sí, en la medida en que hemos dicho que Podemos y Vox son productos diferentes de un mismo fenómeno, en el PP no sé por qué Casado desde el primer momento ha hecho piña con Vox y se está acercando a sus posturas, introduciendo en el debate electoral todas las medidas que le va imponiendo Vox. Creo que ahí se equivoca, aunque saben que van a necesitar sus votos si realmente se confirma, porque una cosa es la intención de votos y el número de votos, y otra cosa es cómo se traduce luego eso en concejalías y en escaños, tanto autonómicos como nacionales. Creo que Casado también se está equivocando en identificarse tanto con Vox, lanzando un mensaje como si fueran dos partidos hermanos que se pelearon pero en un momento dado llegarán a entenderse porque son cuña de la misma madera. Creo que el PP tiene que entender que los momentos en que en torno al partido se aglutinaba toda la derecha española, desde la extrema derecha hasta el centro reformista, han pasado, eso se ha venido abajo y tiene que asumir que su espacio ha quedado reducido, y tiene que consolidarse en su espacio, sin negarse por supuesto a pactar con unos y otros. Casado no ha establecido ningún cordón sanitario y eso por su parte también es inteligencia. El otro cordón sanitario que ha hecho C’s es el de Vox y ese creo que es un cordón que viene impuesto desde Europa, que está haciendo constantemente de pepito grillo porque de alguna forma C’s es un proyecto que interesa a Europa, salvando las distancias.

¿Por qué este “boom” de fichajes en los partidos políticos que vivimos actualmente?

Es un producto de la descomposición de los partidos tradicionales que hace 10 o 15 años no se les hubiera ocurrido fichar a gente de fuera, si acaso sí para los ministerios pero, nunca para las candidaturas. Porque los partidos tienen estructuras a lo largo de todo el territorio de cuadros que se van formando que se van especializando en sus provincias, en sus Comunidades autónomas y todo eso salta por los aires.

Entonces, ¿es un signo de debilidad de los partidos?

En el fondeo es un signo de debilidad. Si tienes que recurrir a una periodista como Cayetana Álvarez de Toledo, para hacer la candidatura por Barcelona, lo que estás diciendo es que la gente de tu partido que hay en Barcelona no te vale. O si tienes que recurrir a un periodista como Pablo Montesinos para que te haga la candidatura por Málaga lo que le estas diciendo a tu partido en Málaga, justo en Málaga que es una de las provincias donde el partido es más fuerte y controla la Diputación y la Alcaldía, es que esos cuadros a lo que llevas formando y que llevan dando la cara por el partido durante años no valen. Yo creo que eso es un signo de debilidad y de descomposición interna del partido y le va a pasar factura a Pablo Casado a medio plazo

Es la política de la imagen.

En cualquier caso, son fichajes espectaculares llamados a atraer el voto a través del impacto que provocan. En ese sentido Sánchez es la nada, lo hemos visto defender una cosa y su contraria. Es el actor perfecto, un tipo atractivo con buen porte, con un castellano perfecto, con un inglés como no ha tenido nunca ningún presidente del gobierno, todo eso lo hace la persona idónea para defender una cosa y la contraria. Igual que lo hemos visto gobernar con los nacionalistas lo podemos ver gobernar con quien haga falta. Porque es una comunidad de intereses, el objetivo es el poder para repartirse las prebendas del poder, en ese sentido creo que es el producto de marketing más logrado de todo lo que hay. Si establecemos una metáfora entre democracia y economía de mercado, de alguna forma el elector es un consumidor y ve la política como una más de las elecciones que tiene que hacer cada día.

Sánchez es un producto que se va creando y se le da cierta solidez académica que es ficticia, y luego con su libro pretenden darle cierta solidez intelectual e ideológica. La parte más interesante del libro es la que desarrolla todo el programa socialdemócrata pero enfocado a la Unión Europea. Yo soy el candidato que va a restaurar la socialdemocracia que es el proyecto en el cual la Unión Europea vivió su mayor esplendor y desarrollo. Yo represento y soy el heredero de esa tradición socialdemócrata que en España ya se había perdido porque no la representaba Zapatero y no la supo representar Rubalcaba. Él se arroga esa continuidad ideológica de los años 80 y 90 y se reinventa a sí mismo como un líder europeo.

“El voto es sentimental, no racional”

En medio de nuestras elecciones domésticas quizá pueden estar pasando desapercibidas en España las elecciones europeas pero son transcendentales.

Están pasando desapercibidas, contrariamente a lo que está pasando en Europa. Están muy preocupados por el auge de todos los partidos extremistas con la particularidad de que son unas elecciones de distrito único. Es un voto directo y los populistas en Europa sí pueden decantar el Parlamento Europeo y ser mayoría, de modo que ahí tienes el veneno dentro del Parlamento Europeo, con una mayoría parlamentaria que son euroescépticos que propugnan la desaparición de Europa como proyecto fracasado. Que aumenten los parlamentarios del Movimiento 5 Estrellas, de la Liga Norte, los partidarios de Orban, la mayoría de extrema derecha en Polonia… es muy preocupante.

¿Encaja Vox en ese perfil?

Vox no se ha manifestado todavía ya que prácticamente no sabemos su programa. A Vox le van marcando la agenda todos los partidos de extrema derecha con los cuales se ha alineado. Vox no surge como un partido de extrema derecha, surge en principio como escisión del PP. Por un desengaño de una serie de simpatizantes del PP sobre todo por el tema del País Vasco. De ahí surge una pequeña escisión que hace cinco años no consigue ni siquiera un escaño con un cabeza de cartel importante como Vidal Quadras.

Vox empieza tener potencia cuando se incorpora a esta serie de partidos de extrema derecha entre los cuales está Le Pen, Salvini, y referencias como la de Steve Bannon. También crecen cuando fichan a Bardaji para que sea el que empiece a enseñarles cómo manejar las redes sociales, cómo maximizar la comunicación política. Entonces es cuando surge el salto cualitativo de Vox. Yo no creo que Vox sea Le Pen ni Salvini, es otra cosa diferente pero sí que está alineado con esos partidos de extrema derecha.

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Aprender del Imperio, no defenderlo

Fernando de Haro

Mario Vargas Llosa, al responder a Andrés Manuel López Obrador, ha retomado una interesante línea de autocrítica sobre la revolución liberal y el proceso de independencia de América. Sus palabras han rescatado la tesis de Octavio Paz con el que coincidió en muchas cosas y discutió en otras. A estas alturas es difícil seguir manteniendo un relato simplista, sostenido por algún criollismo de élite y por algún indigenismo ideológico, sobre el papel de España en el Nuevo Mundo.

El Premio Nobel de Literatura aprovechó el III Congreso Internacional de la Lengua para criticar las cartas con las que el presidente de México ha reclamado al Rey de España y al Papa que pidan perdón por los excesos de la conquista. Vargas Llosa recordó que América es independiente de España desde hace doscientos años y que sigue teniendo millones de indios marginados, pobres e ignorantes. Sorprende que, después de todo lo que se ha escrito y estudiado en las últimas décadas, López Obrador haya recurrido a la versión más simple de la leyenda negra. El recurso a los fantasmas del pasado, el abuso de la memoria, sigue siendo un resorte político útil.

El lema que acompañó a López Obrador hasta las elecciones fue “Primero los pobres”. Si alguien sabe de pobreza y exclusión en México son los indios. En México hay una población de 15,7 millones. Casi todos sufren la marginación.

López Obrador quiso en su campaña fotografiarse con indios de estados como el Chiapas, les prometió trenes y estaciones hidroeléctricas. Pero los líderes de las comunidades llevan semanas criticándole por hacer demagogia.

La economía mexicana se ha enfriado desde el pasado mes de octubre y apenas ha crecido en los primeros meses del año. La mayoría de los economistas pronostica un drástico declive en los ingresos públicos este año, así como un descenso de las inversiones extranjeras y nacionales. El presidente ha prometido pensiones para los ancianos, becas para los estudiantes, asistencia financiera para las personas con discapacidad y muchas cosas más. Va a ser difícil que cumpla sus promesas. Tampoco está, de momento, teniendo mucho éxito en la lucha contra la violencia. Resucitar un debate sobre los excesos del imperio siempre es más fácil que gobernar.

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En busca de las confluencias

Fernando de Haro

Afortunadamente la propuesta realizada por Vox en la precampaña electoral, para permitir un más fácil acceso a las armas de autodefensa personal, ha sido rechazada por la inmensa mayoría de la opinión publicada, queremos creer también que del público y por el resto de los partidos. Es un ejemplo extremo de creación de un conflicto artificial y de su utilización para captar la atención y ganar adeptos. El resto de formaciones políticas no han llegado –todavía hay grandes diferencias– a una tergiversación e instrumentalización de la realidad tan radical para aprovecharse de un miedo creado o existente. Pero en la política española y europea cunde la tendencia a exagerar las diferencias, a centrarse en problemas inexistentes, a no afrontar en su complejidad los auténticos, a alentar las enemistades y a silenciar las conversaciones públicas, los puntos positivos de construcción.

Lo peor es que un estado de conflicto y de pánico (in) moral, jaleado por los medios de comunicación, coloniza la conciencia de la ciudadanía que, a menudo, tiene dificultades para leer su experiencia social, que suele ser mucho más rica y más alentadora. Lo ha hecho Vox con las armas. Y, salvando todas las diferencias, que son muchas, lo ha hecho la Liga en Italia con la inmigración. Lo hace el PSOE cuando sostiene que necesita un nuevo mandato para que la vuelta de la derecha al poder no acabe con el Estado del Bienestar que Mariano Rajoy estuvo a punto de destruir. Lo hace el PP cuando augura que un nuevo Gobierno de Sánchez supondrá el fin de la libertad de educación y un acuerdo con los independentistas que romperá España. Lo hace Ciudadanos cuando promete no pactar con Sánchez, limitando así uno de los posibles Gobiernos constitucionales. Es así en España desde 1996, desde que Aznar obtuvo la primera mayoría absoluta. El expresidente se ha convertido en uno de los promotores del pánico moral que él mismo sufrió.

La técnica del pánico llega a su punto máximo de inmoralidad cuando el riesgo en nombre del que se quiere actuar no existe. Es el caso de las armas. La inseguridad ciudadana es el decimosegundo problema para los españoles. Solo 2 de cada 100 españoles la ven como amenaza. El 69 por ciento aseguran sentirse seguros porque viven en un país seguro. En España apenas se cometieron el último año 225 robos por cada 100.000 con fuerza en viviendas.

La cuestión de la inmigración no es exactamente igual pero tiene similitudes. Un estudio publicado hace unos días por el Pew Research Institute refleja que, en los 20 países de todo el mundo que más inmigrantes han recibido en los últimos años, la inmensa mayoría de los ciudadanos piensa que la llegada de extranjeros hace más fuerte su nación. Curiosamente algunos de los países que menos inmigrantes han recibido en ese grupo son los que peor valoran a los inmigrantes. En esos países hay partidos políticos dispuestos a explotar el pánico moral.

Ni las armas personales son necesarias para defenderse, ni los inmigrantes llegados constituyen necesariamente una amenaza, ni una victoria de los socialistas supone el fin de la España constitucional y de la libertad educativa ni tampoco una victoria del PP acabaría con las conquistas sociales. Al menos en términos netos. Las cosas son mucho más complejas.

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Recordemos lo aprendido en la crisis

Fernando de Haro

La frase ha provocado que la semana pasada se volviera a hablar de crisis. "El debilitamiento en los datos apunta a una moderación notable en el ritmo de expansión económica, que se extenderá a lo largo del año", aseguró Mario Draghi, el gobernador del BCE, el pasado jueves, en una comparecencia que había generado mucha expectación. La notable rebaja de las previsiones de crecimiento para 2019 en apenas unas semanas (del 1,7 por ciento de diciembre al 1,1 por ciento de comienzos de marzo) y, sobre todo, la contundencia de las medidas de política monetaria adoptadas, reflejan hasta qué punto el riesgo de que volvamos a tener problemas serios es alto. Tanto el BCE como la OCDE han rechazado la posibilidad de una nueva recesión (dos trimestres de crecimiento negativo), pero hay expertos menos optimistas.

¿Qué le pasa a Europa? ¿Otra nueva recaída, cuando, además, en el mes de mayo, las elecciones al Parlamento Europeo pueden suponer un tsunami político? La economía del Viejo Continente es una de las más expuestas a la situación global. Un estornudo de los dos gigantes, Estados Unidos y China, supone un resfriado o una gripe en Europa. La última crisis nos enseñó que los mercados perfectos no existen, la relación entre oferta y demanda no sigue unas leyes físicas neutrales que generan, de forma automática, el bienestar. Hay muchas “perturbaciones” que no permiten transformar el egoísmo de los que compran y venden en una globalización provechosa.

China y Estados Unidos compiten en una guerra tecnológica y comercial, animadas por una pulsión nacionalista, y eso no significa más crecimiento para todos. De momento supone una caída de las compras en el exterior, y eso nos afecta a los europeos, y especialmente al sector industrial (automovilístico) alemán. Las expectativas negativas de un Brexit sin acuerdo provocado por el nacionalismo británico también nos hacen daño. En este contexto es difícil entender el entusiasmo de algunos por “la solución rusa”, otro nacionalismo con severos problemas económicos y demográficos, que puede ofrecer gas, sí, pero sobre todo desestabilización democrática y noticias falsas (sus dos productos favoritos).

En este contexto de riesgo es esencial recordar lo que hemos aprendido en la última gran crisis: la ingenuidad liberal no está a la altura de los problemas. Estamos en un mundo globalizado en el que las soberanías nacionales no tienen prácticamente capacidad de intervención. Hacen falta decisiones políticas con más peso del que ofrece un solo país. Y a la par, aunque parezca paradójico, es necesario subrayar el protagonismo de la persona, no como individuo aislado que es capaz de sacar rédito del mercado, sino como sujeto relacional, dotado de toda una serie de recursos y de habilidades para reconstruir y reinventarse en un mundo global y en rápido proceso de digitalización, un mundo en el que las viejas formas de trabajo tienden a desaparecer.

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Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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