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29 MARZO 2020
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"Europa es lo mejor que le ha pasado al mundo desde el descubrimiento de la penicilina"

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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Abogada internacional, Miriam González Durántez es presidenta de “Inspiring Girls International”, cuyo objetivo es conectar a las niñas con mujeres profesionales que les ayuden a ver otros modelos lejos de los estereotipos de género. También es autora de “Devuélveme el poder” (Península).

Recientemente opinaba para el diario El Mundo sobre el Brexit, y decía que “lo que empieza ahora es un camino de sudor y hierro en el que las dos partes, la Unión Europea (UE) y el Reino Unido (RU), van a salir malparadas”. ¿En qué sentido?

Normalmente los países abren negociaciones comerciales para comerciar más entre ellos y conseguir una relación comercial más estrecha. Esta es la primera vez, por lo menos en la historia reciente, en la que un país y un grupo de países abren negociaciones comerciales para comerciar menos entre ellos y conseguir una relación comercial menos estrecha. La naturaleza de la negociación del Brexit es la de un juego en el que ambas partes pierden (un lose-lose game) y estamos condenados a debilitarnos mutuamente: para que el Reino Unido pueda vender el Brexit como un éxito el gobierno de Boris Johnson necesita poder demostrar a los británicos que están mejor solos que dentro de un proyecto europeo que ven como perdedor; y la Unión Europea necesita demostrar que el Brexit implica una pérdida de poder comercial y político real en el Reino Unido para que así el resto de los estados miembros quieran permanecer en la Unión y también para que los ciudadanos de los países europeos más ricos sigan financiando la Unión.

El mundo nacido en Bretton Woods llega a su ocaso, ¿cómo se puede ver afectado el sistema de comercio global y nuestras democracias liberales?

El aumento del proteccionismo y la erosión de libertades individuales y la seguridad jurídica es ya una realidad. No obstante, yo soy optimista: a pesar de la retórica proteccionista y las amenazas de guerras comerciales, no hay más que ver las primeras consecuencias comerciales del coronavirus para darnos cuenta de lo tremendamente global que es nuestra economía y de cómo la globalización es imparable. Y también soy optimista con respecto a la democracia liberal: estoy convencida de que el péndulo dará la vuelta y lo importante es haber hecho todos los deberes de repensar las políticas y el reequilibrio del sistema para que en el momento en que ese péndulo vuelva a oscilar, tengamos soluciones y propuestas concretas a los problemas a los que ninguno de los populistas está dando soluciones, especialmente la bajada de poder adquisitivo y la desigualdad. El liberalismo implica un cuestionamiento y evolución constantes: lo importante es seguir con un espíritu de reforma y no consentir que la defensa de la democracia liberal se limite a defender a capa y espada el statu quo. A nivel concreto, creo que la cita política más importante será sin duda la elección presidencial en Estados Unidos en noviembre de este año: una reelección de Trump tendría un efecto psicológico demoledor para los que creemos en los principios liberales; pero una elección del candidato demócrata supondría una vuelta del péndulo de 180 grados.

“La naturaleza de la negociación del Brexit es la de un juego en el que ambas partes pierden (un lose-lose game) y estamos condenados a debilitarnos mutuamente”

Ciertas evidencias éticas o morales van desapareciendo de la experiencia de las personas y el otro deja de ser un bien en muchas ocasiones, ¿es posible trabajar de nuevo la amistad cívica quebrada, recomponer esa conversación inconclusa? ¿Tenemos los momentos y los espacios adecuados?

Yo no tengo conciencia de esa tendencia que implica que el otro esté dejando de ser un bien. La experiencia que tengo en España es justo la contraria: el haber visto cómo toda una sociedad se moviliza después de 2008 para sobrevivir a índices de paro salvajes y salir adelante de una crisis brutal. Un motivo de orgullo para todos los españoles, porque demostraron, una vez más, cómo la sociedad española está muy por encima de sus políticos. Y en el día a día, tampoco veo ese egoísmo al que se refiere la pregunta: en la campaña que lidero, Inspiring Girls, veo día tras día cómo todo tipo de mujeres, de todas las edades, en todo tipo de trabajos y de circunstancias, dan su tiempo libre y su esfuerzo para ayudar a las niñas a cambio de nada. La mayoría de la gente está siempre dispuesta a ayudar, solo necesitan que alguien les diga cómo.

Parece que los políticos solo conectan con la gente a través del conflicto, de asuntos que polarizan, ¿es que no existen en la agenda otros asuntos que unan?

En líneas generales, cuanto más mediocre es el político más necesita de conflicto para destacar. El conflicto que ahora vemos en la política no es el problema, el auténtico problema es la mediocridad que se esconde detrás. Yo personalmente (¡debe de ser la edad!) cada vez tengo más dudas sobre mis opiniones y menos sobre mis valores. Pero no huyo del conflicto y, de hecho, a las personas cuyos valores no comparto ni siquiera les quiero convencer de mis argumentos, sino que lo que quiero es vencerles en unas elecciones para que ni mis hijos ni nadie de las personas que me importan (que son muchas) tenga que vivir bajo gobiernos liderados por ellos.

En España, apenas participamos activamente en las juntas de vecinos, ni en las asociaciones de padres y madres… ¿nos debe preocupar?

Por supuesto. Y participamos poco en el día a día de la política. Lo más preocupante de la sociedad española es la apatía política de la clase media, que está aletargada. Pero creo que en algún momento reaccionaremos, porque está claro que la única manera de que nuestro país sea más próspero, más seguro, y con más bienestar, es arrimando todos el hombro.

Diría que su reciente libro “Devuélveme el poder: Por qué urge una reforma liberal en España” es un beso en la mejilla de la bella durmiente, si es que aún se pueden decir estas cosas… ¿qué le pide a una sociedad despierta?

Que nos impliquemos todos, que exijamos a los políticos que rindan cuentas, no sólo sobre cómo gastan el dinero, sino sobre cómo gestionan el país, sobre lo que hacen y sobre lo que no hacen. Una democracia liberal implica que no nos desentendamos de la política entre las citas electorales, sino que sigamos ahí vigilando a los políticos para que gestionen el poder político que les damos en las elecciones de manera adecuada.

“El liberalismo implica un cuestionamiento y evolución constantes”

Desde su punto de vista liberal, ese compromiso al que suele apelar, en la sociedad del “click”, del instante, del “like”, de deseos cambiantes en la que vivimos, ¿cómo sería?

Cada uno ha de encontrar la manera que más le convenga para implicarse: en algunos casos será apuntándose a un partido político, presentándose a elecciones o colaborando desde atrás; para otros en grupos de opinión; otros a través de las redes sociales, en organizaciones no gubernamentales, escribiendo a los políticos, manifestando nuestra opinión en los medios de comunicación, compartiendo los artículos en los que la prensa cumple su misión de control, en vez de aquellos en los que la prensa se convierte en el coro de los políticos… hay miles de maneras, y la ‘sociedad del click’ lo hace todavía más fácil, pero lo importante es que cada semana podamos decir que, dentro de las posibilidades y límites de cada uno, hemos hecho algo por nuestro interés colectivo y no sólo por nuestro interés individual.

¿En nuestra sociedad digitalizada está realmente la vida privada y nuestras libertades en riesgo?

La digitalización es una oportunidad para que sociedades como la nuestra sigan prosperando. La privacidad es solo uno de los aspectos y hay que tener en cuenta que el concepto de privacidad es generacional: la generación de mis hijos tiene un concepto mucho más abierto de la privacidad del que tiene mi generación. De todas formas, la sociedad digitalizada está básicamente sin reglamentar y lo que necesita son normas razonables y racionales, como cualquier otro sector. Es simplemente una cuestión de tiempo.

Parece que el modelo chino de capitalismo económico, y marxismo digital y político, se presenta como alternativa al modelo del liberalismo político. ¿Está obsoleta nuestra tecnología institucional liberal?

Esta es una discusión que en el fondo no es nueva: en España por ejemplo había personas que defendían la dictadura franquista porque pensaban que la economía del país iba bien. A los que creemos en la libertad por encima de todo, ese modelo no nos vale. Pero eso no implica que seamos autocomplacientes con nuestros modelos económicos: es evidente que hay que recalibrar la redistribución de nuestra riqueza; que hay que hacerlo en paralelo a intentar aumentar progresivamente nuestro nivel de riqueza; y también hay que ser mucho más estrictos en las condiciones de competitividad internacional con otros países (si nosotros no permitimos que fábricas españolas produzcan sin tener en cuenta unos niveles básicos de protección social y medioambiental, es absurdo que estemos permitiendo que se nos vendan productos por empresas de otros países que no cumplen esos criterios mínimos).

“Lo importante es que cada semana podamos decir que, dentro de las posibilidades y límites de cada uno, hemos hecho algo por nuestro interés colectivo y no sólo por nuestro interés individual”

El 9 de mayo es el 70 aniversario de la Declaración de Schuman, y tendrá lugar la Conferencia sobre el Futuro de Europa. ¿La clave federal sería una propuesta razonable para la UE?

No hay prácticamente nadie ya que crea que el federalismo es el futuro de Europa. El reto es encontrar un sistema lo suficientemente flexible que nos permita avanzar a distintas velocidades mientras mantenemos un propósito común. En mi opinión se trata de un sistema de círculos que ni siquiera tienen que ser concéntricos, pero que han de estar articulados en torno a las instituciones comunitarias. Y si logramos hacer esa reforma con suficiente visión en uno de esos círculos podría hasta tener cabida en el futuro el Reino Unido.

Europa, ¿solo un bonito parque temático…?

Europa es lo mejor que le ha pasado al mundo desde el descubrimiento de la penicilina. Es el mayor proyecto de paz de la historia. El proyecto de integración económica más innovador. Y lo único que nos puede permitir a los españoles contar algo en un mundo que cada vez es más de gigantes. Ahora mismo Europa está a la defensiva, pero no hay ninguna razón para que tenga que estarlo permanentemente. Todo lo que se necesita es que uno de los grandes países de la Unión se una al proyecto reformista de Macron. A la luz de los bandazos de nuestra política exterior, España no va a ser ese país. Pero no pierdo la esperanza de que en las próximas elecciones alemanas surja uno de los grandes europeístas del futuro.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2992 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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