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9 DICIEMBRE 2016
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Mayor Oreja, por tres razones

Fernando de Haro y José Luis Restán

Durante las últimas semanas Páginas Digital ha publicado una serie de artículos de Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo, en los que ha explicado con precisión lo que nos jugamos en este momento en la Cámara de Estrasburgo. Hay una intensa batalla política entre dos concepciones sobre lo que significa ser europeo, entre cómo se entienden los derechos humanos, las instituciones públicas, el papel del Estado y su relación con las comunidades naturales, cómo se entiende también la libertad religiosa. Los socialistas españoles han revindicado como propia una de esas concepciones que puede definirse de forma genérica como zapaterismo o radicalismo. La unión del grupo liberal y del grupo socialista a la hora de votar le ha permitido ganar posiciones en la última legislatura. No todos los parlamentarios de las formaciones integradas en el Grupo Popular Europeo son ajenos a ese radicalismo, pero la resolución final del Congreso celebrado en Varsovia los días 29 y 30 de abril supone una buena referencia para la lucha contra el estatalismo, en favor de una libertad de la Iglesia que no se limite sólo al culto y de una subsidiariedad efectiva. Ese texto programático, aunque no perfecto, sirve para responder a la destrucción de la tradición europea que impulsa el radicalismo. Creemos que solamente un voto que apoye al PPE, sirve para construir un dique a las pretensiones de socialistas y liberales. En este caso, además, hay la posibilidad de que el propio Mario Mauro, que es uno de los exponentes más claros dentro del PPE a favor de la tradición de los padres fundadores, presida el Parlamento. Si vencen los populares en el conjunto de Europa y la lista italiana del PDL obtiene una amplia mayoría, un católico con una sólida trayectoria puede presidir la Cámara, ocupando un puesto decisivo.

El segundo objeto sensible es la situación de Zapatero. Si no hay una derrota clara de los socialistas, el presidente del Gobierno entenderá que, después de  año y poco de legislatura, la mayoría de los españoles respalda su política ante la crisis y su reforma del aborto que lo convierte en derecho y que hace innecesario el consentimiento paterno en las menores. Sólo el voto al principal partido de la oposición sirve efectivamente para cerrar el nefasto ciclo de Zapatero. Y el tercer objeto sensible es la situación dentro de los partidos mayoritarios, más bien la situación dentro del PP. Es un partido en el que conviven muy distintas tradiciones: liberales, conservadores, democristianos... Mayor Oreja ha estado obsesionado durante la campaña por marcar una posición clara en las cuestiones sociales frente al zapaterismo. Ha defendido la vida, la familia, la libertad de educación, la iniciativa social. Dentro del PP hay muchas voces que dicen que el partido no tendría que ser tan claro. Pero la  cuestión siempre se queda abierta porque Rajoy no es Aznar. Una victoria no clara de Mayor Oreja daría la razón a los que defienden un PP más secularizado. El voto a favor del ex ministro del Interior apoya la posibilidad de que exista una sensibilidad católica fuerte dentro del partido que, hoy por hoy,  es el que puede arrebatar el poder a Zapatero. Así son los objetos sensibles de la política. No conviene enajenarse de ellos.

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