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24 NOVIEMBRE 2020
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Legislar contra la libertad y la pluralidad

Jesús Pueyo | 0 comentarios valoración: 3  17 votos
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Asistimos estos días a la desenfrenada carrera del Gobierno para aprobar cuanto antes su Proyecto de LOMLOE, también conocida como Ley Celaá. En medio de una seria crisis sanitaria, económica, política y social, este Gobierno, además de eludir la posibilidad de que el Consejo de Estado emitiera un informe sobre el Proyecto, ha rechazado e impedido la participación, diálogo y negociación con los agentes sociales y representantes de la comunidad educativa y lo está tramitando en un tiempo exprés.

Estamos ante una nueva Ley de Educación con una fuerte carga ideológica y partidista de un Gobierno bicéfalo en el que la cabeza pequeña controla el cerebro de la grande decidiendo por las dos. La LOMLOE no responde a los intereses del conjunto de la sociedad civil ni de la comunidad educativa; nace con un fuerte rechazo social y político, permanecerá mientras dure este Gobierno y va a ser objeto de una fuerte judicialización.

El texto merma derechos y libertades interpretando de una forma muy peculiar la Constitución y algunos Acuerdos Internacionales que el Estado español tiene ratificados. Un medio de comunicación nacional atribuía a Educación hace pocos días la siguiente expresión: “Todos sabemos que una parte (de la Ley) se declarará anticonstitucional pero es el peaje para sacar la ley”. ¡Tremendo! Se paga un peaje y es nada menos que ir contra la Constitución.

La LOMLOE planifica una reducción progresiva de la enseñanza concertada en favor de la pública asignando a la primera un papel absolutamente subsidiario.

Se potencia la enseñanza pública como único eje vertebrador del sistema y se promueve el incremento de plazas escolares públicas aunque no sean necesarias. El tándem PSOE-Unidas Podemos propone, por ejemplo, que “las administraciones incrementarán progresivamente la oferta de plazas públicas en el primer ciclo de infantil (0-3 años) con el fin de atender todas las solicitudes de escolarización de la población infantil de cero a tres años”. Todo bien controlado desde el inicio de la escolarización y todo público.

Por otro lado, las administraciones no tendrán en cuenta la demanda de las familias cuando planifiquen la red de centros y la oferta de plazas escolares; no importa lo que éstas soliciten y quieran para sus hijos. A partir de ahora, “las administraciones promoverán un incremento progresivo de puestos escolares en la red de centros públicos y garantizarán el derecho de todos a la educación mediante la oferta de plazas públicas”.

Por lo tanto, las plazas de la enseñanza concertada no serán necesarias para garantizar el derecho a la educación porque ya nos han dicho que los hijos no pertenecen a los padres y que el derecho de elección no está recogido en el art. 27 de la Constitución.  

Es fácil conocer los datos de evolución de la natalidad en España. Llevamos años de una fuerte caída de nacimientos y parece que la proyección no anima a ser optimistas en este sentido.

Si cada vez hay menos niños, ¿por qué hay que incrementar plazas públicas que nadie necesita ni demanda? ¿A costa de quién se van a llenar esas plazas? Es evidente que el objetivo final del proceso es que sólo exista una red gratuita y ésta sea la red pública.

Los centros concertados seguirán existiendo mientras la administración no pueda cubrir toda la demanda escolar con plazas públicas, es decir mientras les seamos necesarios. A medida que haya plazas públicas vacantes se irán cerrando aulas en la concertada y no se renovarán los conciertos.

La inquina contra la pluralidad y contra la libertad lleva al Gobierno a eliminar los conciertos para la educación diferenciada, un modelo absolutamente legal respaldado por tratados internacionales, por el Tribunal Constitucional y por el Tribunal Supremo en reiteradas ocasiones.

La LOMLOE propone la escolarización progresiva de personas con discapacidad en centros ordinarios, aunque las familias y profesionales especializados que trabajan en centros de educación especial están diciendo, muy claro y de forma razonada, que esta medida no favorece en nada a estos alumnos.    

La administración debe garantizar los recursos humanos y materiales necesarios a todos los centros para la mejor atención posible de estos alumnos. Las dos opciones son inclusivas y hay que facilitar que los padres puedan elegir la que consideren mejor para sus hijos.

Podemos seguir hablando sobre otras polémicas que requerirían un artículo específico cada una de ellas como son  el incumplimiento de los Acuerdos sobre la asignatura  de Religión, el hecho de que el castellano deje de ser lengua vehicular en el sistema educativo, la mayor flexibilidad en cuanto a la promoción y titulación, la posible nueva cesión de competencias del Estado en el currículo en favor de las comunidades autónomas aumentado la desvertebración del sistema y las diferencias territoriales, la asfixia económica a la que se sigue condenando a la enseñanza concertada dificultando mejoras laborales de sus profesionales y la viabilidad de muchos centros….

Si de verdad el Gobierno hubiera querido tranquilizar a la enseñanza concertada con esta Ley lo ha tenido muy fácil pero la realidad es que se está tramitando una legislación contra el sector, contra la libertad y la pluralidad.

¡Así, no!

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3353 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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Elena Simón | 1559 comentarios valoración: 2  4458 votos

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