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21 SEPTIEMBRE 2020
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Cinco años para construir la Unión Europea

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 2  29 votos
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Del 30 de septiembre al 8 de octubre está previsto que se sometan al escrutinio del Parlamento europeo, en audiencia pública o “hearing”, los candidatos a comisario europeo. Entre ellos está Borrel y los excandidatos a presidir la Comisión, la conocida comisaria liberal Vestager y el socialista Timmermans.

Para poder tener una idea de lo que representa Europa en nuestras vidas, y valorar su legitimidad democrática, es importante conocer el proceso de nombramiento o selección de los candidatos.

Estamos ante un procedimiento en el que el Parlamento ejerce su poder democrático de escudriñar a los candidatos. Estudia y valora su adecuación, personal y profesional, al cargo para los que serían elegidos por un período de cinco años. Existe la doble garantía democrática de la publicidad, al ser audiencias públicas.

Todo comienza cuando el Consejo europeo, junto con el presidente electo de la Comisión Europea, en este caso la presidenta Ursula von der Leyen, adoptan una lista de candidatos, uno por país, para ser comisario europeo. El proceso se sustancia de la siguiente forma:

1. El Parlamento europeo, reunido en los diferentes comités según la materia, ha de aprobar cada candidato.

2. Además, la Comisión, como colegio de comisarios, debe ser finalmente votada por el pleno del Parlamento europeo.

3. Para que tenga lugar la audiencia pública o el “hearing” ante la comisión respectiva, antes se ha de haber superado cualquier conflicto de interés y haber remitido las declaraciones financieras para su revisión.

4. Se remite un cuestionario a los candidatos antes de las audiencias públicas para que completen.

5. La audiencia tiene una duración de tres horas y se emite en directo por internet. En ella, el candidato dispone de 15 minutos de discurso inicial, y ha de responder a no menos de 25 preguntas. Asimismo, tiene derecho a unas breves palabras finales a modo de resumen o cierre de su presentación.

6. Inmediatamente, tiene lugar una reunión de evaluación, que puede requerir una segunda pero más breve intervención o remitir unas preguntas a ser respondidas por escrito.

7. Finalmente, se remite una carta de evaluación, en 24 horas, al órgano compuesto por los presidentes de cada uno de los comités. Estos comunicarán las mismas a la denominada Conferencia de Presidentes, compuesta por el presidente del Parlamento europeo y los líderes de los partidos con representación en el Parlamento. Ellos deciden cerrar el período de audiencias.

8. Finalmente, el presidente electo de la Comisión, en este caso la presidenta Ursula von der Leyen, presentará su colegio de comisarios ante el pleno del Parlamento. Tras la presentación del programa de la Comisión y un debate, se deberá de aprobar la nueva Comisión con la mayoría de los votos emitidos por el Parlamento. Si esto sucede, la Comisión inicia su mandato de 5 años.

Pues bien, este proceso democrático, que es una garantía, viene emponzoñado porque la actual presidenta electa, la señora Von der Leyen, no era ninguno de los candidatos de ninguna de las formaciones políticas europeas que concurrieron en las pasadas elecciones al Parlamento europeo. Es decir, nos hemos alejado un poco del modelo parlamentario y ha quedado relegada la figura impronunciable del “spitzenkandidat”, que fue pensado como una forma de atraer la atención de los europeos a la política de la Unión, de fortalecer el vínculo entre representantes y europeos.

Además, existe la discusión de si los candidatos a vicepresidente de la Comisión han de someterse al escrutinio de los respectivos comités del Parlamento o bastaría el de la Conferencia de Presidentes, evitando así muchas de las incomodas preguntas que pueden llegar a plantearse en las audiencias.

Para el grupo centrista de RENEW Europa, donde está el partido de Macron, liderando en Bruselas y Estrasburgo (ciudades que acogen ambas sedes del Parlamento) por Canfin, este doble rasero de medición sería inaceptable.

El escrutinio a todos y cada uno de los 26 candidatos a comisario, siendo un control democrático necesario y deseable, que hemos de aplaudir, sin embargo, no evita una cosa: todos “los gobiernos” de la Comisión europea son gobiernos de concentración, donde conviven las diversas sensibilidades políticas y se manifiestan los pesos específicos de cada uno de los países, pero no reflejan milimétricamente el resultado de las urnas al Parlamento europeo. Como ejemplo, sobre la composición del pasado colegio de comisarios y el actual en fase de escrutinio, con Juncker había 8 socialistas, 14 populares, 5 liberales y 1 conservador, mientras que con Leyen son 10 socialistas, 9 populares, 6 liberales, 1 verde y 1 conservador.

Por tanto, si queremos una Europa fuerte, capaz de liderar nuestra cuota de responsabilidad en el mundo global que queremos, y de resolver los problemas reales de los europeos (en el nivel europeo) sería momento de pensar en reducir el número de colegiados, de manera que pensaran a escala verdaderamente europea, y se dejasen los juegos de reparto nacional de poder para juegos como el RISK. Tenemos cinco años por delante para construir esto que llamamos la Unión Europea. La Unión. No lo olvidemos.

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