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24 AGOSTO 2019
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>Entrevista a Francisco Llera, exdirector del Euskobarómetro

"Hay una larga onda de distanciamiento del debate político"

F.H. | 0 comentarios valoración: 1  11 votos
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¿Cómo de verosímil es el barómetro del CIS sobre las coaliciones o formas de gobierno que prefieren los españoles?

Son opiniones inmediatamente después de unas elecciones y de una campaña electoral. Se supone que a la vista del resultado la gente está atenta y alerta de cuál es la situación de gobernabilidad del país, más o menos, y hay un porcentaje de población que cuando se le pregunta cuál es su preferencia por un Gobierno de coalición o un Gobierno en solitario, vemos que la opinión pública –los que tienen opinión– está francamente dividida, porque una diferencia de siete puntos entre la opción de un gobierno monocolor o un gobierno de coalición realmente no es muy grande.

Es una encuesta que le da al PP la cuarta posición por debajo de Podemos, con un resultado de Podemos muy superior al que ha tenido en las elecciones europeas…

En recuento de voto. No olvidemos los centros de recuento de voto siempre tienen un problema de ocultación, hay mucha gente que no sabe o no contesta, lógicamente, y también habrá un porcentaje de gente que dice que ha votado muy superior al que realmente se ha producido. Es relativamente normal, no es alarmante, pero a la hora de definir opiniones hemos de controlar obviamente que la ocultación de voto –ese no sabe, no contesta, o no recuerdo que suele decir la gente después de unas elecciones– sea tal cosa o si hay que atribuirlo a alguna opción concreta, que se puede saber cruzando indicadores de la propia encuesta.

Entonces, con este resultado, 45% a favor de una coalición, un 44% a favor de que gobierne Sánchez en solitario, y un 16% partidario de la coalición Podemos-Sánchez, ¿no podemos sacar conclusiones?

No hay ningún mandato imperativo, es evidente. Seguimos con las mismas incógnitas, las mismas dudas, lógicamente las mismas apuestas, y para algunos los mismos dilemas. La gestión del resultado no nos la va a resolver, por supuesto, esta encuesta del CIS, más bien al contrario, y creo que genera aún más incógnitas.

El porcentaje de los partidarios de la coalición Sánchez-Podemos es bajo.

No hay una mayoría. Desde luego, no suman lo que electoralmente han podido sumar, eso es evidente. Y es un dato llamativo porque quiere decir que ni todos los votantes de Podemos ni todos los votantes socialistas están por esa labor.

Hay un 40% de votantes que dicen que no se les ha informado convenientemente de los programas electorales y seis de cada diez españoles consideran que la violencia o el enfrentamiento entre los partidos en la campaña ha sido excesivo. ¿Esto puede indicar que hay una cierta fractura entre el público y la clase política?

Estamos en un contexto de largo recorrido, desde hace ya bastantes años, incluso antes de la crisis económica, que los politólogos llamamos de desafección política, es decir, de desconfianza institucional, por supuesto desconfianza abrumadora en los partidos políticos, y por otro lado también distanciamiento de la gente de la calle del debate político. También tenemos datos desde hace mucho tiempo de que la gente está fatigada con la polarización política de los políticos, y también de los medios, porque los medios azuzan mucho la polarización, porque la política sea fundamentalmente conflicto y no resolución de problemas, que no se pongan de acuerdo, porque la demanda de que se pongan de acuerdo es muy grande en este país, estamos con un electorado y una ciudadanía muy moderada y pragmática, no lo olvidemos, que no le gustan las aventuras.

¿La fractura entre los españoles y la clase política y los medios es porque los españoles mayoritariamente rechazan una polarización excesiva?

Absolutamente. Por otra parte, cuando les preguntábamos, ya hace años, está de alguna manera en nuestra cultura política, si cuando ellos toman la decisión a la hora de votar, su preferencia de voto, si se fijan en los programas políticos o en la gestión, en la trayectoria de los partidos, dos de cada tres dicen que se fijan más en la trayectoria y en la gestión de los partidos, o de los gobiernos, que en el programa que nos ofrecen en una campaña electoral concreta, que como es obvio la inmensa mayoría de los ciudadanos no tienen en cuenta. Puede haber una pequeña parte de la ciudadanía que se fije en algunos temas, aquellos sobre todo que no están definidos ideológicamente, o que no votan con la ideología, sino que votan recurriendo a determinados temas que les afectan más directamente.

Pero eso comparece de forma extraña con lo que dicen los sociólogos de que últimamente muchos votos se deciden la última semana.

No es verdad. Contraste usted las encuestas electorales, cuando nos dicen: hay un 40% de indecisos… y vaya usted a la encuesta postelectoral, cuando le preguntamos a la gente: ¿cuándo decidió usted su voto? Verá que no cuadra.

Eso es que no contestan a los encuestadores.

Evidentemente. Están echando balones fuera. Y es lógico que el ciudadano juegue con cierta picardía. Es decir, no es tanta la población que decide en los quince días de campaña ni en los últimos días. Es verdad que cuando hay mucha volatilidad, y sobre todo hay muchas opciones, imaginemos la fragmentación que hubo en la izquierda hace cuatro años y la fragmentación que hay en la derecha en esta ocasión, con la aparición de partidos políticos y opciones nuevas muy recientemente. Es lógico que en ese segmento haya más indecisión, o más decisión de última hora, porque hay más opciones y la gente no tiene del todo claro cuáles son los matices que hay entre unos y otros, o cuál es la conveniencia de votar por unos u otros.

Dice usted que el votante español rechaza la polarización. ¿Eso explica que en las elecciones autonómicas, municipales y europeas hayan perdido fuerza tanto Podemos como Vox?

Es una parte de la explicación, aparte de la utilidad del voto, que no es igual en una elección que en otra. Hay una parte de la ciudadanía que le da mucha importancia a cuál es el valor marginal de su voto, es decir, qué utilidad tiene. Y en las elecciones locales hay que tener en cuenta un factor fundamental, aparte de la complejidad territorial, que es el papel de los candidatos, de los líderes, que rompen muchas veces la transversalidad de los partidos. Fijémonos en las diferencias que hay en una misma opción en la Comunidad de Madrid y en el ayuntamiento de Madrid, no digamos en las europeas. Es verdad que hay una tendencia de fondo, que es que en la segunda vuelta no cabe ninguna duda de que los extremos han perdido fuerza y ha recuperado un poquito de oxígeno la concentración de voto en los dos grandes, que habían sido de alguna forma los dos grandes perdedores en el último ciclo político. Habría un cierto ciclo de recuperación, una cierta tentativa de recuperación de la concentración de voto de los dos partidos protagonistas del bipartidismo.

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