Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
26 FEBRERO 2020
Búsqueda en los contenidos de la web

>Entrevista a Pedro G. Cuartango

"Europa ha sufrido una amputación"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 2  21 votos

El periodista analiza para paginasDigital.es la actualidad política marcada por el Brexit y el encuentro del ministro Ábalos con Delcy Rodríguez, entre otros asuntos.

Estamos ante el hecho histórico de la salida del Reino Unido de la UE. ¿Qué lecciones debería sacar Europa de este hecho?

La salida unilateral de Gran Bretaña de la UE debilita a las dos partes. Europa es más débil sin Gran Bretaña porque es un país muy implicado en la historia de nuestro continente, por su potencial económico, por lo que representa como primera democracia liberal del mundo. Por tanto, Europa ha sufrido una amputación. Pero también creo que Gran Bretaña tiene mucho que perder, y no solo porque pueda perder el acceso al mercado único o una serie de ventajas comerciales, sino también porque creo que una Gran Bretaña aislada, fuera de Europa, será mucho más débil y estará más sometida a los intereses de Estados Unidos, que es su gran aliado.

Con el Reino Unido fuera, ¿Europa podrá quitar el “freno de mano” de los ingleses?

Yo era periodista cuando las cumbres del 12+1 y Margaret Thatcher siempre se quedaba fuera de los acuerdos. Gran Bretaña ha sido una rémora, de eso no hay duda, pero no hay nada positivo, no creo que Europa pueda avanzar más rápidamente sin Gran Bretaña. La salida de Gran Bretaña produce un impacto muy negativo en la medida de que es el primer país que se va. Queda la fuerza simbólica del hecho de que se ha ido, y eso objetivamente debilita la cohesión de la UE. Soy escéptico respecto a que se pueda avanzar más rápido sin Gran Bretaña porque hay otros países, como Polonia, los países bálticos, Hungría, incluso ahora Italia, que también pueden ser un lastre.

“La posición del Gobierno respecto a Venezuela es tremendamente ambigua”

Mucho se ha escrito en prensa sobre el encuentro del ministro Ábalos con Delcy Rodríguez. ¿Es tan grande la influencia de Podemos en el Gobierno como para que el presidente no reciba a Juan Guaidó?

El problema del episodio de Ábalos y Delcy Rodríguez es que no se ha explicado. El Gobierno ha dado seis explicaciones distintas. El propio Sánchez ha dicho que fue para evitar una crisis internacional, ¿pero qué crisis? No lo han explicado. Estos sucesos han pasado hace ya tiempo y seguimos sin tener ninguna explicación. Ese es el problema, cuando un Gobierno no es transparente, cuando se niega a explicar algo de tanto relieve como lo que pasó en el aeropuerto de Barajas. Entonces, no podemos opinar porque sencillamente carecemos de la información. Podemos pensar que lo que ha sucedido ha podido ser por influencia de Podemos, que ha podido ser determinante en el hecho de que Ábalos tuviera que ir al aeropuerto, pero no lo sabemos, es una pura especulación. Insisto en que lo esencial es saber lo que pasó.

Que Zapatero esté a favor del régimen de Maduro parece evidente pero no en el caso de Pedro Sánchez.

Lo de Zapatero está claro, no hay ninguna duda, lo estamos viendo. Ahora mismo está en Venezuela porque ha ido a mediar, no sabemos lo que va a mediar en una dictadura como la de Maduro pero Zapatero, y eso lo ha dicho el Gobierno, actúa por cuenta propia. La cuestión ahora es cuál es la posición del Gobierno, que es tremendamente ambigua.

Afirmaba usted en una columna reciente que “lo peor del Gobierno es jugar a deslegitimar a la oposición”. Sánchez juega a la trampa de “el que está contra mí es porque no es progresista”.

Exacto, eso es una trampa. Es muy fácil deslegitimar a tu adversario, eso ya te evita dar cualquier explicación de tu conducta. Basta con que pongas a tu adversario en una situación de inferioridad moral. Por tanto, todo lo que hace tu adversario cuando te critica lo hace con intereses torcidos, así que tú te sitúas en un plano moral superior y no das explicaciones. Y eso lo hace continuamente el Gobierno, lo hace continuamente Sánchez, lo hizo en la investidura continuamente cuando hablaba despectivamente de la bancada de la derecha.

Y frente a esto, ¿cuál debe ser el modo de hacer una oposición inteligente por parte del PP como principal partido de la oposición?

Sin estridencias, sin entrar en batallas a cuerpo. Creo que la oposición que debe hacer Casado, porque es el líder de la oposición, es una oposición tranquila, desmontando los argumentos del Gobierno, promoviendo pactos de Estado cuando sean necesarios. Creo que eso será más rentable electoralmente que estar continuamente en el cuerpo a cuerpo con Sánchez, porque en ese aspecto en el PSOE son maestros.

¿Ve una legislatura larga?

Creo que puede durar tres años o tres años y medio. No creo que se acabe, cuatro años es demasiado, pero tampoco creo que dentro de un año podamos ir a elecciones. Creo que eso no va a pasar, porque el Gobierno va a sacar los presupuestos adelante, los de este año y los del año que viene probablemente también, por lo que creo que va a tener como mínimo tres años para poder gobernar.

Ciudadanos celebrará el próximo mes su Congreso. ¿Cómo ve su futuro?

Muy pesimista. Ciudadanos está en un proceso de declive y descomposición irreversible. Evidentemente, Rivera perdió su gran ocasión este verano cuando, a mi juicio como el de muchas personas, tendría que haber facilitado la investidura de Sánchez con condiciones, tendría que haber pactado un gobierno de coalición, y dejó pasar la gran oportunidad. A partir de ahí, cuando las cosas van para abajo, es muy difícil dar la vuelta a la tendencia. Creo que Ciudadanos está condenado a desaparecer.

“Ciudadanos es un partido necesario pero desgraciadamente no ha estado a la altura de las circunstancias”

Sin embargo, ¿un partido bisagra no sería necesario en España?

Creo que es totalmente necesario un partido del perfil de Ciudadanos, como también era UPyD, con el que por cierto no fue capaz de ponerse de acuerdo para fusionarse. Estoy totalmente de acuerdo en que es necesario que haya una fuerza de centro en España que pueda pactar con el PP y con el PSOE, una fuerza política que enarbole la bandera de la regeneración, etc. Ciudadanos es un partido necesario pero desgraciadamente no ha estado a la altura de las circunstancias y yo soy pesimista. ¿En el futuro resucitará y volverá a tener la fuerza que tenía? Yo no lo creo pero es verdad que España necesita un partido del perfil de Ciudadanos.

¿Se empieza a generar un clima de crispación en la sociedad con este Gobierno en algunos sectores de la población?

Sí, existe un clima de crispación y es que este gobierno nació con un pecado original que no es tanto el acuerdo con Unidas Podemos, que estaba dentro de las posibilidades de la lógica política, sino la alianza con ERC, con el independentismo catalán. Sánchez ha cambiado de discurso prácticamente en el plazo de días y ha actuado haciendo lo contrario a lo que prometió en la campaña electoral, y está actuando prisionero de los intereses del independentismo. Por lo tanto, eso ha generado una gran frustración entre la gente que ha votado al PP o Ciudadanos y no digamos a los votantes de Vox que no entienden la forma de gobernar de Pedro Sánchez

Frente a esta polarización también hay una sociedad civil que construye.

Sin duda, hay una fractura cada vez mayor entre la clase política, elegida por mecanismo de selección adversa, con la sociedad. O sea, España tiene ingenieros, médicos, abogados, periodistas, arquitectos… brillantes. Hay una sociedad civil a la altura de lo que es Europa, debemos tener ningún complejo de inferioridad con Francia o Alemania. Aquí hay una sociedad pujante, culta, innovadora, con proyección hacia el mundo, pero esa sociedad civil cada vez está más distanciada de la clase dirigente política.

¿Por qué no se transmite este potencial humano a los partidos políticos?

Porque estos partidos políticos son entidades cerradas y muy sectarias donde se castiga a la disidencia, donde los mecanismos de selección de los dirigentes cada vez están más pervertidos. Los partidos políticos están enquistados en una realidad paralela y por tanto no es atractivo para ningún profesional brillante entrar en un partido donde no hay debate, donde el talento se castiga… Es que no hay ningún incentivo para dar el salto a la política. Al revés, cada vez uno está más espantado de lo que ve y se aleja de ese mundo.

Europa y la sociedad civil ¿pueden ser dos contrapesos frente a este Gobierno?

Sin duda, menos mal que estamos en Europa que nos impide hacer locuras en el aspecto económico y el Gobierno tiene que someterse a las líneas maestras que marca Bruselas en materia de déficit público, en cuanto a la liberalización de los mercados… Europa no nos permite hacer locuras. Luego es verdad que al final está la sociedad civil, los medios de comunicación, las instituciones, los sindicatos… que son un contrapeso.

“El principal efecto del procés es la fractura de la sociedad catalana”

¿Cómo puede evolucionar el desafío catalán?

¡Eso no tiene solución! Ha entrado en una dinámica de deterioro en la que no se ve la solución, si la tuviera la diría… francamente no veo la solución. Siempre digo que desde el año 2012, cuando empieza el procés en el que Artur Mas viene a ver a Rajoy, han pasado ocho años y las posiciones no solo no se han acercado sino que se han distanciado. Esa mesa de negociación entre la Generalitat y el Gobierno me parece condenada al fracaso porque las posiciones de partida son absolutamente distantes y no veo que el independentismo catalán esté dispuesto a aceptar la ley, a renunciar a la unilateralidad sino todo lo contrario. Por tanto, soy muy pesimista. Todo se soluciona en la vida menos la muerte pero pasaran muchos años, quizá décadas, hasta que se pueda arreglar.

¿Vamos a un choque de trenes?

Es lo que yo veo, es lo que hemos constatado en estos años con un enfrentamiento continuo, ya lo dijo Torra cuando Sánchez le visitó en Barcelona, dijo: “a mí solo me interesa hablar de dos cosas, la amnistía de los presos y el derecho de autodeterminación”. A partir de esos planteamientos los acuerdos son imposibles.

¿Será necesario sanar las heridas en las relaciones entre las personas para que luego pueda haber una solución política?

El principal efecto del procés ha sido la fractura de la sociedad catalana, hay muchas familias en Cataluña donde los familiares han dejado de hablarse, la sociedad catalana está rota y eso es extremadamente grave. Por eso digo que pueden pasar décadas para que se pueda recomponer la convivencia.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

Indio americano o cachorro dálmata

Fernando de Haro

Tom Peters es un británico de 32 años que se ha paseado en las últimas semanas por los programas matutinos de televisión explicando que quiere ser un cachorro dálmata. Declara que le gustaría ser reconocido como el primer hombre transespecie, mezcla de humano y de perro. El caso parece el producto típico de un momento de crisis en los medios: las televisiones generalistas luchan con cualquier cosa contra la inexorable caída de audiencia en favor de pantallas y contenidos más segmentados. Las televisiones de siempre intentan evitar su declive con la industria de la nostalgia, la explotación del miedo y los relatos inverosímiles. En cualquier caso, Tom Peters insiste en que, desde hace años, al salir de su trabajo, vive como si fuera un perro, come golosinas para mascotas y pienso para animales. Asegura que lo hace para huir de una realidad que le resulta demasiado gravosa. Es fácil imaginarnos respondiendo a Tom con un largo discurso dedicado a la objetividad de su naturaleza y la belleza de la condición humana. Podríamos leerle el discurso de Pico de la Mirándola sobre la excelencia de la especie a la que pertenece. Pero seguramente no nos escucharía o diría que precisamente lo que está haciendo es responder a la invitación del gran humanista: ha elegido, y ha elegido no ser hombre. Toda esta conversación (no-conversación) sería fácil. Más difícil es comprender por qué Tom quiere ser perro. Más interesante es asumir, acompañar la soledad, el desconcierto, la inquietud que lleva a Tom a ponerse su disfraz canino.

Miguel Ángel Quintana Paz explicaba en un acertado artículo hace unos días lo que nos ocurre y por qué se dan casos como el de Tom. Quintana no es precisamente un tradicionalista que defienda la incuestionable evidencia objetiva de la naturaleza humana. Se dedica a los estudios de género. El filósofo ha dedicado buenas energías en defensa no de la ideología de género, que dice que no existe, pero sí de todos los valores culturales, variables, que junto al sexo determinan la personalidad. Quintana señala atinadamente que vivimos en una época de hiperindividualismo. Podría parecer que este término es contradictorio con el auge de los nacionalismos y de otros tipos de identidades de grupo. Quintana sostiene que son dos fenómenos confluyentes. “¿No vivimos una época en que cada vez más personas se sienten parte de una identidad común y ansían disolverse en ella? ¿No estamos ante un apogeo de los nacionalismos, ante un resurgir de los fundamentalismos religiosos, ante un empeño de todos por fundirse cada cual en su colectivo (las mujeres, los gais, los distintos grupos de inmigrantes, los negros, los pensionistas, los triscaidecáfobos) y olvidarnos allí de que yo soy yo?” –se pregunta el pensador–. Estamos ante “colectivos que elige el individuo: esa es la ironía de nuestros días”. Es lo que está pasando “con el fundamentalismo islámico: a menudo son jóvenes musulmanes los que optan por afiliarse a mezquitas más y más radicales, obedecer a imanes más y más integristas, alejándose así del islam más moderado de sus familias (o del que ellos mismos profesaban poco tiempo atrás). Es una decisión estrictamente individual. También en los nacionalismos podemos observar idéntico fenómeno. Pronto, con el transhumanismo, quizá podamos elegir incluso nuestra especie o en qué soporte (o bien un cuerpo de carne y hueso, o bien unos bits en un superordenador) preferimos vivir”.

Indio americano o cachorro dálmata

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  326 votos
vista rápida >
>Editorial

Esperando el #Me Too del islam

Fernando de Haro, Lahore

El comisario del servicio secreto militar me explica con mucho énfasis que en el islam no está permitido que el hombre lleve al descubierto la parte del cuerpo comprendida entre el ombligo y las rodillas. Lo hace levantándome la camiseta y tocándome las piernas. El clérigo de la madrasa (escuela coránica) donde sucede la escena mira al militar con satisfacción. La madrasa en la que hemos estado grabando hasta unos minutos es una de las históricas de Lahore, la capital del Punjab. En sus aulas, sentados en el suelo, con movimientos rítmicos, a gritos, los niños aprenden de memoria las suras del Corán. El interrogatorio del comisario, que nos obligará más tarde a abandonar precipitadamente Pakistán, demuestra quién manda en el país. Da igual que el primer ministro sea de un partido musulmán o un play boy populista. Quien rige los destinos de esta nación de más de 200 millones de habitantes, encrucijada de Asia, es la alianza entre islamismo y ejército que le dio su identidad. El comisario tiene que demostrar al clérigo que hace cumplir la interpretación más estricta del islam y el clérigo presta su apoyo al comisario. Hasta no hace mucho era frecuente en Lahore, la ciudad fronteriza con la India, que los hombres paseasen con pantalones cortos y zapatillas por sus parques. El avance del partido radical Tehreek-e-Labaik ha cambiado las costumbres. Islamismo sobre islamismo, sobre el de Ali Bhutto de los años 70, sobre el del general Zia de los años 80, sobre el islamismo que impulsó Estados Unidos para combatir en Afganistán a los talibanes.

Mientras escucho al comisario predicar se me viene a la cabeza el rostro de Sadaf, una niña de 12 años que horas antes acaba de contarme su historia. Sadaf usa un pañuelo que le cubre la cabeza, viste como una musulmana, o como una hindú. Muchos cristianos del Punjab no se distinguen por su ropa. Son el vivo retrato de lo que decía la carta a Diogneto. Sadaf tiene el rostro severo y la expresión tímida pero enseguida le sale el carácter. Sadaf me ha explicado que una compañera de clase le invitó el pasado mes de abril a pasar una tarde con ella. Después de resistirse durante un tiempo accedió. La invitación fue una trampa para que el hermano de su compañera, Sabtain, la raptara. A Sadaf la drogaron, la trasladaron a Faisalabad y allí Sabtain abusó de ella. Sadaf lo relata todo con aplomo, sin bajar la mirada. Después de la agresión sexual, recibió una instrucción rápida de nociones sobre el islam y fue forzada a convertirse. A la conversión forzada se unió un matrimonio también forzado con un expediente falso. Sadaf no quería ser musulmana y no quería ser una posesión de Sabtain. Así que en un nuevo traslado tuvo el coraje de saltar del autobús en el que viajaba. Huyó y pidió un móvil a una persona desconocida. Consiguió llamar a su padre que fue rápidamente a recogerla. Ahora ha vuelto a ser acogida en su familia. Sadaf, que ya no tiene la mirada de una niña, me explica que ella no quería dejar de ser cristiana.

Esperando el #Me Too del islam

Fernando de Haro, Lahore | 0 comentarios valoración: 1  370 votos
vista rápida >
>Editorial

Convicciones sin realidad

Fernando de Haro

La miniserie Chernóbil de HBO ha hecho furor. Los cinco capítulos escritos por Craig Mazin y dirigidos por Johan Renck han ocupado el hueco dejado en la audiencia por Juego de Tronos. La pasión por lo sucedido en el reactor nuclear ha generado un extraño turismo de la catástrofe. Chernóbil es mucho más que un desastre nuclear. El accidente de 1986, la cadena de decisiones tomadas, la reacción del poder soviético, la respuesta de los científicos y de la población nos hablan del riesgo de la energía atómica, pero también de la fe y de la realidad, de una realidad negada, y de un pensamiento, de una creencia que construía/construye un sistema contra la experiencia.

Nos atrae la serie porque en estos tiempos de miedo y de incertidumbre refleja las consecuencias de un uso imprudente de la tecnología. Efectos que se prolongan en el tiempo más allá de lo que se puede imaginar. No es solo terror al átomo. La ficción da forma a ese fantasma de la sociedad del riesgo que llevamos en el alma y que puede tener mil maneras de concretarse. El temor está dentro de nosotros y sentimos cierta afinidad por los relatos que alimentan lo que el sociólogo Luhmann llamaba “la extravagante preocupación por las improbabilidades extremas”. Es improbable una invasión de migrantes, una muerte por epidemia generalizada, una violenta guerra en todo el planeta. Pero las distopías cinematográficas que insisten en mundos creados por sucesos de este tipo florecen. La afición que tenemos en este comienzo del siglo por las improbabilidades extremas de destrucción más que por las improbabilidades extremas de ser nos retrata.

Ha habidos algunas críticas que le han afeado a Chernóbil no haber reflejado de modo adecuado cómo funcionaba el poder soviético a mitad de los años 80. Probablemente no se le puede pedir a una serie capacidad suficiente para describir algo que era no solo un conflicto entre la verdad o la mentira, o entre los expertos y los burócratas. Los privilegios de las autoridades, la escasa estima por la vida humana y el abuso del Estado marcaron la reacción a la crisis. Pero el caso Chernóbil es más que todo eso. Es el momento en el que se hace evidente el choque entre la fe del hombre soviético y la realidad. Por eso es tan actual. Y por eso hay que volver a la lectura de Voces de Chernóbil. Con el imponente mosaico de testimonios que construye Svetlana Alexievich, en la que aparece la vida real, el amor, el sufrimiento de los que vivieron el accidente y de los que trabajaron cerca de la central, se comprende por qué, como dice uno de los protagonistas, lo ocurrido sirvió para “aprender a decir yo”.

El monólogo de Marat Filipovich, ex ingeniero del Instituto de Energía Nuclear, refleja el sistema de “doble verdad” en el que se vivía y que se parece, a pesar de que estamos en sociedades libres, al nuestro. El problema era la fe, una fe sin base alguna en la realidad.

Convicciones sin realidad

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  388 votos
vista rápida >
>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  1179 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2945 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 200 comentarios valoración: 2  4044 votos

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja