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24 AGOSTO 2019
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>Entrevista a Miguel Ángel Quintana

'Existe una desconexión entre nuestros problemas y el discurso político'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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El profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes percibe una decadencia en Unidas Podemos pero advierte que, como la gripe, el populismo cambia de envoltorio cada pocos años.

¿Qué valoración le merece el periodo electoral que acabamos de finalizar?

De un periodo electoral tan largo, así como del agitado último año político (tras la moción de censura), creo que podemos extraer una conclusión: los españoles empezamos a estar un tanto hastiados de la política. Especialmente porque toda la faramalla y abundancia noticiosa que nos circunda no se traduce en aquello para lo cual deberían servir los políticos: resolver nuestros problemas presentes y futuros. Todo el mundo sabe que nuestro actual sistema de pensiones no es sostenible, pero este asunto está ausente del debate político. Todo el mundo sabe que urge mejorar nuestro sistema educativo, pero de nuevo se trata de una cuestión que brilla por su ausencia en nuestros debates. Todo el mundo sabe que el orden internacional hacia el que nos vemos abocados no tiene nada que ver con el que hasta ahora nos rodeaba, pero una vez más fue difícil discernir en cada partido político qué propuestas concretas tenían para lidiar con ese orbe que nos viene.

Mi impresión es que España camina aceleradamente hacia una situación similar a la que hace décadas se ha hecho habitual en Italia: un país con una agitación impresionante, casi diaria, en el mundillo político, y con una sociedad que ha aprendido a caminar mal que bien al margen de ese revuelo entre los partidos. Se trata de algo que a los italianos no les fue del todo mal (han llegado a estar en el G-7), de forma que tendremos que aprender a verle los rasgos positivos.

El sociólogo Francisco Llera afirma que “tenemos datos desde hace mucho tiempo de que la gente está fatigada con la polarización de los políticos, y también de los medios […] tenemos un electorado y una ciudadanía muy moderada y pragmática”. ¿Existe una fractura entre la sociedad y los partidos?

La polarización es el resultado de que la política se haya convertido en el espectáculo al que he tratado de apuntar en mi respuesta anterior. Un espectáculo concita más audiencia si se vuelve agónico. Naturalmente, al final los políticos son presas de esa polarización que ellos mismos, coaligados con el periodismo, han generado: pues es esa polarización la que les impide alcanzar acuerdos o adaptar sus posiciones a las nuevas circunstancias sin provocar entre sus fans más encendidos una virulenta reacción.

“Los políticos son presas de esa polarización que ellos mismos, coaligados con el periodismo, han generado”

¿Por qué baja Podemos? ¿Podría tener que ver, aparte de cuestiones de liderazgos, con la decepción de un partido que se presentaba como una respuesta mesiánica desde aquel “El cielo se toma por asalto”?

Sin duda. Los partidos como Podemos acaban decepcionando tanto si alcanzan el poder (se ha visto en los Ayuntamientos de Madrid, Zaragoza, La Coruña…) como si no lo hacen (y dan tiempo a que a sus seguidores empiecen a ver que sus presuntos líderes celestiales son en realidad tan terrenos como una finca en Galapagar).

¿Está en un momento de decadencia?

Por suerte la excrecencia democrática que representa Podemos ha empezado su decadencia antes de causar demasiados daños a nuestro sistema: aparte de envenenar los debates con demagogia, de su (también fracasado, pero molesto) intento de sabotear una respuesta que frenase el golpe de Estado secesionista en Cataluña, de la gran cantidad de intelectuales que siguen perdiendo el tiempo justificando los desmanes podemitas, el balance final es el de una gripe un tanto fuerte: molesta mientras duró, pero que por suerte nos dejará inmunes hacia ese tipo concreto de populismo. Aunque, no lo olvidemos: como la gripe, el populismo cambia de envoltorio cada pocos años, así que no estamos vacunados del todo y pronto podríamos contagiarnos de las próximas mutaciones. Aventuro que una combinación que podríamos llamar berenjena (verde-morado-blanca) será la siguiente: verde del ecologismo radical, morada del feminismo igualmente radicalizado, y blanca por el blanqueo al que someterá los típicos desmanes ultraizquierdistas de siempre, que antaño exhibían el color rojo.

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