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10 JULIO 2020
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>Entrevista a Vicente Lozano

"El ingreso mínimo vital se ha planteado correctamente, no es el PER"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  25 votos
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Analizamos con Vicente Lozano la actualidad política marcada por la crisis del COVID-19. Lozano lamenta que tanto el Gobierno como la oposición no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo ni de luchar conjuntamente para afrontar esta crisis.

¿Cómo valora la gestión del gobierno frente a esta pandemia?

Me ha parecido confusa y voluble, pero hay que tener en cuenta que ha sido una situación absolutamente nueva y que nadie estaba preparado para esto. A partir de ahí el Gobierno ha dado muchos bandazos, no se ha sabido explicar bien y el resultado no ha sido bueno, porque somos uno de los países con más fallecidos por millón de habitantes. Otro asunto muy grave es el alto índice de personal sanitario contagiado, que también es un dato que proporcionalmente es muy alto. Y luego está la gestión de las residencias que tampoco se ha hecho bien. Pero hay que partir de la premisa de que era complicado y que a todos nos ha pillado poco preparados.

Hemos llegado a esta situación con un Ministerio de Sanidad sin apenas competencias al estar descentralizadas. ¿Con un sistema descentralizado, que también tiene sus bondades, se puede afrontar un problema global de esta índole?

En condiciones normales puede ser positivo que las competencias estén descentralizadas pero en una situación como esta no es conveniente. De hecho, lo primero que se hace en el estado de alarma es recentralizar. Si no las competencias, al menos el mando lo tenía el Ministerio de Sanidad. Y eso significa que en situaciones de emergencia el sistema autonómico no está preparado.

“Ni Gobierno ni oposición han sido capaces de luchar juntos”

La oposición tampoco parece generar una propuesta positiva.

Nos ha tocado esta pandemia, que es la mayor crisis sanitaria y económica que hemos tenido en los últimos tiempos, con los peores políticos en el Gobierno y en la oposición desde la transición. Cualquier politólogo o analista lo dirá. No han sido capaces de ponerse de acuerdo ni de luchar conjuntamente. Ni el Gobierno para proponer en serio ni desde la oposición para plantear al Gobierno algún tipo de ayuda.

Ha habido algún caso de políticos de diferentes partidos reconociéndose en una preocupación común como en el Ayuntamiento de Madrid y que sí han sido capaces de llegar a acuerdos.

Ha pasado en alguna Comunidad Autónoma como Castilla y León y en el Ayuntamiento de Madrid entre otros, pero al final son pequeñas islas en el maremágnum de la crispación. Lo hemos visto en el último debate de prolongación del estado de alarma, donde ya se llega a los insultos personales. De ahí no se puede sacar nada. Y eso es porque no hay altura política.

No es la primera vez que nos pasa en España. En las últimas grandes crisis, como la del 11-M, a Aznar no se le ocurre llamar a la oposición, que es lo primero que tenía que haber hecho, y plantear una respuesta conjunta al terrorismo yihadista. En 2008 la economía empezaba a hundirse y a Zapatero tampoco se le ocurre llamar a la oposición para buscar una respuesta de país a la crisis. Ahora, es Sánchez quien tiene que ofrecer a la oposición soluciones conjuntas: hablar ahora que hay que sacar al país para adelante y ya nos pegaremos cuando haya elecciones. Se empieza ninguneando a la oposición y se acaba en descalificaciones personales.

“La presencia de Unidas Podemos y Vox ha tenido el efecto de radicalizar al PSOE y al PP”

¿Ha supuesto la irrupción de Podemos un salto en esta crispación?

Sin duda, el Parlamento español está más polarizado porque hay una derecha radical fuerte y una izquierda radical fuerte y esto lógicamente polariza porque los planteamientos de unos y de otros son mucho más radicales que los de la socialdemocracia y el centro derecha. Esta circunstancia obliga al PSOE y al PP a radicalizarse para recuperar parte del electorado que se les marcha.

Existe una distancia inmensa entre los problemas reales y el discurso político que produce un rechazo a la política en muchos.

La gente quiere mayoritariamente más estabilidad y planteamientos más sensatos pero no tenemos buenos líderes que los lleven a cabo. Yo no sé qué propone Casado. El PP de Casado ¿qué es? ¿El de Iturgaiz?, ¿el de Cayetana?, ¿el de Feijoo?… no lo sé y su votante o simpatizante puede preguntarse: “¿Yo a qué voy a votar?”. También en el PSOE el votante clásico socialista tampoco sabe dónde está. Había una gran diferencia del PSOE de Zapatero respecto al de Felipe González y del de Sánchez a Zapatero, y te preguntas “¿dónde van los socialistas?”.

Ha surgido la polémica por la destitución de parte de la cúpula de la Guardia Civil. ¿Entra dentro de la normalidad si no es un cargo de la confianza del ministro?

Ha sido una defenestración. Otra cosa es que esa persona no sea de tu confianza, pero ha sido algo burdo. Que después de la destitución se anuncie algo que no estaba previsto como la equiparación de sueldos de la Guardia Civil quiere decir que había, y sigue habiendo, muy mal ambiente en el Cuerpo con el Gobierno y había que darle un caramelo para acallar a los descontentos. Marlaska puede hacer lo que quiera con la cúpula de la Guardia Civil, pero no ha sido un simple cambio de cargos previsto. Eso ha sido por el 8-M. Además, Pérez de los Cobos era la bestia negra de ERC por su actuación en el 1-O. Desde luego, no ha sido es una mera reestructuración de la cúpula de la Guardia Civil. Esto ha sido una maniobra para quitarse de en medio a Pérez de los Cobos. ¿El ministro lo puede hacer? Pues sí, pero las causas son las que son.

¿Qué le parece la idea del ingreso mínimo vital? ¿Existe el riesgo de que se acabe convirtiendo en una red clientelar?

Cuando José Luis Escrivá estaba en la AIReF ya lo proponía y entonces el ahora ministro no era nada sospechoso. Yo creo que ha estado bien planteado. ¿Hace falta un colchón para la gente que no tiene? Efectivamente. Siempre que esté muy bien equilibrado para que la gente siga buscando trabajo. En ese sentido yo creo que el modo de hacerlo ha estado acertado.

Una persona con una familia de cuatro miembros la cantidad máxima que recibe son mil euros al mes. ¿Quién se va a plantear no trabajar en estas condiciones si con mil euros al mes en una casa de cuatro no te da para vivir? Me parece excesivo y demagógico criticar el ingreso mínimo porque la gente pueda plantearse que con mil euros –en el mejor de los casos– no trabaja. Esto es un mínimo para ayudarte para que no tengas que pensar en cómo comer y te puedas centrar en buscar trabajo. Dicho en otras palabras, esto no es el PER. En general, yo creo que es una buena medida y está bien planteada porque fomenta la búsqueda de empleo.

Ha habido muchos muertos y es un tema del que normalmente no hablamos. ¿Nos cambia nuestra mentalidad?

Una cosa es lo que la legislación nos obligue a cambiar y otra cosa es lo que tú hagas según tu vivencia personal. Se habla mucho de si vamos a ser distintos o no después de esta pandemia. Ahora está todo muy reciente, pero si quieres lo hablamos un año después de que tengamos vacuna, si vamos a cambiar o todo sigue igual. Por supuesto que a las familias de los fallecidos les ha cambiado porque ha sido un drama que obviamente no se olvida en la vida. Pero yo creo que no habrá demasiados cambios de comportamiento.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3146 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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Elena Simón | 527 comentarios valoración: 2  4251 votos

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