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19 SEPTIEMBRE 2020
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Una oposición dividida solo ayuda a Maduro

Arturo Illia | 0 comentarios valoración: 1  15 votos
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En poco más de tres meses, el 6 de diciembre, se celebrarán elecciones parlamentarias en Venezuela, aunque el país sigue sumido en una crisis que ha causado daños que tardarán mucho en repararse. Y todo debido al régimen dictatorial que rige desde 1999, aunque disfrazado de democracia, y que ha dejado a la nación diezmada. Lástima que la oposición no tendrá mucho que decir en la cita electoral, reducida como está por las disputas internas que se han sucedido a lo largo de los años, pero también y sobre todo por la represión con que el régimen de Maduro la ha tratado, que ha llegado a turbar aún más el clima electoral pues hasta en Estados Unidos han pensado en invadir el país, según declaró el senador republicano Marco Rubio, aunque luego lo desmintieron altos cargos estadounidenses. Pero las últimas declaraciones norteamericanas, que hablan de un estricto control de la actividad electoral por parte del llamado G4 (grupo de cuatro partidos representantes de la oposición venezolana), apuntan a no aceptar el resultado, ya sobradamente “cantado” en las anteriores citas electorales, que no tenían nada de libres.

El problema, uno de los problemas de este riquísimo país latinoamericano doblegado al hambre más amarga, reside en una oposición que, insistimos, se encuentra partida en dos y sin rastro de unidad. De hecho, dentro del G4 (que agrupa a Voluntad Popular de Leopoldo López, Primero Justicia de Henrique Capriles, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) se está librando una lucha entre los que quieren participar en las elecciones (Capriles) para no reducirlas a un plebiscito sin sentido, frente a Leopoldo López, que propone la abstención pero al mismo tiempo un férreo control de las urnas por parte de casi cien mil personas. El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, tras conseguir, aunque por poco tiempo, reunir una propuesta masiva contra el régimen de Maduro convirtiéndose en líder de la oposición, ha perdido terreno porque en la práctica nunca ha gozado d un verdadero apoyo por parte de EE.UU, que sobre todo después de la llegada de Trump a la Casa Blanca se ha puesto en contra de la oposición más radical y que también es contrario a participar en la votación: “27 partidos, instituciones y exiliados tienen muy claro que no se puede legitimar el fraude y que hace falta un camino único. No se trata de convocar una marcha sino de incrementar la presión nacional e internacional para lograr la transición”. Una declaración que trata de obligar al dictador a negociar bajo presión internacional. Pero dicha presión parece debilitarse, y de ello se aprovecha Maduro, como es habitual, que estos días ha concedido el indulto a 103 opositores que en su momento fueron arrestados, torturados y estaban a la espera de juicio.

Pero esta enésima maniobra de inauguración democrática, muy parecida en sus expectativas a la apertura al diálogo con la oposición de hace años, tampoco tendrá prácticamente ningún efecto más que el de mostrar aún más cuánto necesita este país unas elecciones libres de verdad, en el sentido más real de la palabra, para llevar a cabo ese cambio necesario para salir del túnel de la peor crisis institucional y económica de la historia latinoamericana.

Entre los que siguen defendiendo el régimen, aparte de Cuba, están tanto China (aunque siguiendo su táctica diplomática evita manifestarse) como Rusia por razones meramente económicas. De hecho, mediante varios acuerdos firmados en estos años, ambas superpotencias agrupan en sus manos prácticamente toda la riqueza del país, que es inagotable.

“Este no es un régimen democrático, pero si deja una grieta tendremos que meter la mano, y luego el pie, hasta entrar dentro”, ha declarado Capriles, añadiendo: “En la medida en que la gente es más pobre, lo único que les queda es el voto, y lo que los políticos tienen que hacer es luchar para que se den las condiciones necesarias para ejercer ese derecho. Es lo mínimo que podemos hacer”.

El líder del movimiento Primero Justicia también está convencido de participar en las elecciones porque, mediante una carta del canciller Jorge Arreaza, Maduro ha invitado a la UE y a Naciones Unidas a enviar una misión de observación electoral: “Desde 2006 dejaron de hacerlo. Esperamos que acepten y llegue a tiempo”, ha declarado, añadiendo que “esto no significa legitimar al gobierno. Nadie está diciendo que resolveremos la crisis política y social con las elecciones, lo que digo es que si no luchamos nos arrepentiremos”.

Salta a la vista que Venezuela aún no tiene muy claro cómo salir del túnel de la dictadura, donde parece, al menos por los datos que difunde el régimen, que el Covid no se ha ensañado, tal vez movido por la compasión, con la tragedia, también sanitaria que vive este país ya desde antes de que apareciera el coronavirus: por el momento se han registrado 51.000 casos con 412 fallecimientos.

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3255 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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Elena Simón | 816 comentarios valoración: 2  4362 votos

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