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25 NOVIEMBRE 2020
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>Entrevista a Vicente Lozano

"El ingreso mínimo vital se ha planteado correctamente, no es el PER"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  41 votos
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Analizamos con Vicente Lozano la actualidad política marcada por la crisis del COVID-19. Lozano lamenta que tanto el Gobierno como la oposición no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo ni de luchar conjuntamente para afrontar esta crisis.

¿Cómo valora la gestión del gobierno frente a esta pandemia?

Me ha parecido confusa y voluble, pero hay que tener en cuenta que ha sido una situación absolutamente nueva y que nadie estaba preparado para esto. A partir de ahí el Gobierno ha dado muchos bandazos, no se ha sabido explicar bien y el resultado no ha sido bueno, porque somos uno de los países con más fallecidos por millón de habitantes. Otro asunto muy grave es el alto índice de personal sanitario contagiado, que también es un dato que proporcionalmente es muy alto. Y luego está la gestión de las residencias que tampoco se ha hecho bien. Pero hay que partir de la premisa de que era complicado y que a todos nos ha pillado poco preparados.

Hemos llegado a esta situación con un Ministerio de Sanidad sin apenas competencias al estar descentralizadas. ¿Con un sistema descentralizado, que también tiene sus bondades, se puede afrontar un problema global de esta índole?

En condiciones normales puede ser positivo que las competencias estén descentralizadas pero en una situación como esta no es conveniente. De hecho, lo primero que se hace en el estado de alarma es recentralizar. Si no las competencias, al menos el mando lo tenía el Ministerio de Sanidad. Y eso significa que en situaciones de emergencia el sistema autonómico no está preparado.

“Ni Gobierno ni oposición han sido capaces de luchar juntos”

La oposición tampoco parece generar una propuesta positiva.

Nos ha tocado esta pandemia, que es la mayor crisis sanitaria y económica que hemos tenido en los últimos tiempos, con los peores políticos en el Gobierno y en la oposición desde la transición. Cualquier politólogo o analista lo dirá. No han sido capaces de ponerse de acuerdo ni de luchar conjuntamente. Ni el Gobierno para proponer en serio ni desde la oposición para plantear al Gobierno algún tipo de ayuda.

Ha habido algún caso de políticos de diferentes partidos reconociéndose en una preocupación común como en el Ayuntamiento de Madrid y que sí han sido capaces de llegar a acuerdos.

Ha pasado en alguna Comunidad Autónoma como Castilla y León y en el Ayuntamiento de Madrid entre otros, pero al final son pequeñas islas en el maremágnum de la crispación. Lo hemos visto en el último debate de prolongación del estado de alarma, donde ya se llega a los insultos personales. De ahí no se puede sacar nada. Y eso es porque no hay altura política.

No es la primera vez que nos pasa en España. En las últimas grandes crisis, como la del 11-M, a Aznar no se le ocurre llamar a la oposición, que es lo primero que tenía que haber hecho, y plantear una respuesta conjunta al terrorismo yihadista. En 2008 la economía empezaba a hundirse y a Zapatero tampoco se le ocurre llamar a la oposición para buscar una respuesta de país a la crisis. Ahora, es Sánchez quien tiene que ofrecer a la oposición soluciones conjuntas: hablar ahora que hay que sacar al país para adelante y ya nos pegaremos cuando haya elecciones. Se empieza ninguneando a la oposición y se acaba en descalificaciones personales.

“La presencia de Unidas Podemos y Vox ha tenido el efecto de radicalizar al PSOE y al PP”

¿Ha supuesto la irrupción de Podemos un salto en esta crispación?

Sin duda, el Parlamento español está más polarizado porque hay una derecha radical fuerte y una izquierda radical fuerte y esto lógicamente polariza porque los planteamientos de unos y de otros son mucho más radicales que los de la socialdemocracia y el centro derecha. Esta circunstancia obliga al PSOE y al PP a radicalizarse para recuperar parte del electorado que se les marcha.

Existe una distancia inmensa entre los problemas reales y el discurso político que produce un rechazo a la política en muchos.

La gente quiere mayoritariamente más estabilidad y planteamientos más sensatos pero no tenemos buenos líderes que los lleven a cabo. Yo no sé qué propone Casado. El PP de Casado ¿qué es? ¿El de Iturgaiz?, ¿el de Cayetana?, ¿el de Feijoo?… no lo sé y su votante o simpatizante puede preguntarse: “¿Yo a qué voy a votar?”. También en el PSOE el votante clásico socialista tampoco sabe dónde está. Había una gran diferencia del PSOE de Zapatero respecto al de Felipe González y del de Sánchez a Zapatero, y te preguntas “¿dónde van los socialistas?”.

Ha surgido la polémica por la destitución de parte de la cúpula de la Guardia Civil. ¿Entra dentro de la normalidad si no es un cargo de la confianza del ministro?

Ha sido una defenestración. Otra cosa es que esa persona no sea de tu confianza, pero ha sido algo burdo. Que después de la destitución se anuncie algo que no estaba previsto como la equiparación de sueldos de la Guardia Civil quiere decir que había, y sigue habiendo, muy mal ambiente en el Cuerpo con el Gobierno y había que darle un caramelo para acallar a los descontentos. Marlaska puede hacer lo que quiera con la cúpula de la Guardia Civil, pero no ha sido un simple cambio de cargos previsto. Eso ha sido por el 8-M. Además, Pérez de los Cobos era la bestia negra de ERC por su actuación en el 1-O. Desde luego, no ha sido es una mera reestructuración de la cúpula de la Guardia Civil. Esto ha sido una maniobra para quitarse de en medio a Pérez de los Cobos. ¿El ministro lo puede hacer? Pues sí, pero las causas son las que son.

¿Qué le parece la idea del ingreso mínimo vital? ¿Existe el riesgo de que se acabe convirtiendo en una red clientelar?

Cuando José Luis Escrivá estaba en la AIReF ya lo proponía y entonces el ahora ministro no era nada sospechoso. Yo creo que ha estado bien planteado. ¿Hace falta un colchón para la gente que no tiene? Efectivamente. Siempre que esté muy bien equilibrado para que la gente siga buscando trabajo. En ese sentido yo creo que el modo de hacerlo ha estado acertado.

Una persona con una familia de cuatro miembros la cantidad máxima que recibe son mil euros al mes. ¿Quién se va a plantear no trabajar en estas condiciones si con mil euros al mes en una casa de cuatro no te da para vivir? Me parece excesivo y demagógico criticar el ingreso mínimo porque la gente pueda plantearse que con mil euros –en el mejor de los casos– no trabaja. Esto es un mínimo para ayudarte para que no tengas que pensar en cómo comer y te puedas centrar en buscar trabajo. Dicho en otras palabras, esto no es el PER. En general, yo creo que es una buena medida y está bien planteada porque fomenta la búsqueda de empleo.

Ha habido muchos muertos y es un tema del que normalmente no hablamos. ¿Nos cambia nuestra mentalidad?

Una cosa es lo que la legislación nos obligue a cambiar y otra cosa es lo que tú hagas según tu vivencia personal. Se habla mucho de si vamos a ser distintos o no después de esta pandemia. Ahora está todo muy reciente, pero si quieres lo hablamos un año después de que tengamos vacuna, si vamos a cambiar o todo sigue igual. Por supuesto que a las familias de los fallecidos les ha cambiado porque ha sido un drama que obviamente no se olvida en la vida. Pero yo creo que no habrá demasiados cambios de comportamiento.

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