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15 OCTUBRE 2019
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Trabajar hoy en Venezuela

Rodolfo Casadei | 0 comentarios valoración: 1  20 votos
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Después de que la perspectiva de la caída del régimen de Nicolás Maduro dejara de parecer inminente, Venezuela ha dejado de ocupar las primeras páginas de la prensa. Para estar al día de la catástrofe económica, social y humanitaria que sufre este país latinoamericano hay que buscar informaciones en webs especializadas, y así podemos saber que este año se han producido 23.860 apagones eléctricos, que el 95% de los venezolanos no dispone de agua corriente continua, que el salario mínimo mensual es inferior al equivalente a cinco euros mientras que una familia necesitaría una cifra 30 veces superior para hacer la compra y sobrevivir, que productos básicos como azúcar, harina, papel higiénico son imposibles de encontrar durante varios días.

Así que cuando te enteras de que un venezolano (de orígenes italianos) va a hablar en un encuentro público, te esperas un grito de dolor y un llamamiento a la conciencia de la opinión pública del mundo entero. Pero no. Alejandro Marius, fundador y presidente de la asociación Trabajo y Persona, habla de “un irreductible deseo de bien”. No reserva ni siquiera una frase ni un pensamiento a la crisis política actual sino que cuenta lo que, con un término que ahora está muy de moda, muchos definirían como una historia de resiliencia. “Hace tiempo en Caracas hubo un apagón que afectó a toda la ciudad, una capital de dos millones de habitantes. Salimos a tumbarnos en el jardín para contemplar el cielo. Nunca había visto un cielo estrellado tan hermoso, una belleza que iluminaba dentro, en el alma”.

Qué hace Trabajo y Persona

La persona que dice estas cosas no es un soñador propenso a evadirse de la triste realidad, sino un directivo que ha renunciado a una carrera internacional para crear, hace diez años, una obra social comprometida en afirmar la dignidad de la persona y del trabajo mediante cursos de formación profesional y empresarial. Trabajo y Persona está presente en 14 regiones de Venezuela y colabora con entidades locales. No dispone de centros formativos propios, colabora con los que ya existen, como escuelas salesianas, universidades, cámaras de comercio, empresas locales o multinacionales, etc. Imparte cursos de peluquería, carpintería, mecánica, chocolatería y últimamente también de cuidados. “Debido a la emigración que en los últimos años ha hecho que muchos venezolanos salgan del país, en Venezuela hay ahora muchos ancianos que viven solos y sobreviven con el dinero que sus hijos y nietos les envían desde el extranjero. Necesitan cuidados, y si alguien puede ofrecerlos podría ganarse la vida de esta manera. Por eso hemos empezado con la formación en cuidados”.

Graduado en ingeniería electrónica, Marius trabajó hasta 2009 en empresas internacionales como Alcatel o Pirelli, pasando siempre largos periodos de tiempo lejos de casa. “Realmente ya no era un ciudadano de Venezuela, en general ya empezaba a no saber quién era para mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo. La vida es vocación, pero si no te haces preguntas no logras comprenderlo. La ayuda decisiva me la prestó una monja, la madre Cristiana Piccardo, del monasterio trapense de Nuestra Señora de Coromoto. Ella empezó a hacerme un montón de preguntas, y así me enseñó a hacérmelas a mí mismo. Con ella descubrí mi vocación, la vocación de un hombre al que le gusta trabajar con los demás, educar, juntar a la gente, examinar sus deseos y sacar lo mejor”.

En 2009, Alejandro da vida a Trabajo y Persona, en un momento en que la vida para las empresas en Venezuela es durísima, por el clima político dominante. “La única manera posible de cambiar a mejor la política de un país es cambiar a las personas, sin manipularlas según el discurso de poder de uno u otro partido, sino ofreciéndoles oportunidades que antes no ha tenido. No puedes vivir bien en tu bienestar adquirido si a tu alrededor la gente vive mal, sin trabajo ni dignidad. Si tú no haces algo, antes o después alguien manipulará la necesidad de esa gente en virtud de sus intereses. Yo sirvo al bien común así, ofreciendo la posibilidad de una respuesta a la pregunta por el bien que existe en la persona, junto con 30 trabajadores en toda Venezuela. La experiencia religiosa que vivo me da esta apertura a la realidad, la que representa la necesidad de estas personas y la que representa un cielo estrellado”.

¿Funciona? Escuchando los ejemplos que pone Marius parece que sí. “En la región salvaje de la frontera de Guaira colaboramos con una escuela agro-zootécnica salesiana. Allí cerca los alumnos ven pasar a personas implicadas en el contrabando de carburante con la fronteriza Colombia. En una jornada, estos ganan una suma de dinero tres veces superior al salario mínimo mensual en Venezuela. Pero ninguno de estos chavales se imagina abandonando la escuela para dedicarse al contrabando, aunque los beneficios sean mucho mayores. No quieren renunciar a los programas que les hemos preparado, le atrae irresistiblemente la relación que ha nacido entre nosotros”.

El pueblo, el canto, el trabajo

La última novedad de Trabajo y Persona ha sido el lanzamiento de un disco-libro de “música de trabajo” venezolana, convirtiendo a un guitarrista de jazz sin recursos en productor musical. “Llevábamos tiempo diciendo: ‘tenemos que hacer algo relacionado con la cultura’. Un día leí un verso de un poeta polaco, Kyprian Norwid: ‘la belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir’. Fue una lectura fulgurante. Conocía a José Francisco Sánchez, un joven guitarrista de jazz que no lograba mantener a su familia tocando y enseñando a tocar. Quería emigrar a Nueva York para probar suerte allí. Le dije: ‘No lo hagas, quédate. Haremos un disco con los mejores artistas venezolanos, una selección de piezas de la música tradicional que tengan como tema el trabajo y que se canten en el puesto de trabajo. Tú serás el productor’. Se entusiasmó, se tomó en serio la propuesta y contrató a una treintena de músicos, entre ellos el gran Aquiles Báez, el guitarrista más famoso de Venezuela. Grabamos el disco con un montón de dificultades, debido a los continuos apagones, lo produjimos y editamos gracias a nuestros amigos italianos de Itaca Edizioni junto con un libro con las letras. El cofre se titula ‘Venezuela – El pueblo, el canto, el trabajo’, y lo presentaremos y haremos el lanzamiento a la venta el próximo 20 de agosto en el Meeting de Rímini”.

También estarán allí Sánchez y Báez, que la noche del 22 de agosto animará un concierto gratuito en el recinto ferial de Rímini. La apuesta por la belleza que entusiasma en el trabajo y por ello ayuda a resurgir parece que va a ser todo un éxito, algo que uno ya no esperaría de Venezuela. “Pero nosotros somos más afortunados que vosotros, europeos, porque la realidad nos desafía continuamente a reconocer y afirmar el sentido de la vida, no corremos el riesgo de hundirnos en psicologismos”, concluye Alejandro casi en tono burlón. “No necesito muchos discursos para justificar mi vida. Me basta con contar lo que vivo, y el significado sale por sí mismo, espontáneamente. Muchas veces recuerdo a mis amigos italianos una cita de Alexis Carrel que don Giussani repetía a menudo: ‘Mucho razonamiento y poca observación pueden inducir a error. Mucha observación y poco razonamiento conducen a la verdad’”.

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