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10 JULIO 2020
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>Entrevista a Raúl Jiménez, director del CEPI de Tetuán (gestionado por CESAL)

'Para salir de esta, Gobierno y sociedad civil deben trabajar juntos'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 2  28 votos
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La ong CESAL trabaja habitualmente en el acompañamiento de personas en riesgo de exclusión en diferentes ámbitos. Con la llegada del coronavirus han adaptado su labor a las nuevas necesidades que han surgido en este tiempo. En este momento distribuye mil menús diarios en Madrid.

¿Cómo ha cambiado la labor de CESAL desde que comenzó la cuarentena?

Lo primero que vimos como equipo es que teníamos que seguir acompañando, en la medida de lo posible, a los usuarios con los que habitualmente trabajamos. Cambiaba la modalidad, evidentemente, pero no queríamos perder la oportunidad de seguir manteniendo el contacto con ellos. Empezamos a hacer formación online, acompañamiento en apoyo escolar, ocio… diferentes actividades. Y lo que fuimos detectando cada vez más es la preocupación por parte de los padres por la falta de alimentos. Había muchos que trabajaban en el hogar, les habían despedido, y como trabajaban en el mercado negro no tenían ninguna ayuda ni prestación. Otros que estaban trabajando en hostelería o en otros sectores han sufrido retrasos en el pago del ERTE. Entonces decidimos ayudarles y les llevamos una caja de alimentos a su casa. Empezamos con las 30 familias que nos mostraron esta preocupación, pero eso fue creciendo y creciendo, y actualmente estamos en 300 familias y hemos decidido parar porque no podemos atender a más.

En un vídeo que ha difundido CESAL, los voluntarios insisten en que los alimentos son muy importantes, pero no bastan. ¿Cómo acompañáis a las familias que lo han perdido todo?

Siempre hemos querido estar cerca de ellos y acompañarlos. El alimento es una primera necesidad, pero no es solo llevarles ese alimento, sino también decirles que no están solos, que hay gente que se preocupa por ellos. Queremos mostrarles ese punto de humanidad, de decir: en este momento de dificultad siéntete acompañado en lo necesario. Puede ser con una caja de alimentos, pero también siéntete acompañado en todo, si tienes alguna dificultad dímelo, en qué te puedo ayudar, qué otras preocupaciones tienes. Sobre todo, que no se sientan solos, que sientan que hay otro con ellos.

También habéis dicho que de esta crisis vamos a salir solidariamente, que no basta la acción política. Desde vuestra experiencia en CESAL, ¿qué aporta este proyecto vuestro al bien común?

La experiencia que hemos hecho es que no solo basta con la acción política, que es necesaria, pero ellos solos no tienen respuesta a esta necesidad tan brutal que hay. Creo que la sociedad civil también tiene que dar un paso de solidaridad, y estamos viendo cómo mucha gente está donando alimentos o haciendo de voluntarios. Yo creo que es la forma de salir de esta. Para poder salir no solo bastaría la acción de un gobierno sino un pueblo solidario que quiere acompañar y ser protagonista en esta historia, en esta circunstancia dramática. Si no es así yo veo muy difícil que solo con la acción política del Gobierno se pueda salir.

Y es verdad, tengo que decir que la clase política ha cambiado. Nosotros hemos visto un cambio en la forma que tienen de relacionarse con nosotros como entidad. Es más, un diálogo de tú a tú, de ¿cómo podemos hacer esto?, ¿cómo podemos ayudar?, ¿cómo pensamos juntos esta actuación? Nosotros ahora estamos en unas cocinas en Villaverde, pero porque la propia concejala nos llamó y nos dijo: tengo unas cocinas paradas, he visto lo que habéis empezado en Santa Eugenia, ¿me ayudáis a poner esto en marcha? Y ha sido en este diálogo de responder juntos a lo que hay como van saliendo cosas adelante. Yo también veo cómo la administración o la clase política sola no basta, necesita de entidades sociales o de empresas privadas para poder salir de esta.

En la puerta de vuestro almacén hay un cartel que dice: “interesarnos por los demás y entregarnos a ellos nos permite cumplir el deber supremo de la vida, que es realizarnos a nosotros mismos, que nuestra vida se cumpla”. ¿Qué experiencia tienes de esto?

Mi experiencia es que el que da recibe muchísimo más que lo que da. No queremos perder la oportunidad de hacer experiencia y un juicio de que la ley de la vida es darse, porque es lo que corresponde con el corazón de uno, y te permite estar más alegre, más contento y con más ganas de seguir. Si no es así, es un buenismo que durará lo que dure, puede durar un impulso. Pero si verdaderamente uno hace experiencia de que darse a otros corresponde, pues será infinito.

¿Cómo se puede colaborar con vosotros?

Se puede colaborar de muchas formas. Desde un donativo inmediato o haciéndose socio de CESAL. O desde empresas de alimentación que tengan un excedente y lo quieran donar. Y también en redes, mostrando nuestro trabajo, contándolo, para que otros puedan verlo. Uno se pregunta: ¿qué puedo hacer? Retuitear simplemente una noticia para que llegue a más gente y que otras personas nos puedan ayudar.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3146 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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Elena Simón | 527 comentarios valoración: 2  4251 votos

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